La amplia sombra de Mikel Goñi

El expelotari navarro regresa a la esfera pública tras pasar los últimos tres años en la prisión de Zaballa. "A lo hecho, pecho", revela el mediático deportista, que lo tuvo todo para triunfar

26.01.2022 | 15:27
Mikel Goñi firma un autógrafo.

En 2017 hubo un paréntesis en la vida de Mikel Goñi (Oronoz-Mugaire, 1977). En septiembre de ese año se le condenó a ocho años y tres meses de cárcel por "retener, extorsionar y agredir" en 2014 a dos hombres a los que acusaba de robar unas plantas de marihuana de una vivienda que había alquilado.

En verano de 2018 ingresó en la cárcel de Zaballa y este marters reapareció públicamente tras su condena en el programa Abiapuntua de ETB-1. "En los momentos malos es cuando se ve quién está a tu lado y yo me he llevado sorpresas positivas", comentó el exmanista, que se sacó el título de cocinero y trabajó en la cafetería y el economato.

"Lo que quiero es llevar una vida tranquila. No hay otra, a lo hecho, pecho y fuera", admitió el navarro, que revela que fue condenado "por no hacer bien las cosas". Actualmente, disfruta del tercer grado.

UNA ESTRELLA


Poseedor de una zurda inmensa, Goñi, llamado a ser un dios del Olimpo pelota, acabó perdido entre las estrellas. Carismático y espectacular a partes iguales, se convirtió en un coloso dentro y fuera del frontón. Lo tuvo todo para triunfar. Todos quería verle. El público se enamoró de él desde su debut el 17 de febrero de 1996 en el frontón Beotibar de Tolosa. Su sombra era alargada. Pelotari de quilates.

Se estrenó con Asegarce y las expectativas era gigantescas. El chico de oro. Debutó y se trocó en un gigante: días de todo y nada. Lo suyo era una vida en el vendaval. La montaña rusa. Arriba y abajo. Fuerte y hábil, personificó las dos personalidades del pelotari. Su impulsividad llenaba frontones. Miel para las empresas. Afuera, el ocaso tampoco aparecía. No había amanecer que no disfrutara.

No ganó ninguna txapela oficial. Solo el Cuatro y Medio de San Fermín de 2001 ante Armendariz. Tampoco le hizo falta. El premio era verle en cualquiera de sus facetas: la genial y la olvidadiza.

DOS HITOS


En su camino se encontró Rubén Beloki en el Ogueta de Gasteiz en un partido legendario. Fue un mano a mano especial, inolvidable. El de Oronoz-Mugaire pudo con el Látigo por 22-21. Era agosto de 2001 y se vivió un encuentro de los que marcan la historia. El aspirante tumbó al campeón. La leyenda creció.

En mayo de 2002 fue apartado del Manomanista en semifinales. Era candidato al título. En una rueda de prensa, Patxi Mutiloa, gerente de Aspe por aquel entonces, explicó que retiraban al manista de la competición "porque Mikel Goñi no ofrece en estos momentos las garantías de poder pasar el control antidopaje".

CENTRO DE REHABILITACIÓN


Ingresó en un centro de rehabilitación para controlar sus adicciones en Hernani. En San Mateo, en un choque especial Individual, tumbó de nuevo al campeón, esta vez en la piel de Barriola 22-20. Otro hito.

Sin embargo, la empresa Aspe rescindió su contrato el 26 de abril de 2005.

Fue rescatado por la operadora de Eibar en 2007 de la televisión y las promotoras menores para darle una última oportunidad. Llenó el frontón en su reestreno. Pero no cumplió las expectativas. En 2009 se borró su figura de la Liga de Empresas. Todo y nada. Acabó como una figura televisiva en 'El conquistador del fin del mundo'.

LA CONDENA Y LOS HECHOS

Según relata la sentencia, el 30 de noviembre de 2014, el baztandarra, junto al otro acusado Jesús María Maya y una tercera persona no identificada, acusaron a un hombre de haber robado una plantación de marihuana de una vivienda en alquiler de Goñi en Anotzibar, valle de Odieta, con la connivencia del propietario de la misma y un tercero, amigo del pelotari y el dueño.

En el domicilio de la víctima, situada en Eugi, le ataron las manos con una cuerda y lo trasladaron en un vehículo a un descampado cercano al río en Elizondo. Allí recibió golpes y le retuvieron.

Además, amenazaron de muerte a otra persona, pidiéndola el pago 10.000 euros y le clavaron un destornillador por debajo de la uña del dedo índice de la mano izquierda y le habrían cortado con "una navaja" en la mano derecha.

Terminó con "inflamación en el lado izquierdo de la cara y una herida incisa en la cabeza".

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