Liga ACT

Santurtzi sigue en una nube

El presidente de la ‘Sotera’ analiza el histórico triunfo del domingo en Lekeitio, un estreno en lo más alto de la Liga ACT que la embarcación santurtziarra quiere repetir

09.02.2020 | 07:51
La 'Sotera', a pleno rendimiento, durante la bandera de Lekeitio

El presidente de la ‘Sotera’ analiza el histórico triunfo del domingo en Lekeitio, un estreno en lo más alto de la Liga ACT que la embarcación santurtziarra quiere repetir

BILBAO. Una foto llena de color, con el morado resaltando en un grupo de remeros llenos de ilusión. Un bloque en el que los veteranos festejan como si fuera la primera bandera de su vida y contagian con su espíritu ganador a un grupo de jóvenes canteranos llenos de calidad, pero necesitados de ese impulso que lo ha cambiado todo. Es un retorno al pasado, pero también una amenaza al futuro. Santurtzi quiere volver a festejar victorias como en los años ochenta, su última época dorada, y espera que no tengan que pasar otros treinta años para ganar una bandera ante las mejores traineras del Cantábrico.

La embarcación vizcaina logró su primera bandera de la ACT el domingo en Lekeitio. Fue un día histórico en el club, culminado con una recepción en el Ayuntamiento que aumentó la emoción de la jornada. Horas después, descansada la cabeza y el cuerpo, la ilusión sigue vigente. "Todavía seguimos en una nube. Nos habíamos acostumbrado a ver este tipo de cosas por la televisión, como espectadores, y de repente nos encontramos con que éramos los grandes protagonistas. Hemos hecho historia y queremos seguir haciéndola", declara Julio Artetxe, presidente del club, tras reconocer que "al final te das cuenta de que todo el trabajo que se hace durante el año es para llegar a este momento".

Este triunfo fue un impulso de alegría para toda el club. La victoria no era una obsesión, pero eso no disminuía las ganas que tenía toda la entidad de vivir un día como el del domingo. "El club Santurtzi Itsasoko Ama era un gigante que llevaba excesivo tiempo dormido. No había una excesiva ansiedad por conseguir un triunfo, porque sabíamos que iba a caer de maduro, vistos los resultados de antes de la liga. Pero al haber ganado nos quitamos un peso de encima y una vez que lo hemos conseguido tenemos ganas de más", afirma Artetxe. Esta bandera alegra a unos aficionados que llevaban muchísimo tiempo sin degustar las mieles de la victoria. Un club glorioso en los años ochenta, acostumbrado a viajar por tierra de nadie en el siglo XXI y que llevaba desde la Bandera de El Corte Inglés de 1989 sin poder ganar una regata contra las mejores traineras.

sin olvidar el pasado Santurtzi vive uno de sus mejores momentos en la época reciente. Con la primera bandera de la ACT en el club y en la tanda de honor de la Eusko Label Liga. Pero al echar la vista atrás no hay que retroceder demasiado para recordar una de las peores épocas del club, cuando los problemas económicos y los deportivos hicieron hundirse a la Sotera. "Es justo acordarnos ahora de toda esa gente que le tocó vivir esos años duros, esos años de crisis económica y que deportivamente casi tocamos fondo. Eso nos sirvió para coger impulso y crecer hasta dónde hemos llegado ahora", comenta el presidente. En 2016, Santurtzi descendió deportivamente a la ARC-2 y solo la desaparición de Oiartzun provocó que el descenso no se consumara.

Entonces apareció Iker Zabala. "Es el punto de inflexión. Veníamos de unos años de conformismo y llegó Iker. Ordenando un poco todo y apuntalando el equipo, con gente de su confianza, cambió la cosa como de la noche al día. Es un ganador nato y nos ha contagiado ese espíritu a todos", expresa Artetxe. Llegaron varios nombres consagrados, remeros de calidad, y todo conjuntó. "Es increíble el grupo que tenemos y cómo forma un auténtico bloque. Los que han venido ayudan a los canteranos y viven día a día al club, siendo un ejemplo para todo el mundo. Y los que estaban son gente de una calidad deportiva y humana increíble. Solo necesitaban ejemplos que les hicieran crecer. Esa comunión es el símbolo de esta Sotera", concluye Artetxe.