La chaqueta verde vuelve a Inglaterra
danny willett se lleva el masters de augusta tras el inesperado hundimiento de jordan spieth
bilbao - Zacharias llegó con una chaqueta verde debajo del brazo. Su padre Danny Willett estuvo a punto de no disputar el Masters de Augusta porque su nacimiento estaba previsto para esta semana pasada. Pero el bebé Zacharias se adelantó gracias a una cesárea y el golfista inglés pudo estar el jueves en el tee de salida. Y, de forma sorprendente, Willett, nacido en Sheffield hace 28 años, se convirtió en el primer jugador inglés que gana en Augusta veinte años después de que lo lograra Nick Faldo y en el primer europeo desde 1999 cuando se impuso Txema Olazabal.
El desenlace del torneo, que tuvo a otros cuatro ingleses entre los diez primeros, no lo esperaba nadie cuando únicamente faltaban nueve hoyos para el final. “Ha sido un día surrealista. No puedo describir lo que se siente”, expresó Willett, que había matado los nervios de la espera en la Casa Club hablando por teléfono con su mujer Nicole. Jordan Spieth, el defensor del título, había entrado en el hoyo 10 con cinco golpes de ventaja tras dominar como el año pasado desde el primer día y firmar cuatro birdies seguidos entre el 6 y el 9. En el 10 y el 11 hizo sendos bogeys que no parecían preocupantes, pero en mitad del mítico Amen Corner, en el hoyo 12 del Augusta National, el golfista de Dallas se hizo un lío y entregó la que iba a ser su segunda chaqueta verde consecutiva y la posibilidad de igualar a leyendas como Nicklaus, Woods o el mismo Faldo. Spieth se fue al agua dos veces, firmó un cuádruple bogey en un par 3 y salió de allí a cuatro golpes de Danny Willett, que estaba teniendo un buen día, pero que no debía haber sido suficiente para desbancar en condiciones normales al estadounidense, que en tres Masters acumula un primer puesto y dos segundos.
Ese súbito vuelco de los acontecimientos sacudió Augusta más que el viento que sopló durante las cuatro jornadas y que provocó que solo seis jugadores acabaran el torneo bajo par. El inglés, nuevo en esas lides, tenía que sujetar sus nervios y no cometer errores para atrapar una oportunidad histórica. Spieth quiso reaccionar a la desesperada, llegó a estar a dos golpes con tres hoyos por delante, pero no le alcanzó y un rato después tuvo que investir a Danny Willett, que antes solo había ganado cuatro torneos del Circuito Europeo y se estrenó en un major en su segunda presencia en el Masters. Este hijo de un pastor anglicano y una profesora de matemáticas, que en sus vacaciones de verano solía jugar al golf rodeado de ovejas, se encontró en apenas unos días con dos regalos de la vida: Zacharias y una chaqueta verde. - Roberto Calvo
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