Cuatro y medio de San Fermín

Arde Altuna III

El delantero de Amezketa es el último pasajero de las semifinales del cuatro y medio de San Fermín tras arrasar con Peio Etxeberria en Eibar

09.02.2020 | 07:08
Jokin Altuna realizó un partido soberbio ante Peio Etxeberria en el Astelena de Eibar.Foto: Rubén Plaza

Altuna III 22
Peio Etxeberria 10

Duración: 41:54 minutos de juego.

Saques: 2 de Altuna III (tantos 13 y 16).

Faltas de saque: 1 de Altuna III.

Pelotazos: 195 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 16 de Altuna III y 2 de Peio Etxeberria.

Errores: 7 de Altuna III y 4 de Peio Etxeberria.

Marcador: 1-0, 1-1, 1-2, 2-2, 5-2, 5-3, 13-3, 13-5, 14-5, 14-6, 18-6, 18-7, 19-7, 19-10 y 22-10.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 30 a favor de Altuna III.

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del Cuatro y Medio de San Fermín de la LEP.M disputado en el frontón Astelena de Eibar. Buena entrada. En el primer partido, Egiguren V-Zabaleta ganaron a Zabala-Martija (13-22). En el tercero, Mendizabal III-Ruiz vencieron a Elordi-O. Etxebarria (18-16).

Bilbao - San Juan huele a fogata y a deserción. A partir de hoy, el sol comienza a batirse en retirada, poco a poco, casi sin darse cuenta, para volver a sus cuarteles de invierno en días cortos de viento y lluvia; de tráfico lento y sal en las cunetas. San Juan marca el final de temporada de la serie de episodios manistas en el Astelena de Eibar, templo coronado por Miguel Gallastegi en blanco y negro. Hace cinco sanjuanes Jokin Altuna hizo su debut en la pelota a mano profesional bajo la tutela de Aspe, que le abrió la puerta con 18 años recién cumplidos. El amezketarra la acabó derribando con una mezcla de descaro y genética. Pelotari hasta el tuétano, el guipuzcoano celebró ayer un lustro como un pitbull rabioso, a dentelladas, espumoso, frente a Peio Etxeberria, que acabó sucumbiendo de inanición, al perder la trascendencia de su espídico remate hasta el 19-8. Hasta ese instante, los cartones conseguidos por el de Zenotz habían sido errores de Jokin. Tomó riesgos en un ejercicio de honestidad agresiva en los cuadros alegres. Altuna no le dejó ni una pizca de terreno, ni un centímetro, y será el último pasajero de las semifinales del Cuatro y Medio de San Fermín. Jokin se jugará el billete para la final del 7 de julio el viernes en el frontón Municipal de Sopela frente a Joseba Ezkurdia, que sufrió más frente a Erik Jaka el domingo en Arbizu.

Ardió Altuna III en el Astelena de Eibar en pleno San Juan. El aroma a sarmiento estimuló la velocidad del pelotazo del amezketarra, clave para desnortar el partido. Y es que la chispa prendió la forja del de Aspe, tremendamente dotado para las lizas individuales en el acotado -fue campeón oficial en 2017 y subcampeón en 2016-. Ardió Altuna en un ejercicio de ambición cerca del frontis del escenario eibartarra, en el que atropelló a Peio Etxeberria: desarmado, sometido, sin asideros. Emergió como una centella Jokin desde los primeros compases: inteligente, veloz, eléctrico. Sacó tajada de los pelotazos por la pared, buscó los pies de su contrario, armó ángulos y dinamizó el encuentro con un remate certero. Lo hizo todo. Quizás hasta pasarse en la búsqueda del más difícil todavía. Cosechó siete cruces y una falta de saque en su hambrienta andanada en la jaula sanferminera. Pero revivió la esencia del juego que comenzó a desplegar hace un lustro: efectivo y descarnado. Ritmo brutal.

El partido se inicio peloteado y con gracia, aunque con tres yerros. Comenzó Peio con una volea que se le escapó. A Altuna se le perdieron dos pelotas. El empate a uno fue un prodigio para disfrutar por la rapidez de movimientos de dos kamikazes. El de Zenotz se arrulló 1-2, la única distancia para su lado en toda la eliminatoria.

Una apertura con efecto de Altuna III abrió la sinfonía del guipuzcoano. Exquisito. Una melodía violenta, de guillotina. Un disparo seco. ¡Bang! Dos cortadones por dentro encendieron la mecha de Jokin, que terminó la tacada con una parada al txoko a la vuelta del saque. Altuna, entretanto, se frenó con una falta de saque (5-3), pero las heridas comenzaban a abrirse. Se deshilachó el partido. Las brechas fueron cada vez más dolorosas. Cada vez más profundas. Hasta el hueso. Ocho tantos consecutivos del manista colorado rompieron el partido. Sin remisión. Atropelló a su rival. Puro delirio. Altuna III, nitroglicerina; fuego, gasolina. Reinó con derechazos largos, cortadas, ganchos... El saque, además, le funcionó para desubicar a su contrincante; incluyendo un golpe profundo al ancho que rompió los esquemas a Peio, que iba ciego a golpear de aire (13-3).

Mientras Jokin se asomaba a la semifinal del Cuatro y Medio de San Fermín, los fallos propios empezaron a ponerle trampas. La velocidad de su propuesta tiene esos peligros. Es lógico. Aun así, esos borrones únicamente sirvieron para maquillar el resultado final. Altuna se escapó 18-6 y 19-7. Entonces, Peio se anotó sus dos únicos tantos en juego: dos saque-remates. Tras el 19-10 no hubo más tela que cortar. Un buen dos paredes, una botivolea de poder y la enésima cortada con la derecha cerraron la victoria de Altuna III. El olor a llamas y a deserción dejó paso a la renovación de las sensaciones del amezketarra: rumboso, experimental. Ambición.