LIGA DE CAMPEONES

Rodrigo y Doménech prolongan el sueño

El Valencia apela a la defensa y logra el pase a los octavos tras resistir al Ajax, al que le faltó puntería

17.12.2019 | 20:49
El Valencia apela a la defensa y logra el pase a los octavos tras resistir al Ajax, al que le faltó puntería

El Valencia apela a la defensa y logra el pase a los octavos tras resistir al Ajax, al que le faltó puntería

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AJAX: Onana; Mazraoui, Blind, Veltman, Tagliafico (Mim. 89, Siem de Jong); Martínez, Van de Beek, Álvarez (Min. 46, Dest); Lang (Min 70, Huntelaar), Tadic y Ziyech.

VALENCIA: Jaume Doménech; Wass, Diakhaby, Gabriel Paulista, Gayà; Carlos Soler, Coquelin, Parejo, Ferran Torres (Min. 93, Mangala); Rodrigo y Gameiro (Min. 53, Manu Vallejo).

Goles: 0-1: Min. 24; Rodrigo.

Árbitro: Clément Turpin (Francia) amonestó con tarjeta amarilla a Álvarez, Tagliafico, Onana, Van de Beek y Tadic, del Ajax y a Doménech, Parejo y Manu Vallejo por parte del Valencia. Mostró roja directa a Gabriel Paulista por un cabezazo a Tadic.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la sexta y última jornada del grupo H de la Liga de Campeones disputado en el Johan Cruyff Arena de Amsterdam (Holanda) ante más de 52.000 espectadores.

bilbao - El Valencia dio con la gloria en Ámsterdam, cuna del mejor fútbol, nido de Johan Cruyff. Siete años después, los valencianistas encontraron la tierra prometida, los octavos de final de la Champions, guiados por el filo de Rodrigo y agarrados a las manos sanadoras de Jaume Doménech, que evitó el remonte del Ajax, al que la falta de dinamiteros impidió superar el muro de contención ideado por Celades. Resistió el Valencia en un magnífico ejercicio defensivo que le concede el salvoconducto para continuar con su sueño de Champions tras hollar la cumbre en Amsterdam apelando a la épica en una noche con aroma a gesta. Inolvidable. Un hito.

Alterado el Ajax, sin sinfonía, revuelto, ansioso y ovillado, el Valencia se elevó varios palmos hurgando ante el desajuste de los holandeses, con los pies cuadrados y sin trigonometría cada vez que encaraban el campo de minas propuesto por Celades. Ocupaban los valencianistas con criterio cada cuadrícula del Johan Cruyff Arena, siempre solidarios y atentos en las vigilancias. El fuelle del acordeón del Valencia y su disposición táctica era un problema de difícil resolución para un equipo que ama la pelota. Inconexos, cortocircuitados en el diálogo con la pelota, se amontonaba el Ajax, balbuceante en su puesta en escena.

En un duelo con elevada carga emocional y alto octanaje, el Valencia amaneció respondón. Ordenado y perfectamente escalonado en fase defensiva, se estiró con determinación en ataque, donde Parejo giraba la ruleta, mientras Rodrigo y Gameiro buscaban aire y espacio en el que expresarse. La defensa del Ajax, con ese aspecto endeble que gasta, invitó al abordaje de los valencianistas, que dieron con la veta de oro en un mal despeje de Veltman. La pelota merodeó a Parejo, que juega con compás y dispone de visión periférica. El centrocampista puso en órbita a Rodrigo, que maniobró de maravilla en el corazón del área. Control orientado con la izquierda y remate con la derecha para destemplar a Onana y helar al Ajax, entonces fuera de la Champions.

El debate apenas alteró el biorritmo hasta que los holandeses dieron con Ziyech, que desparrama clase y transporta alforjas repletas de peligro. Asomó y obligó a Doménech a palmear un balón tóxico. De repente, el Ajax tenía mayor profundidad y exactitud. Adquirió sentido. El Valencia no perdía la prestancia aunque Van de Beek conectó una acrobacia que demandó el rescate de Gayà, batido Doménech. El partido era otro, con los holandeses más lozanos. Rodrigo pudo devolverles a la mueca, pero Onana lo evitó en una situación ventajosa para el atacante, que había recibido un regalo de Gameiro en los estertores del primer acto.

El despertar del Ajax fue definitivo. Los holandeses se cosieron a la pelota mientras el Valencia eligió blindarse alrededor del área, a modo de trinchera. Numancia. Percutían los centrocampistas del Ajax, con mejor pie y capacidad asociativa ante la tropa de Celades, que reculó más de lo aconsejable. Se enclaustró. Tadic, Ziyech y Van de Beek abrieron vías para agrietar la defensa valencianista, cada vez más aculada. En esa dinámica Ziyech perdonó con un remate de gol o gol. El delantero golpeó defectuosamente y respiró el Valencia, al borde del colapso. Más si cabe después de la media chilena de Lang, que hizo suspirar de alivio al Valencia. El Ajax alcanzaba el área con determinación, pero a sus finalizaciones les faltaba finura. En busca del gol, Erik ten Hag otorgó vuelo a Huntelaar, de profesión goleador. El veterano punta no dio con la portería, enfocada por el Ajax. Doménech actuó entonces de milagrero. El meta valencianista salvó a los suyos con dos intervenciones providenciales para prolongar el sueño.

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