Juan Crisóstomo de Arriaga (Bilbao, 1806-París, 1826) es uno de los compositores más destacados nacidos en Bilbao. Su figura está marcada por el mito del joven genio romántico, fallecido con apenas 19 años. Esa promesa interrumpida, sin embargo, sigue respirándose en distintos espacios de la ciudad, como el Museo de Bellas Artes.

Este miércoles, la pinacoteca ha abierto de forma excepcional al público el Atrio que lleva su apellido, coincidiendo con el bicentenario de su muerte. Por la tarde, a las 20.00 horas, estrenará en la Sociedad Filarmónica la obra para cuarteto de cuerda Lau Agravitas. Creada por cuatro destacados compositores vascos, la pieza rinde homenaje al músico y, a la vez, funciona como documento sonoro de la transformación del Bellas Artes.

Bajo la dirección de Iñigo Alberdi,  Javier Quislant, Zuriñe F. Gerenabarrena, Isabel Urrutia y Gabriel Erkoreka han trabajado en la creación de esta composición, que se ha desarrollado en paralelo a las obras de ampliación del museo firmada por Norman Foster y Luis María Uriarte. En palabras del propio Alberdi, "el proyecto plantea que cuatro compositores acompañen el proceso de ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao a través de la música. Cada uno, desde su propio lenguaje, interpreta el desarrollo de las obras arquitectónicas, convirtiendo la transformación del edificio en un proceso también sonoro".

'Lurra'

La pieza se estructura en cuatro movimientos, cada uno firmado por uno de los compositores implicados. Sin embargo, ha destacado Alberdi, las distintas partes conforman un todo coherente, "coherente en su diversidad, con líneas de ideas compartidas". La obra se articula además en diálogo con el Cuarteto de cuerda n.º 3 en Mi bemol mayor de Arriaga, que actúa como hilo conductor del conjunto.

Lurra (Tierra) es el movimiento que abre la pieza. Su autor, Gabriel Erkoreka, explica que el título hace una doble referencia al elemento tierra: a su densidad física y al propio planeta. También alude a la idea de gravedad, omnipresente en la ampliación del museo diseñada por Foster, Agravitas. Estas referencias toman forma mediante un juego de bordones que, según ha señalado el compositor, "en ocasiones cobran vida y se rearticulan, tornándose más rítmicos". Se trata de un movimiento de naturaleza abstracta que, sin embargo, se ve matizado por claras alusiones a formas musicales asociadas a Arriaga.

'Zerua'

Y, de la tierra, la pieza asciende hacia cielo. En Zerua, a cargo de Javier Quislant, nos retrotrae al edificio Agravitas, esa imponente estructura que vuela sobre el vacío para coser las dos arquitecturas preexistentes. Quislant ha dotado de sonoridad a la ampliación de Foster, entendiéndola como "un cuerpo sonoro que recoge lo heredado y, desde su firmeza, se eleva hacia su propio firmamento". En esa línea, ha señalado que cuando fue invitado a visitar los trabajos de ampliación del museo, se quedó con una idea clave: cómo el museo mantiene la esencia de su tradición desde una perspectiva actual y contemporánea.

"Curiosamente, desde mi punto de vista esto es algo que también aparece en la música de Arriaga", ha apuntado. Para el músico, la figura de Arriaga se proyecta también en la vigencia de su escritura musical y en la precisión de su lenguaje compositivo. En diálogo con esa tradición, la pieza incorpora referencias internas al propio lenguaje musical —como la presencia recurrente de la nota La—, que actúan como elementos estructurales del discurso sonoro.

'Líber'

La palabra líber aglutina múltiples acepciones según el contexto. Es el término que designa la capa interior del árbol, entre la corteza y la madera; también los significados de libre y libro, corazón de la cultura. "De alguna manera, todos estos significados están entrelazados", sostiene la compositora de este tercer movimiento, Zuriñe F. Gerenabarrena.

El movimiento toma como punto de partida el líber, la fina capa situada entre la corteza y la madera por la que circula la savia. A partir de esa imagen, la composición desarrolla un recorrido ascendente que nace en las raíces y se abre progresivamente hacia la luz, en una metáfora que el autor vincula con la propia ampliación del museo. Aunque no se trata de una obra descriptiva, sí existe la voluntad de evocar un flujo continuo de materia en transformación. Ese torrente sonoro avanza, se expande y adquiere nuevas texturas a lo largo de la pieza hasta alcanzar pasajes de mayor transparencia y ligereza.

'Sustraiak'

Isabel Urrutia firma el último movimiento, Sustraiak. La compositora ha explicado que la pieza nace de una visita a la colección del Bellas Artes: "Me inspiré en trazos pictóricos: líneas ascendentes, descendentes, rectas, verticales; líneas oblicuas...". Su propósito fue transformar todas estas imágenes en materiales sonoros que reflejasen precisamente ese movimiento.

La pieza incorpora además la nota La como motivo recurrente, un gesto compartido por los cuatro compositores para reforzar la unidad del conjunto y establecer un vínculo con la figura de Arriaga. Presente desde el inicio hasta el final de la composición, esta nota reaparece en distintos momentos como un hilo conductor de la obra.

Actuación

La Sociedad Filarmónica de Bilbao acogerá el estreno absoluto de la pieza, a partir de las 20.00 horas. La actuación correrá a cargo Aitzol Iturriagagoitia (violín primero), Juan Luis Gallego (violín segundo), Natalia Tchitch (viola) y David Apellániz (violonchelo) y estará reservada a los Amigos del Museo. El 5 de octubre, fecha de la reapertura de la pinacoteca, este cuarteto de cuerda compuesto a ocho manos volverá a sonar con fuerza, esta vez en el en el Atrio Arriaga, esa plaza techada que actúa ya como el corazón latiente del Bellas Artes.