BILBAO - Los centros tecnológicos vascos, Azterlan, CEIT, Cidetec, Gaiker, Ideko, Ikerlan, Lortek, Tekniker y Vicomtech, agrupados en la Alianza Tecnológica IK4, han dado un paso adelante para adecuarse a las crecientes necesidades de adquirir conocimiento de las empresas vascas. El director general de IK4, el ingeniero José Miguel Erdozain, valora la necesidad de impulsar el esfuerzo en I+D para ganar competitividad, el hacer pedagogía en los colegios para atraer a los jóvenes vascos hacia las carreras técnicas y la situación de la innovación en Euskadi.

¿Las empresas vascas entienden la importancia de invertir en I+D?

-Hay una realidad. Las empresas que han subsistido a esta crisis, la más grave en medio siglo, son las que, normalmente, más esfuerzo en I+D han realizado. Las empresas que han considerado la innovación y la inversión en I+D como un factor básico en su estrategia de competitividad son las que mejor han sobrellevado esta coyuntura. Si queremos tener recursos para el gasto social, hay que tener empresas competitivas que ganen dinero y generen actividad económica. Ha habido un momento puntual crítico en el que la prioridad era atender el gasto social pero se ha hecho sin perder de vista la apuesta en I+D+i como factor de competitividad y de éxito empresarial. Ahora hay una apuesta decidida por incrementar los recursos para la innovación porque es un elemento clave para dotar de mayor competitividad a las empresas y por lo tanto es un elemento generador de bienestar a medio y largo plazo.

¿Se ha notado la mejoría de la economía en el esfuerzo inversor en I+D+i?

-Sí. Pero aquí hay que recordar que a resultas de la crisis económica que estalló en 2008 durante los años siguientes, las administraciones públicas, en su gran mayoría, recortaron de forma notable la inversión en innovación. Y aquí, en Euskadi, el Gobierno vasco ha hecho un esfuerzo notable, en líneas generales, para mantener la inversión. En nuestro caso, hemos conseguido aguantar las cifras por la apuesta de las empresas privadas vascas que han demostrado que la innovación no es un tema de moda sino que para muchas de ellas la inversión en I+D forma parte de sus acciones estratégicas. Los primeros años de la crisis fueron complicados, y es cierto que la participación en los programas de innovación europeos fue importante para poder sostener los niveles de actividad y financiación. A nivel de Euskadi, la caída de la recaudación fiscal en los primeros momentos de la crisis y la lógica necesidad de destinar recursos al gasto social tuvo una incidencia pero el Gobierno vasco ha seguido una trayectoria de mantener e incrementar su apuesta por el I+D+i como una herramienta competitiva de país.

La inversión de I+D en Euskadi en relación al PIB supera la media española pero todavía no está al nivel de los primeros.

-Los referentes tienen que ser los países líderes, los primeros. Por ejemplo, los países nórdicos. No es cuestión de mirar hacia España. Aquí lo que tenemos que hacer es compararnos con los líderes, tenemos que compararnos, medirnos, y aprender de ellos. La inversión en I+D es clave en el desarrollo económico de un territorio y lo que tenemos que hacer es seguir redoblando esa apuesta de dedicar más recursos públicos y privados para generar conocimiento. De cara al futuro hay que apostar por una economía basada en el conocimiento y para lograr esos objetivos es necesario invertir.

¿Qué recursos sería preciso dedicar en un territorio como Euskadi a la innovación?

-Hablamos de llegar al 3% del PIB en I+D a medio plazo como una meta ambiciosa pero realizable. Mantener el actual nivel en torno al 2% no es una meta ambiciosa para nada. Para llegar a las cifras de los primeros países del mundo en innovación primero hay que pasar por el citado 3%.

¿Qué es IK4?

-IK4 es una alianza de nueve centros tecnológicos vascos que hemos apostado por un funcionamiento de corte federal en la que hemos apostado para sumar masas críticas, en torno a una serie de tecnologías, para generar conocimiento de cara a mejorar la competitividad de la empresa vasca.

¿Qué aporta la alianza a la economía vasca?

-IK4 aporta valor añadido a lo que hacen los centros tecnológicos, ayuda a captar más recursos económicos, sirve para generar un polo de atracción de talento de mayor capacidad. Tenemos que ayudar a los centros a ser más eficaces y más capaces de generar innovación. En IK4 hemos apostado por un modelo federal para aspirar a hacer más de lo que harían individualmente, a afrontar retos de mayor nivel tecnológico sin necesidad de dejar de ser lo que son. Basados en la fortaleza principal que los centros tenían, porque no hay que olvidar que aquí hay centros tecnológicos con más de una treintena de años de historia detrás.

¿Cuál es su mayor fortaleza?

-El punto fuerte de los centros tecnológicos de IK4 es el contacto y cercanía directa con la empresa. Nos basamos en un modelo de sumar sinergias y complementariedades y de identificar los puntos de aportación de valor que puedan hacer los centros y mantenemos la capacidad de estar cerca de las empresas y de conocer las tecnologías que van a tener impacto en el desarrollo futuro de las compañías. Y además ayudamos a posicionarnos en Europa.

¿En qué sectores tecnológicos se ha especializado IK4?

-Apostamos por acumular masa crítica para sumar tecnología en ocho áreas internas de cara a trabajar en los cuatro ámbitos estratégicos: Fabricación avanzada, Transporte y Movilidad, Biociencias de la Salud y Energía. De las cuatro, es la de fabricación avanzada la que concentra la mitad de los trabajos. Para ello los nueve centros aliados cuentan con 1.275 personas, de los que más de un 25% son doctores.

