El reloj de Castroviejo
El getxotarra, bronce en Doha, parte con la idea de pelear por una medalla en el Mundial contrarreloj de Innsbruck
EL reloj de Jonathan Castroviejo (Getxo, 27-IV-1987) siempre estuvo adelantado. Desde joven. “Maduró antes que otros. Sabía lo que quería. Tenía las ideas muy claras”, relata Xabier Artetxe, preparador del Sky, equipo en el que pedalea Castroviejo, que hoy, a partir de las 15.37 horas, busca una medalla en el Mundial de contrarreloj de Innsbruck. El destino les unió este curso, pero el vínculo entre el técnico y el corredor cuelga del retrovisor de los años y la memoria. Se remonta a cuando Castroviejo era juvenil y corría en el Punta Galea. Por entonces, con 16 años, el vizcaino prometía. “Era un adelantado. Joven por edad, pero muy maduro mentalmente”, relata Artetxe. El técnico de Larrabetzu recuerda que Castroviejo “siempre quiso ser ciclista”. “Eso es algo que percibes. En Jonathan era evidente. Él quería ser ciclista. Lo tenía muy claro. Se notaba en los detalles. Era muy meticuloso y ponía mucho interés en mejorar. Ponía todo de su parte para ser mejor ciclista”, rescata Artetxe sobre un chaval que conoció siendo juvenil y al que le impactó su poso, además de sus cualidades. “Se veía que podía llegar y por eso colaborábamos con él, sobre todo en las cronos, para el tema del material, la bici, el casco?”, apunta el técnico vizcaino.
Castroviejo siempre supo medirse y quiso tomarse las medidas. Disponía de un mecanismo exacto en sus adentros. Un engranaje que le marcaba los tiempos, el ritmo, la respiración. El latido que perfila a un especialista contra el reloj. Tal vez por ello quiso verse en el espejo de una potenciómetro desde muy joven, cuando muchos no sabían ni que existía un artilugio que hoy en día es la Biblia de los ciclistas. “Jonathan fue de los primeros en comprarse un SRM para tener más datos sobre su capacidad y rendimiento con la idea de mejorar”, destaca Artetxe. El potenciómetro era una extensión de su cuerpo. Lo adquirió cuando pasó a aficionados. La computadora tenía un precio de entre 2.500 y 3.000 euros. No era un capricho nacido de un calentón.
A Castroviejo le gusta retarse con el tiempo. La crono es una disciplina que la mayoría aborrece porque exige demasiado, tanto en el plano físico como en el mental. La posición corporal sobre la cabra es incómoda y el suplicio que provoca correr contra uno mismo, en soledad, sin más referencia que la contundencia de un reloj, es una tortura para la psique. “Los contrarrelojistas son distintos a otros también en el carácter. Tienden a ser más reflexivos, más estables, menos instintivos”, describe Artetxe. Jonathan Castroviejo se enmarca en esos preceptos. “Es ordenado, estable y cabal. Medita las cosas antes de decirlas. Es su carácter. Desde joven se comportaba como un adulto. Escucha más que habla, pero cuando habla lo hace con muchísimo sentido. Por eso en los equipos se le da mucho valor a sus opiniones”, descubre el preparador que lo acunó en el Seguros Bilbao aficionado durante un par de campañas antes de coincidir nuevamente en el Movistar y ahora, en el Sky, como profesional.
una posición extrema “Le conozco desde hace 14 años. Estaba claro que iba a ser un gran especialista en las cronos”, señala Artetxe a pesar de que Castroviejo no responde a la morfología de los grandes contrarrelojistas; tipos altos, fuertes y poderosos, casi todos por encima de los 70 kilos de peso y capaces de generar mucha potencia. Castroviejo es más menudo. Se mueve alrededor de los 60 kilos, pero a pesar de alejarse del prototipo que demanda la especialidad es capaz de estar entre los 10 mejores del mundo. Su secreto es una posición extrema sobre la bicicleta. Castroviejo va planchado, tremendamente estirado sobre la bicicleta, lo que le otorga una importante ventaja aerodinámica frente a otros corredores más corpulentos y potentes pero que se pelean con el viento.
Castroviejo resbala por él, lo acaricia. “Jonathan tiene una musculatura hiperlaxa, lo que posibilita que su posición aerodinámica sea tan buena. Eso le da ventaja sobre otros”, apunta Artetxe, que también destaca dos características que provocan el gran rendimiento del getxotarra en las cronos. “A la gran postura aerodinámica que logra, se le debe sumar que tiene un gran motor, capaz de mover muchos vatios y pedalear a un ritmo estable. Esas tres cualidades le convierten en un gran especialista, pero dada su complexión lo que hace es impresionante”. Castroviejo, matiza Artetxe, “tiene muy interiorizado la condición de pacing”. Es un metrónomo el getxotarra, capaz de conquistar un bronce mundialista, un campeonato de Europa y cuatro entorchados estatales en una modalidad que exige “concentración máxima a una potencia lo más alta posible y sin que decaiga la intensidad. Se trata de ser lo más constante posible”, analiza el técnico.
Para Artetxe, el recorrido de Innsbruck -52,5 kilómetros con una cota (Gnadenwald, 5 kms. al 7,1% de pendiente media) en la parte final del recorrido que endurecerá la prueba y posiblemente sirva de filtro para las medallas- puede resultar beneficioso para Castroviejo. “Puede luchar por las medallas”, subraya el preparador sobre una prueba que no hace prisioneros. “Las cronos suelen ser muy apretadas. Existen muy pocas diferencias. Hay que rendir a esa hora y ese día. No hay margen de error. Si vas mal, estás perdido”. De lo ajustado de las cronos puede hablar Castroviejo, que perdió el oro Europeo ante Campenaerts por menos de un segundo. El tiempo de un suspiro. En el Mundial, solo Dumoulin, el campeón en curso, parece por encima del resto.
Artetxe espera que Castroviejo pugne con Kiryienka, Campenaerts, Kwiatkowski, Dennis, Oliveira, Martin? “El favorito es Dumoulin, pero entre el resto puede estar Jonathan”, agrega el técnico vizcaino, que entiende que el trazado austriaco abre el horizonte para Castroviejo. “La crono se irá por encima de la hora de trabajo y eso puede ser bueno para Jonathan, que es un ciclista resistente, de aliento largo, además de que la subida le puede otorgar ventaja porque es más ligero que otros”, imagina el preparador. Otro elemento que puede marcar la crono será la dirección del viento. “Con el viento de cara él se puede manejar mejor que otros. Gracias a su posición aerodinámica tiene menos resistencia al aire”, establece Artetxe. Solo falta que el reloj de Castroviejo señale la hora exacta en Innsbruck.
Kragh Andersen (Dinamarca)15h26:30
Stefan Kung (Suiza)15h28:00
Nelson Oliveira (Portugal)15h29:30
Tony Martin (Alemania)15h31:00
Michal Kwiatkowski (Polonia)15h32:30
Victor Campenaerts (Bélgica)15h34:00
Vasil Kiryienka (Bielorrusia)15h35:30
Jonathan Castroviejo (España)15h37:00
Rohan Dennis (Australia)15h38:30
Tom Dumoulin (Holanda)15h40:00