El Surne Bilbao atraviesa por un presente deportivo tremendamente dulce, con un colchón de ocho puntos a defender este miércoles ante el Aliaga Petkimpsor (20.00 horas) para acceder a su tercera semifinal consecutiva de la FIBA Europe Cup y enganchado a la lucha por la última plaza de play-off en la Liga Endesa tras su victoria por 100-90 ante el Río Breogán el pasado sábado. En este gran momento de juego y resultados el colectivo está siendo el factor diferencial. Solo desde ese fortaleza grupal se puede entender que ni siquiera las bajas por lesión de elementos importantes de la rotación (Stefan Lazarevic y Amar Sylla primero, Harald Frey en la actualidad) hayan hecho mella en el rendimiento. Gran merito del cuerpo técnico encabezado por Jaume Ponsarnau, que ha tenido que cambiar y readaptar roles sobre la marcha y también de los jugadores, que los han acatado y ejecutado con eficacia.

Capacidad de respuesta

El conjunto vizcaino ha sabido componer un grupo humano con capacidad de respuesta a los problemas desde distintos frentes. Ahí está el temporadón de Melwin Pantzar, el paso al frente esta misma semana de Darrun Hilliard liderando al colectivo en la faceta anotadora en ambos choques, las explosiones de destrucción masiva de Justin Jaworski, el carácter de Martin Krampelj para asumir galones en los momentos de la verdad... Y el que siempre está es Tryggvi Hlinason. A sus 28 años y en su tercer ejercicio como hombre de negro, el pívot islandés sigue agigantando su figura pues no solo se encuentra en un momento de gran madurez deportiva, sino que en su juego, sobre todo en ataque, se ven claros elementos de progresión que están aumentando su ya gran relevancia.

Diferencial

El conjunto vizcaino rompió el sábado el partido ante los gallegos en un magnífico acto final en el que, anotando un cinco de cinco en triples, viajó desde un inquietante 71-69 a un brutal 97-77 sin vuelta atrás. En ese parcial también tuvo notable incidencia Hlinason, con dos mates seguidos con el partido aún abierto (85-75) en el momento en el que la defensa rival despejó la zona para tratar de frenar a los fusileros y un trabajo como siempre diferencial en defensa, haciendo retroceder o cambiar sus tiros a todo aquel que osara a pasar cerca del aro bilbaino. Otros se encargan de los chispazos, pero el islandés es junto al base sueco el factor más fiable de los hombres de negro, el que casi siempre aporta lo suyo, el que construye los cimientos de las victorias para que otros se encarguen de ponerles el lazo.

Hlinason lucha para anotar una canasta. Oskar González

Estadísticas

En los últimos ocho encuentros, Hlinason solo ha anotado menos de nueve puntos contra el Joventut (el tope de la temporada fueron los 17 del sábado), no ha bajado de esa cifra en cuanto a créditos de valoración (25 contra el Casademont Zaragoza y 23 en la última victoria) y su trabajo en el rebote y los tapones ha sido el habitual. Y es que el islandés presenta esta temporada sus mejores registros en prácticamente todas las facetas estadísticas, pues promedia 9,3 puntos, 6,6 rebotes, 1,9 asistencias (gran paso al frente), 1,4 tapones y 14,9 de valoración.

Mejora

Máximo reboteador de la Liga Endesa, quinto en tapones y jugador con más mates por cita (prácticamente dos, cinco el pasado sábado), Hlinason ofrece además claros síntomas de mejora en su juego. Cada vez es más efectivo recibiendo en la cabecera de la zona, ya que además de su notable visión de juego para encontrar al jugador desmarcado en el perímetro está mejorando a la hora de echar el balón al suelo para acabar él mismo cerca del aro aprovechando los cambios defensivos. Su producción anotadora ya no solo se limita a los alley-oops o a resolver los rebotes ofensivos, lo que aporta más armas al Surne Bilbao y agiganta las posibilidades de un puntal que el pasado mes de mayo renovó hasta 2027 con la entidad de Miribilla.