Motor en Euskadi

El desierto no deseado por el motor vasco

Corcuera y Romero no sacan sus proyectos para estar en el Dakar y este se queda huérfano de pilotos de Euskadi

26.12.2019 | 06:18
Óscar Romero (motos) e Ignacio Corcuera (coches) no participarán en el Dakar.

EL- deporte del motor en Euskadi no vive sus mejores años y la presente cita del Dakar es un buen reflejo de ello. La prueba arrancará el 5 de enero con su novedosa edición en Arabia Saudita y el vacío de pilotos vascos es una evidencia entre sus inscritos. La única licencia proyectada desde Euskadi es la de Fausto Mota, portugués afincado en Gasteiz. El pequeño repunte habido pocos años atrás volvió a quedarse estancado y otra vez el deporte del motor vasco se ve obligado a pasar una travesía por el desierto no deseada, alejado de su Everest y a la espera de que nuevos valores salgan para revolucionar un panorama desolador. En esta ocasión, los dos proyectos más ambiciosos de los últimos años tampoco pudieron llegar a buen puerto: Óscar Romero decidió no tomar la salida por motivos físicos y personales e Ignacio Corcuera Livingstone pospuso su intención de correr con su Volkswagen Iltis debido a que la organización no anunció una categoría para coches clásicos.

Corcuera quiso homenajear al primer ganador en la categoría de automóviles y preparó un Iltis similar al que venció hace 40 años a los mandos del sueco Freddy Kottulinsky. Sin embargo, las exigencias de la organización para poder participar en la prueba obligaban a cambiar demasiado el coche y cuando no se anunció la categoría de clásicos, Livingstone decidió retrasar su proyecto un año más. "Estamos peleando para que haya una categoría de clásicos en el Dakar y si se hacía el anuncio antes de este, nosotros teníamos pensado ir de embajadores. Pero lo harán después, por lo que iremos directamente a competir en 2021", cuenta el piloto bilbaino. La opción de estar en esta edición pasaba entonces por modificar el Iltis con el objetivo de adecuarlo a esta prueba, pero eso provocaría que el todoterreno "perdiera su carácter".

A pesar de ver que sus opciones cada vez eran menores, Corcuera mantuvo la esperanza hasta casi el final. "Hace muy poquito tomamos la decisión. Solo necesitábamos una llamada de teléfono que finalmente no se produjo. Así que lo tendremos que dejar para el año que viene", comentó el vizcaino, que está convencido de que en 2021 estará en la línea de salida: "Todo este curso hemos estado trabajando en ello para que este proyecto del Volkswagen Iltis se haga realidad. Ahora lo tendremos más fácil al disponer de este año de ventaja. Enseguida empezaremos a buscar más patrocinadores y entrenar en carreras de clásicos".

la baja de romero Para preparar un Dakar es necesario estar al cien por cien tanto mental como físicamente y ese no era el caso del piloto de motos Óscar Romero. "Ya fui al Dakar anterior con la rodilla mal y me tuve que operar. Todavía no me he recuperado del todo, tengo el tendón rotuliano aún tocado y además he tenido problemas personales que hacían que anímicamente no estuviera bien. No estaba listo para preparar todo lo que el Dakar conlleva", reconoce el langraiztarra. No tuvo ninguna duda de que este año no era el adecuado y reconoce que volver al Dakar no es algo que vea como una obligación: "Sí que me da cierta envidia ahora que veo a los amigos preparando la carrera, pero no es una cosa que me obsesione. Estoy satisfecho con lo que hice en su día; sobre todo, en la última edición. Si sale la oportunidad más adelante, perfecto; si no, no pasa nada".

Lo ocurrido en este Dakar no es algo que pille de sorpresa a los pilotos vascos. Es la consecuencia de un deporte que no tiene una gran tradición en Euskadi y eso lleva a que falten referentes en su máximo nivel. "El primer factor es el número de adeptos que hay. Somos pocos y es difícil que salga todos los años gente para ir. Entre esos pocos, hay pilotos con talento para estar arriba, pero luego el presupuesto para preparar un Dakar es muy alto y aquí todavía no hay los suficientes apoyos para que te puedas dedicar a ello. Es más difícil que la gente consiga los medios y el tiempo para prepararse", opina Romero. Esos recursos económicos, tan necesarios para una carrera de estas características, es algo que hecha en falta en los últimos años Livingstone. "En los tres dakares que he estado he ido apoyado por el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación y el Gobierno Vasco, pero ahora no tengo esa colaboración. Ese apoyo es fundamental para tener un colchón que dé confianza para el apoyo de las empresas privadas", declara el bilbaino, que siente que "las instituciones nos dan la espalda". Estas son algunas de las razones que hacen que este año el Dakar quede huérfano de representación de pilotos de Euskadi y se mantenga, por lo menos, una campaña más a la espera del siguiente referente.