Kerman Lejarraga se corona campeón de Europa del superwélter

El revólver de Morga entra en la historia del boxeo al proclamarse campeón de europa del peso superwélter al vencer por decisión mayoritaria al francés Dylan Charrat

12.09.2021 | 01:11
Kerman Lejarraga conecta un derechazo en el rostro de Charrat. Foto: Matchroom Boxing

Bilbao – Kerman Lejarraga ha vuelto a conquistar Europa. El Revólver de Morga se enfundó anoche en Barcelona el cinturón que le acredita como nuevo monarca continental del peso superwélter. Lejarraga añadió una muesca más en su revólver (33-2-0, 25 KO) en un épico combate que se dirimió en las cartulinas y se saldó con victoria del púgil de Morga por decisión mayoritaria de los jueces (95/95-96/94 y 96/95) tras sufrir Lejarraga un corte en la ceja por un cabezazo accidental del galo.

Lejarraga, que acumulaba en su nueva categoría hasta ayer cuatro victorias –tras derrotar por KO a Anderson Clayton, y a los puntos las de José de Jesús Macías y Tyrone Nurse, ambas por decisión unánime, y a Jez Smith por KO técnico–, volvió a alcanzar la gloria en una guerra sin cuartel ante un corajudo Charrat.

Lejarraga, tras cambiar de entrenador y bajo la dirección de Ibon Larrinaga, sabía que la reconquista de Europa implicaba sangre, sudor y lágrimas, y por eso se preparó a conciencia. Alejado del ruido mediático, en la tranquilidad de Morga, inició una nueva andadura en su carrera. Preparó la pelea con la ayuda de púgiles ucranianos con un firme objetivo: volver a ser campeón.

Charrat también dio signos de haber estudiado al Revólver de Morga desde que sonó la campana. El francés se había visto en bucle la última pelea de Lejarraga contra Smith y no paró de lanzar ganchos –como los que derribaron a Lejarraga dos veces en su anterior pleito– en busca de dañar la moral del vizcaino. Sin embargo, Kerman llevaba la lección bien aprendida y no se dejó sorprender. Mandando con su poderoso jab de izquierda inició su camino al título.

Tras un primer asalto igualado, en el segundo Charrat buscó bien abajo a Kerman, que contestó cada golpe del galo, al que cazó con una poderosísima derecha que impactó en la sien del púgil francés. Primer aviso. El tercer episodio siguió por los mismos derroteros. Guerra sin cuartel y máxima igualdad. Charrat trataba de pegar y moverse, pero cuando Kerman lograba impactar sus manos sobre el galo, este temblaba.

Dos rectos de izquierda de Kerman sirvieron como tarjeta de presentación en el cuarto asalto, en el que el púgil de Morga se sintió muy cómodo, dominando. Antes de salir al quinto asalto, Kerman preguntó a su esquina: ¿Qué asalto es? Voy a ir a por él, se le oyó decir. Sonaban tambores de guerra. Lejarraga no quería especular y fue de menos a más, tal y como él mismo reconoció al término del combate.

En el sexto y el séptimo asalto ya se desataron todas las hostilidades. Ambos púgiles fueron a tumba abierta, sin renunciar nunca al intercambio de metralla. Puro espectáculo y duelo de ganchos al hígado. Pura dinamita. Así llegó el momento clave de la pelea, en el octavo asalto, cuando Kerman cazó al galo con una combinación de ganchos al mentón y al hígado. La campana salvó al francés y en el noveno sobrevivió a base de huir y flotar sobre la tarima. En el décimo, cuando Kerman olía la sangre, un cabezazo accidental del francés cortó al púgil de Morga. Tras consultar con el médico, el árbitro detuvo la pelea y las cartulinas decidieron. El Revólver se volvió a ceñir el EBU e hizo historia al convertirse en el cuarto púgil vasco en lograr tres títulos continentales, igualando a Paulino Uzcudun, José Manuel Ibar Urtain y Agustín Senín, y el primero en dos pesos distintos. Bilbao ya espera la próxima guerra del Revólver.

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