¿Qué relación tiene los centros de la alianza IK4 con las compañías vascas?

-Históricamente tenemos una fuerte vinculación con las empresas. De hecho, el 60% de nuestros ingresos provienen de contratos con empresas privadas. Pero además nuestra vocación pasa por desarrollar con las empresas unas colaboraciones estables para orientar nuestra especialización hacia aquellos temas que las compañías puedan demandar a futuro. Queremos ser el partner tecnológico de las empresas y hacer de antenas tecnológicas de las mismas. Un dato, en el último año hemos trabajado en proyectos de I+D+i con 871 empresas. Desde las grandes empresas tractoras a multitud de pymes, lo que en realidad es un reflejo de la realidad del tejido industrial vasco.

¿Qué les aportan a las compañías vascas?

-Excelencia científica y tecnológica. Y para ello, además, mantenemos una estrecha relación con los demás agentes del sistema, otros centros tecnológicos y universidades. Tenemos que conseguir que la empresa que trabaje con nosotros compita en el mercado en el que quiere competir. Eso hace que tengamos que proveerles de la tecnología necesaria para diferenciarse en el mercado en el que quieren competir. Y para aportar esa diferenciación competitiva es preciso que desarrollemos conocimiento referente a nivel mundial. Una cosa tenemos muy clara. No podemos ser los mejores en todo y por eso nos hemos especializado en áreas concretas. Y esa apuesta por la excelencia hace que aunque seamos los mejores en ciertos ámbitos, allá donde no llegamos buscamos colaboraciones con los centros de referencia a nivel mundial que nos permitan importar el conocimiento que no tenemos.

En cifras, ¿en qué se cuantifica la labor de los centros de IK4?

-Si hablamos de facturación económica, el pasado año ingresamos unos 111 millones de euros, un 9% de crecimiento respecto al ejercicio anterior. Si atendemos al impacto en las empresas están nos aportan el 59,63% de nuestras facturación y trabajamos con 871 empresas cuando el año anterior solo lo hicimos con 710. De nuestra labor investigadora es una muestra que el pasado año presentamos solicitud de 35 patentes, de las que nos concedieron 10.

Ustedes ayudan a formar personal especializado.

-Una labor, podemos decir colateral, de los centros tecnológicos es ayudar a formar o desarrollar personas más cualificadas que luego pueden pasar a las empresas que demandan unos perfiles especializados. En este sentido, durante este año los centros de IK4 tienen previsto captar, en un proceso que ya se ha iniciado, 130 profesionales, lo cual no significa que vayamos a aumentar las plantillas de los nueve centros de IK4 en esa cuantía. Dentro de la citada contribución a la formación de profesionales, una labor importante se basa en el conocimiento que ayudamos a transferir gracias a esa preparación de personas cualificadas que luego tienen una gran aceptación en el mundo empresarial, y no estamos hablando a nivel genérico sino de perfiles concretos que las empresas y la economía vasca están demandando. Ese papel de generador de talento que pueda ser integrado en las empresas también forma parte de nuestro trabajo.

¿Qué tipo de profesionales se demandan en los centros tecnológicos en la Euskadi del siglo XXI?

-Obviamente ingenieros, físicos, algunos biólogos, químicos. Naturalmente, el desarrollo de la Industria 4.0 y la necesidad de integrar conocimientos electromecánicos y electrónicos precisa también de informáticos. Pero en general es importante una base ingenieril porque el País Vasco tiene una base económica industrial y además queremos que la industria siga teniendo un papel importante en el futuro. En este sentido la apuesta por la industria 4.0 precisa de personas que sepan explotar e interpretar la gran cantidad de datos que se generan y que haga algo útil con esa información de forma que las empresas puedan aprovechar ese volumen de datos como una ventaja competitiva en el mercado.

¿El sistema educativo vasco desarrolla los profesionales que la economía demanda?

-Posiblemente no, o por lo menos no en la cantidad precisa. Y no es un problema del sistema educativo vasco. No es que nuestras universidades no tengan la capacidad o no estén formando profesionales con el perfil requerido. Es, sobre todo, un problema de materia prima. Necesitamos atraer a los jóvenes estudiantes vascos, en mayor medida, hacia las carreras técnicas pues precisamos de una masa crítica más grande en estas especialidades para que luego los centros tecnológicos y las empresas tengamos el personal necesario para dar respuesta a las necesidades reales. Estamos evangelizando en los colegios sobre las carreras técnicas e investigadoras para hacerlas más atractivas para la juventud. Porque no hay que olvidar que en el País Vasco queremos una economía basada, en buena parte, en un sector industrial que es el que nos aporta una mayor estabilidad en épocas de crisis. Aquí, como en otras facetas, hay que sembrar primero para poder recoger después.

¿Por qué le dan tanta importancia al hecho de contar con numerosos doctores?

-En la apuesta por la excelencia que mantenemos en la alianza una de las claves de IK4 es generar conocimiento propio basado en desarrollar conocimiento frontera con el ya existente en las áreas estratégicas citadas en las que trabajamos y para ello estamos apoyando el impulso de una serie de tesis doctorales. De ahí la propuesta de incorporar a graduados universitarios para que desarrollen, en unas condiciones de cierta estabilidad, una treintena de tesis doctorales en otras tantas temáticas, en el seno de la alianza IK4. Queremos que las personas recién tituladas vean que la carrera investigadora es una opción más a considerar en su proyecto laboral. Estamos hablando de tesis a desarrollar en 3-4 años. El conocimiento que se desarrolle se incorporará a los centros y a las empresas y, además, no es descartable que luego estos investigadores altamente cualificados en temas de vanguardia prosigan su carrera profesional en empresas privadas.