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Pepe RiveroPianista

“Vamos a reinterpretar al gran Miles Davis en clave de latin jazz”

El pianista cubano lidera ‘Sketches of Latin Miles’, un concierto en homenaje a Miles Davis este sábado en Getxo Jazz

“Vamos a reinterpretar al gran Miles Davis en clave de latin jazz”Sala BBK

Músico reputado que ha colaborado con Paquito D´Rivera, Chucho Valdés, Marcus Miller, Celia Cruz, Isaac Delgado, Alba Molina y hasta la vasca María Berasarte, el pianista Pepe Rivero es el director musical de Sketches of Latin Miles, el concierto homenaje al trompetista autor de Kind of Blueque acogerá este sábado Getxo Jazz, en Muxikebarri, a partir de las 22.00 horas. El cubano, también profesor en la Universidad Alfonso X El Sabio, se ha rodeado de reputados compatriotas para trasladar el rico y ecléctico universo sonoro de Miles Davis al latin jazz. “Miles tuvo la capacidad de coincidir en cada etapa con músicos que luego se convirtieron en artistas increíbles. Tenía mucha visión”, explica Rivero en esta entrevista.

Actuará en Getxo dos años seguidos.

Exactamente, estuve el año pasado con Paquito D´Rivera, y no era la primera vez. Pero esta vez será la primera que acudo con mi proyecto propio aunque en los demás también soy protagonista.

¿Siente más responsabilidad?

-Bueno…, sí (risas). La siento también en los otros proyectos, pero ahora toca liderar y llevar el show. No hay problema llevo muchos años haciéndolo.

D´Rivera estaba ya en Irakere, así como Chucho Valdés y Arturo Sandoval. Fue un grupo que marcó su trayectoria ¿verdad?

Irakere, para cualquier músico, y no hablo solo de los cubanos, representa un antes y un después. Se unieron los astros bajo el liderazgo de Valdés y D´Rivera, antes de que llegara Sandoval. Se unieron allí los músicos cubanos más importantes de la época y de algo malo surgió algo bueno. Hablamos de un tiempo en la que el gobierno de Castro prohibía el jazz por ser considerada la música del enemigo.

Al igual que el rock.

Exacto. A Valdés se le ocurrió coger la música folclórica, la yoruba, y que los músicos hicieran sus improvisaciones. Pensó que el gobierno de la dictadura no se iba a dar cuenta de su ligazón en el jazz. Y no solo prohibían el jazz, hasta los Beatles lo estuvieron. Imagino que por el idioma. Irakere fue una influencia importante en la evolución de la música cubana al mezclar lo folclórico con el jazz.

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Cartel de ‘Sketches of Latin Miles’

Y a usted le desarmó.

El primer disco de jazz que escuché, siendo un niño, fue Misa negra, de Irakere, que logró el Grammy en 1977 y lanzó internacionalmente al grupo. En ello tuvo mucho que ver Dizzy Gillespie, que les ayudó. Recuerdo a mi padre, que era saxofonista, sacando los solos de D´Rivera. Y ahora, años después, he tocado con los dos líderes de Irakere.

Sueño cumplido ¿verdad?

Sí, sí. Lo sigo viendo así aunque con Paquito hemos llegado a ser ya familia tras casi 20 años compartiendo proyectos. Tengo un gran peso en sus proyectos debido a nuestra afinidad, como se demostró en el disco La flor de Cayena.

¿Fusión puede ser la palabra clave que define a Irakere y a su propio trabajo?

Exactamente, y mira de donde vino. Al principio se hizo casi a escondidas y mira dónde acabó, siendo una influencia en todo el mundo. Fue la semilla de lo que hoy se llamada timba cubana, donde se mezcla lo estadounidense con el jazz y la música brasileira, que es también de otro planeta. Tengo debilidad por ella.

Isaac Delgado, Celia Cruz, Marcus Miller, Jerry González, Bobby Martínez… Ha trabajado con grandes músicos, incluidos artistas flamencos como Alba Molina.

He tenido la suerte de trabajar con gente muy diversa porque me gusta todo tipo de música y, además, soy muy curioso. Siempre estoy dispuesto a aprender algo nuevo, a salir de mi estado de confort, para no aburrirme. Otro de mis sueños ha sido tocar con Marcus Miller, uno de los grandes. Tuve que enviarle unos videos, que vio antes de darme luz verde y permitirme tocar con él tres temas.

Me había olvidado de su colaboración con la vasca María Berasarte, famosa por sus fados.

Tenemos el proyecto en común llamado Delirio. Sacamos un disco muy interesante en el que se cruzan varios mundos. Yo le quité el enfado con los fados (risas). El encuentro surgió de una pianista clásica también vasca llamada Yudith Jauregi. Ella me presentó a María, que canta de todo y siempre muy bien.

