MADRID. "Fue todo muy sereno, falleció pacíficamente en un círculo íntimo", aseguró Wim Distelmans, médico de la deportista, en declaraciones recogidas por el diario 'Het Nieuwsblad', donde indicó que "un gran número de personas" acudió a despedirse de Vervoort en su casa en la localidad belga de Diest en estos últimos días.

"No, no, después de Río dejo de competir. Llevo años con mucho, mucho dolor, cada vez es más difícil", comentó la atleta hace tres años en un encuentro con varios medios españoles, entre ellos Europa Press, durante los últimos Juegos Paralímpicos.

Allí recordó que tenía firmados los papeles para recibir la eutanasia desde 2008. "Mucha gente piensa que quiero la muerte, pero vivo en dolor y necesito todo el día una persona que me ayude. Quiero vivir cada pequeño momento. No quiero la eutanasia tras Río, vivo día por día, y cuando sea el momento será", recalcó entonces.

Vervoort sumó dos nuevas medallas paralímpicas a su palmarés tras ganar la plata en los 400 metros y el bronce en los 100 metros de las clases T51-52. Estas dos preseas se unieron al oro del hectómetro y a la plata de los 200 de cuatro años antes en Londres, mientras que en 2015 se proclamó campeona del mundo en 100, 200 y 400.

"No olvidaremos las excelentes actuaciones deportivas de Marieke Vervoort, así como su coraje frente a su enfermedad. Su personalidad también contribuyó en gran medida a la gran popularidad de los Juegos Paralímpicos en Bélgica después de Londres 2012", expresó Anne d'Ieteren, presidenta del Comité Paralímpico Belga.