El Surne Bilbao divisa ya sus terceras semifinales consecutivas en la FIBA Europe Cup por las sensaciones que dejó el partido de ida ante el Petkimspor y porque los hombres de negro se ganaron el derecho a resolver todas las eliminatorias en Miribilla. Jaume Ponsarnau se quiso cubrir las espaldas, pero los ocho puntos de ventaja logrados en Turquía deberían ser suficientes para que el campeón pueda seguir defendiendo su título. Primero, porque al calor de su público el Surne Bilbao debe elevar su nivel de juego y sus porcentajes de tiro. Por ejemplo, en Aliaga lanzó con un 32% en triples, con Jaworski muy fallón, cuando habitualmente está en un 38% en Europa.
Después, porque los antecedentes como local son claramente favorables. Ni siquiera, en condiciones normales, hará falta recurrir a la épica de campañas anteriores ya que en la presente el equipo vizcaíno solo ha perdido un partido en el Bilbao Arena en la competición europea y fue el 14 de octubre ante el Peristeri por tres puntos en el duelo inaugural de esta edición del torneo. Por su parte, en la Liga Endesa, el Surne Bilbao ha sumado tres derrotas en casa, pero solo una, ante el Valencia Basket, fue por más de esos ocho puntos que se trajo de Turquía.
Esta solidez de Miribilla es una garantía para el futuro y viene de atrás. En las tres temporadas de Ponsarnau en el banquillo, la presencia en Europa ha sido constante, primero en la BCL y luego en la FIBA Europe Cup. En este tiempo, solo ha habido dos derrotas en Miribilla por más de ocho puntos: ante el Nymburk en la primera fase de la BCL 2022-23 en un partido sin trascendencia y en la ida de semifinales ante el Niners Chemnitz hace dos años.
Mirando a Hungría
Con la prudencia obligada, los aficionados del Surne Bilbao empiezan a mirar ya al posible rival en semifinales. El Falco Szombathely de Hungría logró una ventaja de quince puntos en la ida ante el Bosna Sarajevo en un duelo que se les escapó a los balcánicos en el segundo tiempo con un parcial de 44-20 y un protagonismo destacado de Zoltan Perl, autor de 29 puntos. El Bosna, un histórico del baloncesto europeo, no ha perdido todavía en su cancha esta temporada en la FIBA Europe Cup y deberá hacer valer ese factor cancha para avanzar hasta las semifinales.
Por el otro lado del cuadro, los favoritos tomaron la iniciativa, aunque de manera diferente. El PAOK Salónica, último subcampeón, venció en casa en el duelo griego ante el Peristeri por 24 puntos (101-77), por lo que parece complicado que los atenienses puedan remontar la semana que viene. El PAOK ha mejorado su rendimiento respecto al equipo que se mostró en Miribilla hace dos meses y para ello no ha reparado en gastos. Ha destituido al técnico Juri Zdovc y el próximo curso se hará cargo del equipo el reputado Andrea Trinchieri. El nuevo propietario ha inyectado doce millones de euros mediante una ampliación de capital y tiene la vista puesta en disputar la Euroliga el próximo año. Ganar la FIBA Europe Cup se ha convertido así en un asunto casi de honor.
Por el camino, quizás se encuentre en semifinales con el UCAM Murcia, que sigue siendo el principal favorito al título. Los de Sito Alonso jugarán una final la semana que viene en casa ante el Reggiana, ya que en la ida solo pudieron ganar por un punto tras ceder en el último cuarto por 24-13.