CON la incorporación al profesionalismo de Iñaki Urrutia (Armintza, 1994), hay un tercio de palistas armintzarras en el cuadro de Innpala, compuesto por diez pelotaris en total. El zaguero se une a dos delanteros y paisanos: Esteban Gaubeka y Erik Zubiri. Es el momento de dar un paso adelante. Urrutia se unió a las filas de la operadora bilbaina el 1 de noviembre en un encuentro de debut ante los suyos. No pudo ganar en aquella ocasión. Era complicado. Con otro partido de adaptación en las piernas, la verdad llega ahora. A partir de mañana se estrena en la Liga Kutxabank junto a Pablo Fusto, una institución. La cuestión es que, sin apenas rodaje, sin anestesia, saldrá a jugarse el pellejo, los primeros puntos. “No creo que tenga presión. Soy nuevo. Me toca ir a disfrutar y mejorar día a día”, concreta el guardaespaldas, quien señala que “Fusto siempre es el favorito a todo y da presión, pero, al mismo tiempo, quita mucha pelota mala y ayuda una barbaridad. Hay que mantener equilibrio, porque él entra mucho en juego. Yo soy algo más frío en el inicio”.
Urrutia, que acabó los estudios de magisterio de educación física antes de verano, analiza que tiene ganas de “empezar”. “Llevo varias semanas entrenando con Fusto y creo que estoy dando el nivel. Pablo juega muchísimo”, desgrana. Iñaki es un palista con dos “buenas manos”, que no “rompe con el golpe”, pero que no elude el cuerpo a cuerpo y el peloteo.
Así, recuerda el palista que lo vivido en el debut fue “bonito”. La emoción jugó una mala pasada a la memoria de Iñaki. “Me hicieron un pasillo, la cancha se llenó y hubo un ambiente increíble. Me dijeron que jugué bien, porque me acuerdo poco del partido”, dice. Empezó ligeramente nervioso y se fue enderezando. Disputó otro enfrentamiento en el Bizkaia de Bilbao poco después, en la despedida de Imanol. Le costó ponerse. Aun así, está con ganas de seguir sumando. “Mi objetivo principal es ir mejorando poco a poco. Me queda bastante para llegar al ritmo que tiene el resto de la plantilla. Mi intención es disfrutar”, considera Urrutia. Tal y como revela, ahora le tocará meter horas en el gimnasio para “mover la pala y acostumbrarse a la pelota”. “En aficionados casi siempre se juega a pala corta o paleta. Cuesta amoldarse a esta nueva especialidad. Se nota el peso de la herramienta y su diámetro, pero, bajo mi punto de vista, es más importante la pelota, que dificulta la labor del zaguero”, concreta. Por ahora, los entrenamientos están yendo “mejor” de lo que él mismo “esperaba”.
Con el ADN armintzarra recorriéndole las venas, a Urrutia le pararon por la calle cuando salió la noticia de su estreno en la élite del leño. “Estoy encantado”, recita el zaguero, quien evoca que “familiares, amigos y gente del pueblo me han felicitado. Me dicen que tire para adelante”. Lo hará con un ídolo enfrente. “El referente ha sido siempre Gaubeka. Siempre ha jugado mucho con nosotros. Que un profesional esté con los chicos es bonito. Siempre nos ha ayudado”, desvela Iñaki. Se estrenó con él. Ahora toca ganarle. “Empezamos la Liga con derbi ante Esteban en Armintza. Será especial”, desbroza.
delantero centro Iñaki Urrutia siempre compaginó el fútbol con la pala. Lo hizo hasta hace curso y medio. Tuvo que dejar el césped por una lesión. “Tuve un problema de cadera a los 22. Me operaron, porque hice un gesto en un partido y se me abrió un cartílago. Me intervinieron para cerrarlo”, evoca el de Armintza, quien cuenta que comenzó jugando en el Plentzia y después pasó al Danok Bat, donde estuvo “siete u ocho temporadas”. “Con 17 o 18 años volví a jugar a Plentzia, ya que estaba un poco cansado”, admite. Urrutia se movía por arriba: delantero o mediapunta. “Técnicamente andaba bien marcaba algún gol que otro”, finaliza.