En una entrevista que le hice a María defendió que la libertad es fundamental para crear y crecer artísticamente. Pero también un punto de locura. ¿Lo comparte?

Claro que sí. Yo le hice unos desarreglos al clásico Txoria txori de Mikel Laboa (risas). Gustó mucho, lo llevé a otro lado. Siempre hay que atreverse a hacer cosas muy locas, en disco y en directo.

¿Cómo y de quién surge este espectáculo en homenaje a Miles Davis? ¿Tuvo algo que ver se cumple ahora su centenario?

La idea parte del productor y músico Carlos López, quien creó el musical Forever de Michael Jackson. Me comentó lo del centenario y me lo propuso. Van un par de temas del disco Sketches from Spain, donde está el Concierto de Aranjuez y aparece Falla también. Eran arreglos de Gil Evans. Al final, recogemos de todas las etapas de Miles y lo resumimos en clave de latin jazz. Los van a conocer todos. Y voy con unos músicos increíbles.

Cuénteme...

Van conmigo Georvis Pico, mi batería desde hace más de 30 años; Jorge Vistel, a la trompeta; Reinier Elizalde ‘El Negrón’, al bajo y contrabajo); Yuvisney Aguilar, percusión, congas y tambores; Román Feliu, referencia del saxo alto con Irakere, y Daniel López ‘Donny’ a los teclados. Graduado en Musikene, pensé en Donny para la época más electrónica de Miles, la de Joe Zawinul, Keith Jarrett… Nunca hablo de que forman mi banda, ya que todos son grandes artistas con discos propios.

Vistel, el trompetista, tendrá un papel preponderante, imagino.

Claro, por razones obvias. Es el trompetista ideal para este proyecto, pero todos tendrán su protagonismo.

¿Es fácil adaptar un repertorio tan ecléctico como el de Miles al latin jazz? ¿Qué ha elegido?

Pues mira, este proyecto lleva músicos muy buenos. Y sobre el repertorio, sonarán El Concierto de Aranjuez, La canción del fuego fatuo de Falla, con unos desarreglos curiosos. Y haremos también So What, All Blues, algo de Tutu… Los sonidos pasarán de lo más moderno a lo más tradicional. Tocamos todo tipo de música, no solo latin; habrá de todo. He salido muy contento de los ensayos y seguro que la gente no se va a aburrir.

Más que un homenaje, por lo que cuenta, sería una reinterpretación de la obra de Miles.

Realmente es eso. Como suelo decir, nadie ha inventado el agua caliente (risas). Miles y toda es generación inventaron muchas cosas, pasaron por todos los palos. Yo reinterpretaré su obra desde mi visión, insertando la música cubana y el flamenco. De hecho, en el concierto de Madrid habrá un bailaor, pero no nos ha dado tiempo para llevarlo a Getxo. Por falta de colores no va a ser, ya que fue lo que Miles hizo en su vida. Michael Jackson estará en Getxo, y la versión de Human Nature que realizó Miles. Quien no salga cantando de ahí… Solemos decir que quien no goza es yanki (carcajada).

El yanki amo del mundo actual sí que baila, mucho pero mal.

Muy mal ¿no? Hay que bailar, pero así no (risas). Hay que mandar a ese tipo a otro planeta.

¿Qué destacaría de Davis? ¿Cree que el artista más grande e influyente del jazz, quizás con Coltrane?

Sin lugar a dudas. Tuvo la capacidad de coincidir en cada etapa con músicos que luego se convirtieron en artistas increíbles. Tenía mucha visión. En un documental de Keith Jarrett le preguntan al pianista sobre su etapa con Miles y este le dice que no le vio tocar el piano. Le contrató viéndolo tocar las maracas. Si ves todo el recorrido de Miles adviertes que es un músico que ha transmitido su influencia a gente como Herbie Hancock y Chick Corea, que hicieron de todo y siempre con frescura. Hay mucha gente importante en el jazz como él, y Coltrane es uno de ellos también, claro, pero Miles, que no era un tipo fácil, supo tomar los ingredientes, un poco de comino aquí, otro poco de no sé qué allá, y avanzar siempre.

¿Qué capacidad para la improvisación hay en este homenaje?

Mucha, es lo que más se va a ver. Hay una reinterpretación, eso que llamo desarreglos y que están en la partitura, y luego la improvisación, eso que solo ocurre ahí, en el escenario, en el momento.

¿Se atreverá con el ‘Txoria txori’?

Bueno… (risas). Sería salirme del guion, pero nunca se sabe. Igual un pequeño guiño, unas pocas notas… Me has dado una idea, la verdad, porque haré un tema al piano yo solo. Ya tú estás haciendo un desarreglo también porque no lo tenía previsto (risas).