Una exhibición con premio para Aimar Olaizola y José Javier Zabaleta

Aimar Olaizola y José Javier Zabaleta, imponentes, se deshacen de Jokin Altuna y Aitor Aranguren para alcanzar la final del Masters Caixabank

13.09.2021 | 01:10
Aimar Olaizola golpea la pelota ante la mirada de Jokin Altuna.

Altuna III-Aranguren 7

Olaizola II-Zabaleta22

Duración: 51:32 minutos.

Saques: 1 de Olaizola II (tanto 18).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 422 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 5 de Altuna III, 2 de Aranguren, 9 de Olaizola II y 3 de Zabaleta.

Errores: 4 de Altuna III y 5 de Aranguren.

Marcador: 1-0, 1-1, 2-6, 2-7, 3-9, 4-10, 5-14, 5-15, 6-15, 7-20, 7-21 y 7-22.

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda semifinal del Masters CaixaBank disputado en el Jostaldi de Hondarribia. Buena entrada. En el primer encuentro, Irribarria-Erostarbe ganaron a Bengoetxea VI-Larunbe (16-22)..

La final del Masters CaixaBank quedó definida en Hondarribia. Si el sábado fueron Danel Elezkano y Jon Mariezkurrena quienes sellaron su billete para tan apetecible cita al dar la sorpresa ante Jon Ander Peña y Beñat Rezusta (22-16) en Viana, ayer domingo fueron Aimar Olaizola y José Javier Zabaleta los que hicieron buenos los pronósticos para legitimar así su presencia en el envite a todo o nada que albergará el domingo el Ogueta de Gasteiz. Cedieron en la disputa por un incontestable 7-22 Jokin Altuna y Aitor Aranguren, superados de cabo a rabo por un binomio que ejerció de trituradora en el Jostaldi.

Altuna III, con un gancho de izquierda, descorchó la semifinal, que cambió rápido de color para tomar aroma azul con un imponente Zabaleta en los cuadros traseros y un enchufado Olaizola II en el remate. Lanzados, ambos firmaron un parcial de 0-6 para establecer la primera distancia de calado en el marcador, la cual no hizo sino ir en aumento de manera paulatina al abrigo del tremendo poso exhibido desde el arranque por dos pelotaris perfectamente conjuntados entre sí. Intentaron evitar lo inevitable colorados, agarrados a los golpes de magia del actual campeón manomanista y al constante ejercicio de supervivencia que se vio abocado a realizar Aranguren. Misión imposible.

Cuando Zabaleta golpea, Olaizola II sonríe. La máxima se cumplió en Hondarribia. Lejos de dar alas a colorados con cualquier atisbo de bajada de tensión que metiera en el partido a sus oponentes, uno y otro volaron en la cancha para mandar con autoridad y poner tierra de por medio en la desigual disputa. De nada sirvieron los intentos de Altuna III por meterse en el partido y entrar en juego ante la incontestable pegada de Zabaleta, quien le apartó de una semifinal a la que el amezketarra no pudo coger el punto en ningún momento. Fruto de ello fue su discreta hoja estadística al término del encuentro, con cinco tantos en su haber y cuatro pelotas regaladas. A su lado, mientras tanto, Aimar se divirtió de lo lindo. "Con zagueros que dominan así podría jugar tres o cuatro años más", apuntó con cierta guasa el de Goizueta una vez finalizado un pleito en el que dio la enésima exhibición de su carrera. A sus 41 años, el navarro hizo lo que mejor sabe, definir en los cuadros alegres con la inestimable colaboración de un compañero de fatigas que le permitió volar en el Jostaldi como en los viejos tiempos.

En total fueron nueve tantos los que firmó un atinado y siempre dispuesto para la batalla Olaizola II, quien asistió en primera persona a una nueva clase magistral de Zabaleta, demasiado para un voluntarioso, pero superado Aranguren. Mediada la semifinal, no en vano, el zaguero gasteiztarra se quedó sin gasolina como consecuencia del duro e incesante desgaste al que fue sometido desde el tanto inicial. Pico y pala, azules fueron sumando tantos a su casillero para mantener siempre a distancia al binomio colorado, que nunca consiguió ver la luz al final del túnel.

desenlace esperado


Tanto es así, que la suerte del choque pareció estar definida mucho antes de que un error de Aranguren certificara el definitivo 7-22, un resultado del todo justo y revelador que no hizo sino reflejar en números la tremenda superioridad existente en Hondarribia. El luminoso, como anécdota, proyectó incluso el mismo resultado de la liguilla, por lo que el intento colorado por crecer respecto al pasado a fin de poner en verdaderos apuros a Olaizola II y Zabaleta quedó pendiente para una futura ocasión.

No hubo rastro de ello en una desnivelada semifinal del Masters CaixaBank que dará paso a la gran final del torneo que ha llenado gran parte del periodo estival y que conocerá a sus campeones este mismo domingo en el Ogueta.

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