bilbao. Ayer por la tarde, crudo otoño, húmedo, polar, plomizo y ventoso otoño, se citaron en Gasteiz, en torno a un café inconcreto pero en cualquier caso humeante, el invernal Denis Menchov, el tercero del Tour, el ganador de un Giro y dos Vueltas, el galáctico que liderará junto a Carlos Sastre el nuevo Geox, y Josean Fernández Matxín, director basauritarra del equipo que el lunes por la tarde encajó con estupor el guantazo de la UCI, que le dejó fuera de la primera división del ciclismo, del Pro Tour. Quería saber el ruso, desde su refugio de sosiego donde jamás penetró la agitación, qué suponía tal rechazo, cómo quedaba el asunto. Escuchó. Y siguió tranquilo. Invernal. "He apostado a muerte por este equipo y así seguirá siendo", le vino a decir a Matxín, que horas antes había obtenido idéntica afirmación, esta por teléfono, de Carlos Sastre. Luego hablaron de la temporada, de las clásicas, la Vuelta al País Vasco, el camino al Tour, de la bici, el material... "como haría cualquier otro ciclista en esta época". No preguntó Menchov lo más inquietante: ¿Por qué la UCI ha dejado fuera al Geox? Tampoco hubiese encontrado respuesta. Quizás porque no la hay. "Eso es cosa de la UCI", dice desconcertado el basauritarra.

El desconcierto no es patrimonio de los renegados, Geox y Cofidis, principalmente. Los admitidos en la primera división, muchos, no saben ni siquiera las razones por las que han pasado el filtro de la UCI. Están y punto. Así que no protestan, por si acaso; no sienten curiosidad por conocer. Por saber, por ejemplo, cuáles son los criterios para elaborar la clasificación de méritos deportivos que dejó a Euskaltel-Euskadi fuera de los 15 mejores después de acabar la temporada como el decimotercer equipo del Pro Tour. "Aún ahora, desconocemos cómo se ha hecho esa clasificación", reconocen desde uno de los 18 equipos de la nueva primera división.

Los opacos criterios empleados por la UCI dan lugar a situaciones disparatadas. Se debate en el terreno de lo irracional, pues resulta incoherente que el cuarto puesto de Samuel Sánchez en el Tour no valga nada, ni siquiera un punto, y sí sirva para sumar méritos acabar en el puesto 39º del Ranking Europa Tour. O que ganar el Giro con Basso y la Vuelta con Nibali sólo le sirva al Liquigas para ser el 9º de esa clasificación cincelada a partir de un tratado de Kafka.

"Es difícil comprender cómo teniendo en el equipo a Denis y a Carlos, que suman entre los dos cuatro grandes -un Tour, un Giro y dos Vueltas- y diez podios, entre ellos el tercero del pasado Tour, la UCI puede poner a nuestro equipo donde nos ha puesto", bramaba ayer Matxín, quien tampoco daba crédito a que su equipo hubiese podido ser excluido por razones éticas o económicas, los otros dos pilares sobre los que la UCI asienta su decisión. "¿Ética? El otro día me dijeron que de todos los podios de las tres grandes de los últimos diez años solo hay cinco ciclistas que no están salpicados por el dopaje. Dos de ellos son Sastre y Menchov, ciclistas inmaculados", matizó Matxín. Cuatro años de compromiso de una multinacional como Geox, volcada en el proyecto y comprensiva con la situación generada tras su destierro a la segunda división, anulan el debate financiero.

"La UCI no es coherente", reaccionó desde Italia Mauro Gianetti, manager del equipo. "Su decisión lleva implícita el mensaje de que son más importantes los puntos que la ética. Que da igual cómo se logren los resultados. Es de locos". Aludía directamente al Vacansoleil, el equipo de Riccardo Riccó, "que hizo un gran daño al ciclismo con el positivo en el Tour de 2008 que me costó un patrocinador y la llegada de otro. ¿Cómo pueden ser ahora sus puntos más valiosos que los de Sastre o Menchov?". Dicen que la UCI ha empezado a restar importancia al pasado.

Desde China respondió a las críticas Pat McQuaid, presidente de la UCI. Dijo, simplemente, que el sistema era "justo". Que ya se les detalló a los equipos en abril y, nuevamente, en junio. Que los méritos deportivos se basan en el seguimiento de los 15 mejores ciclistas de cada equipo, a los que se les atribuye luego un valor deportivo. Y que, indudablemente, dormita la guerra con el Tour, los 18 equipos de primera división tendrán acceso directo a las tres grandes. Mientras, el Geox, el equipo de Sastre y Menchov, depende de las invitaciones, algo incoherente.