Jon Rahm juega desde este jueves su décimo Masters de Augusta, una cita siempre especial para cualquier golfista, más aún para quien ha sido campeón ya que eso le da derecho a jugarlo de por vida. En sus nueve participaciones anteriores, el de Barrika ganó la chaqueta verde en 2023 y logró otras cuatro posiciones entre los diez primeros. En su debut en 2017 vio ganar a Sergio García y el año pasado asistió al triunfo de Rory McIlroy, el único grande que le quedaba al norirlandés. “Es el único major que se juega siempre en el mismo campo y eso lo hace diferente de los demás. Sabes lo que te vas a encontrar y si alguna palabra lo puede definir es tradición”, comenta Rahm en la primera oportunidad en que los mejores del mundo se pueden enfrentar cada año desde la división del golf mundial.

En este tiempo, Rahm casi siempre ha sido uno de los favoritos a la victoria y este año no es excepción porque, además, llega avalado por su liderato en el LIV Golf y por un nivel de juego que se ajusta perfectamente a lo que se requiere en el recorrido del Augusta National, donde destaca la firmeza de sus greenes y, por ello, son fundamentales los segundos tiros. El barrikoztarra lidera el LIV Golf tras cinco torneos en la estadística de greenes en regulación con un 82% y es tercero en golpes ganados desde el tee, mezclando potencia y precisión, algo que también es necesario en el Masters para no meterse en problemas.

Según la página experta DataGolf, ningún jugador de ningún circuito mejora a Jon Rahm en golpes ganados sobre el resto de sus rivales, con 2,69 por torneo. Lógicamente, estos datos no garantizan nada, pero sí llevan a pensar, como él mismo ha afirmado, que llega mejor preparado que otros años para afrontar el desafío.

El golfista de Barrika compartirá partido los dos primeros días con el sueco Ludvig Aberg, segundo y séptimo en sus dos presencia en el Masters, y el estadounidense Chris Gotterup, que debuta en Augusta con dos títulos en su poder este año en Hawái y Phoenix.

Estos dos jugadores figuran en la lista de aspirantes a la chaqueta verde, que tiene como nombres destacados a Scottie Scheffler, pese a que no llega con el aura ganadora de otros, Rory McIlroy como defensor del título o Bryson DeChambeau, el principal rival de Rahm en el LIV que acude con dos triunfos seguidos en Singapur y Suráfrica. Cameron Young, que se impuso en The Players, aparece como uno de los tapados quizás junto a Tommy Fleetwood, Xander Schauffele o el novato Jacob Bridgeman, que es el actual líder de la clasificación del PGA Tour.

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Olazabal, a disfrutar

Entre los 91 jugadores presentes, no faltará Txema Olazábal, dos veces ganador y a que a sus 60 años sigue fiel a su cita con el Masters y con el Augusta National, “un lugar que me trae muy buenos recuerdos”. “Cuando eres consciente de que cada vez queda menos, intentas aprovecharlo lo mejor posible”, dice el hondarribitarra, que últimamente se está mostrando “fallón con los hierros y eso es un hándicap aquí porque el campo te acaba pillando tarde o temprano si no pones la bola en el green”.