Dea Matrona, las ‘jovencitas’ del ‘Legends’
El potente dúo irlandés femenino de rock presentará su segundo disco, ‘Hate That I Care’, en el festival bilbaino el 26 de junio, junto a Cracker y Chris Isaak
En esas calles de Belfast que estos últimos días han incendiado los fascistas y racistas paramilitares protestantes dio sus primeros pasos el dúo Dea Matrona, que en unos días buscará hacer arder con su rock el escenario del Bilbao Arena de Miribilla, donde actuarán en el marco del BBK Legends Bilbao, el festival vizcaino de las leyendas. Ellas serán las jovencitas de la cita musical, que tendrá lugar el 26 y 27 de este mes, y donde presentarán su segundo disco, el reciente Hate That I Care (AWAL Recordings), que “es más personal, más honesto y más consciente del mundo que nos rodea”, destaca el dúo.
Relacionadas
Dejemos de lado qué hace una banda como Dea Matrona en un festival como el Legends, que dirían los Burning. Cita que pivota sobre veteranos de la música rock y estilos adláteres, sorprende su inclusión porque la banda no tiene ni una década de vida y el inicial trío –se descolgó la hermana menor de una de sus integrantes, que tocaba la batería– apenas podía votar cuando se lanzaron a cantar en esas calles de Belfast que vivieron crecer a esa leyenda llamada Van Morrison y que debería considerarse Patrimonio de la Humanidad.
El dúo, ahora liderado por la pareja formada por Mollie McGinn y Orláith Forsythe, se curtió en las calles de Belfast cuando tenían 16 y 17 años. De allí, cuando su repertorio todavía estaba basado en versiones, fueron pasando a animar fiestas juveniles, bodas y sesiones en pubs locales. Así se fueron ganando la vida tras salir de la escuela y llegaron a acumular hasta siete conciertos diarios semanales, a veces dos en un día. Finalmente, acabaron dejándolo para centrarse en sus propias canciones y crear Dea Matrona.
Tras tocar en Glastonbury y compartir cartel con sus compatriotas The Corrs, Bryan Adams y The Darkness, con estos últimos en Bilbao el año pasado, Dea Matrona regresan a la capital vizcaina en el marco de una gira europea que se inició en marzo en Lisboa y que ya ha pasado por Madrid y Barcelona. El objetivo es presentar su continuidad discográfica, un disco titulado Hate That I Care que se muestra más elegante, sofisticado y oscuro aunque sin renunciar de su pasión por el rock clásico, ese que le balancea entre el soft rock de los Fleetwood Mac –aunque se atrevieron a versionar su blues Oh Well– y el hard pesado de Led Zeppelin.
Más sofisticadas y oscuras
Disco compuesto, producido y grabado íntegramente por McGinn y Forsythe, que se reparten guitarras y micrófonos en todo el repertorio, ofrece una mayor oscuridad, introspección, letras más personales –hay inseguridad y miedos, pero también esperanza y resiliencia– y un sonido más refinado y menos heredero del rock blues; por lo tanto, más accesible. Se advierte desde el tema que lo abre y da título, donde se mezcla la oscuridad gótica con el rock alternativo de los 90. “Odio que me importe”, le espetan a esa pareja a la que necesitas pero que te miente.
No es el único guiño a la oscuridad de Siouxie y sus Banshees, que se muestra deslumbrante en Aisling, una canción sobre el miedo levantada sobre guitarras sinuosas y un bajo pesado, y en Magic Spell, centrada en el hechizo mágico del amor, que, cantan, “te romperá el corazón y lo cortará en dos”. Por el contrario, Wait, entre rockista y blues, podría estar en su debut, no así el single My Own Party, con su toque claramente pop y de soft rock que expresa ese sentimiento de no encajar, cuando te sientes “extraño en tu propia fiesta”.
El álbum, en el que destacan las armonías vocales conseguidas por la pareja, incluye también un reflejo de su pasión por la Americana en A Rebel song, el tema más político del álbum –“las balas nunca mienten, atraviesan un agujero en el interior… el arma sigue humeando, estamos solos otra vez”– y que parece aludir a una canción previa de su paisana Sinead O´Connor. “Cuando no estábamos de gira, caí en una rutina nocturna y me desconecté de muchas de las personas que me importan. Hate That I Care la escribí para mí misma y refleja el agotamiento que produce enmascarar las emociones e intentar estar presente de una manera que parezca genuina”, explica Mollie, cuya estética recuerda tímidamente a la de Pat Benatar.
Por su parte, Orláith defiende que este segundo disco define mejor que su debut qué es Dea Matrona y, por tanto, a ellas mismas. “Es una respuesta a la gente que siempre ha intentado adivinar quiénes somos realmente, tanto personal como musicalmente. Este disco es una respuesta a eso: es más personal, más honesto y más consciente del mundo que nos rodea que cualquier cosa que hayamos hecho antes”, indica. En su opinión “refleja la presión de mostrarnos más de lo que somos naturalmente y la sensación de no encajar del todo”, por lo que “nos volvimos hacia adentro, manteniéndonos ocupadas y procesando todos nuestros sentimientos a través de la composición de canciones que abrazan nuestros propios valores”.
El día 26 en Bilbao
Dea Matrona serán las encargadas de abrir el escenario principal del Legends el viernes 26 de este mes. Les seguirán los estadounidenses Cracker, el grupo de alt country de David Lowery, a las 20.50 horas, para concluir con Chris Isaak, desde las 22.15 horas. Los suecos Graveyard serán los encargados de inaugurar el sábado 27, a las 19.30 horas. Les seguirán BEAT, súper grupo formado por los exmiembros de King Crimson Adrian Belew y Tony Levin, junto al virtuoso guitarrista Steve Vai y el explosivo batería de Tool, Danny Carey. Y cerrará el festival, a las 22.50 horas, Tom Morello, exguitarrista de RATM y Audioslave, y colaborador en la reciente gira de Bruce Springsteen por Estados Unidos.