Lucha en un desierto desconocido

Livingstone, piloto del Dakar, lleva 16 años conduciendo ambulancias

Ignacio Corcuera, Livingstone, piloto del Dakar, trabaja en la actualidad como técnico de emergencias sanitarias y reivindica unas mejores condiciones para enfrentarse a la pandemia del coronavirus

25.04.2020 | 10:33
Ignacio Corcuera,Livingstone, piloto del Dakar, en la ambulancia que conduce a diario

lOS todoterrenos y la aventura extrema son la gran pasión de Ignacio Corcuera. El piloto, conocido popularmente como Livingstone, sabe lo que es viajar en su vehículo por infinidad de parajes y enfrentarse a obstáculos de todo tipo. Lo hace con un estilo propio, desarrollando su espíritu aventurero al máximo y así llegó a competir en tres ocasiones en el Dakar, haciéndolo siempre en solitario, y a proclamarse el mejor chófer de ambulancias en el Campeonato del Mundo de 2010 en Israel. La conducción es una afición para este bilbaino, pero también su trabajo. Corcuera conduce ambulancias como técnico de emergencias sanitarias y durante estos días es una de las personas que se emplea a destajo para poner su granito de arena en esta lucha contra el coronavirus. Al igual que en el Dakar, los obstáculos están escondidos y pueden aparecer en cualquier momento. Livingstone no duda a la hora de volver a subirse al vehículo y enfrentarse a una nueva jornada, pero al mismo tiempo revindica unas mejores condiciones para todo el estamento sanitario.

Los peligros a los que se enfrenta Livingstone en el Dakar son muy diferentes a los obstáculos que tiene solucionar en su día a día como técnico de emergencias. Son dos mundos diferentes, pero al mismo tiempo complementarios. El bilbaino reconoce que la experiencia ganada tras tantas horas en el desierto le esta sirviendo para enfrentarse a esta crisis: "Los entrenamientos que hago tanto físicos como psíquicos para participar en el Dakar, me vienen muy bien para afrontar mi trabajo. Aunque no sea correr con un todoterreno, esto es un poco más de lo mismo. Es el ser humano contra una dificultad global". A todo esto se une una experiencia de 16 años conduciendo ambulancias, además de los vehículos de todo tipo que han pasado por sus manos.

El desierto esta vez es de asfalto y las peligrosas dunas se transforman en un virus invisible que le mantiene en alerta constante. "En varios aspectos es parecido. Cuando vas a montar en una ambulancia tienes que estar en un perfecto estado sanitario, luego la conduces hasta llegar a un way point, que en este caso es el lugar donde hay que auxiliar a alguien, y hay que llegar lo antes posible siempre y cuando la seguridad de la vía te lo permita", compara Ignacio Corcuera. El técnico de emergencias sanitario va más allá y no solo encuentra similitudes en el entorno, también en los comportamientos de las personas: "El Dakar, igual que una pandemia, saca lo mejor y lo peor del genero humano. A los buenos los hace muy buenos y a los malos miserables. Es algo tan global que pone a la persona al límite y no le permite disimular".

En el Dakar la preparación marca la diferencia. Los grandes equipos realizan enormes desembolsos económicos para tener la mejor máquina y al piloto en sus mejores condiciones. Esos recursos son la diferencia entre el éxito y el fracaso y en esta pandemia la situación es similar. Corcuera reconoce que falta algo para poder combatir al coronavirus de la mejor manera y poder superar lo antes posible esta crisis. "Creo que se tenía que haber previsto. No significa que se pueda evitar totalmente pero sí que tendría que haber los medios, protocolos y estructuras para que sepamos reaccionar. Tenemos instituciones que son encargadas de prevenir las catástrofes y viendo cómo nos ha pillado todo es que algo se ha hecho mal", afirma Livingstone.

Corcuera remarca que para evitar los contagios "hacen falta materiales" y solicita que lleguen unos trajes especiales: "Desde hace años se hablan de los trajes NBQ, que sirven para la protección ante amenazas nucleares, químicas y biológicas, pero todavía no los he visto y con ellos tienes casi todas las garantías de no contagiarte". El bilbaino no solo pide materiales, también una forma de actuar adecuada que les permita trabajar en las mejores condiciones. "Después de trasladar a un posible positivo, hay que desinfectar la ambulancia y nos meten prisa para ello. Antes la desinfectábamos cada vez que llevábamos a un posible positivo y ahora nos dicen que lo hagamos una vez al día. No puede ser que la ambulancia sea la que esté contaminando a otros pacientes y si se necesitan más ambulancias que se contraten", denuncia.

Preocupación ANTE EL CORONAVIRUS

Toda esta situación crea "una gran incertidumbre" cada vez que Corcuera tiene que salir a trabajar y también al volver a casa ya, que desconoce si tiene el virus o no. "Aparte de ser unos profesionales también tenemos familia y no queremos que nuestro trabajo afecte a nuestras familias. A los sanitarios no nos hacen test y no sé si soy portador del virus, pudiendo ser asintomático", comenta. Por todo ello, Livingstone pide otro esfuerzo más y recibir más ayudas ya que "los que vamos a esta guerra tenemos que tener las armas adecuadas y vamos con recursos de papel", declara. Corcuera trata de maximizar los recursos que tiene y pelea por conseguir mejores condiciones, al mismo tiempo que se enfrenta con su ambulancia a un nuevo desierto completamente desconocido.

Después de 16 años al volante de una ambulancia y de participar en tres Dakar, Corcuera tiene experiencia para combatir el covid-19


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