Síguenos en redes sociales:

Aranzazu Calleja: “A las compositoras y compositores de cine no se nos da mucha visibilidad, por eso es ilusionante este premio”

La compositora bilbaina recibió ayer el premio de Honor del FANT en la gala inaugural del Festival de Cine Fantástico de Bilbao

Aranzazu Calleja: “A las compositoras y compositores de cine no se nos da mucha visibilidad, por eso es ilusionante este premio”Gaizka Portillo

¿Qué sería una película sin la música? Aranzazu Calleja, que ha creado las de películas como Cinco lobitos, Nagore, Psiconautas, Fe de Etarras, Irati o Akelarre lo tiene claro: “El reto es hacer una música emotiva pero no invasiva y respetar los silencios y miradas de los personajes”.

¿Qué significa para usted este premio?

Es un reconocimiento importantísimo y además en mi ciudad, en un festival en el que he participado con muchos proyectos y he asistido a muchas de sus proyecciones. Y, de pronto, que me premien es muy ilusionante. También pienso lo que dijo Harrison Ford cuando le dieron la Palma de Oro en Cannes a sus 83 años: “Espero que no creáis que este es el ocaso de mi carrera porque yo estoy en la mitad de mi trayectoria”. ¡Qué majísimo es ese hombre! 

¿Recuerda la primera vez que compuso una banda sonora para una película?

Mis primeros proyectos los hice con Borja Cobeaga; le debo mucho porque él me impulsó cuando estábamos en primero o segundo de Bellas Artes. Me lancé a hacer un primer corto con él, hicimos un vídeo muy chiquitín, pero realmente mi primer corto fue con Maribel Bilbao. Estuvo nominado al Goya y ganó muchos premios. Estudié la carrera de violín y armonía pero, como tal, la de composición no la cursé. Por eso, me gusta más pensar que soy creadora o música. Me identifico más con esos adjetivos.

Antes de dedicarse a esta profesión, cuando iba al cine, ¿se fijaba en las bandas sonoras?

Creo que no conscientemente. Pero cuando empecé a hacerlo recordé que efectivamente muchas de las pelis que me habían emocionado tantísimo tenían que ver en gran medida con la música. De hecho, hay una que para mí fue como muy clave, Tierra de Julio Medem. La música de Alberto Iglesias me capturó; de hecho, al día siguiente me acuerdo de que me acerqué a Power Records, una tienda que sigue existiendo, a comprarme el CD. A partir de ahí, algo empezó a pasarme, comencé a darme cuenta de que era una labor muy enigmática para mí, que tenía un gran poder. Fue como un clic.

¿Cómo es su proceso para componer una banda sonora?

Cada película es un universo diferente. Hay cosas en común pero a partir de la lectura del guion, un dosier y conversaciones con el director o la directora comienzo a pensar un poco en la música. Me gusta empezar antes incluso de que esté rodada y de que vea imágenes. Más allá de lo que está escrito y de lo que va a convertirse en una película, las conversaciones con el director o la directora me aportan mucho, pues también veo qué grado de confianza existe y cuánto nos podemos aportar. El grueso del trabajo ya viene con el primer corte de montaje, donde ya empiezas a ver los tonos, el color, cómo se mueven los personajes, cómo hablan... y lo que la película necesita más o menos, pero yo prefiero empezar incluso antes de ver el primer montaje. Es un proceso que a mí me gusta elaborar con un poquito más de tiempo del que ahora la industria nos obliga a tener. Todo tiene que hacerse muy rápido y en muy poco tiempo, y a mí eso me parece una locura total. Siento que, cuanto antes me adentre en el proceso, más calidad va a poder tener el proyecto, mejor lo voy a poder hacer y más lo voy a disfrutar.

¿Qué importancia tienen el silencio y los vacíos en una banda sonora?

Son importantísimos, porque componer para cine también es decidir cuándo no estar. Eso también es parte de nuestro oficio, saber decir “aquí me voy” porque la música tiene un poder tan mágico y es tan poderosa que creo que es un recurso que hay que utilizar con mucho cuidado. A veces, el silencio otorga más información casi que la música, que a veces subraya o nos empuja a sentir algo. Cuando la música entra en juego te entregas a la emoción. Es un elemento con el que hay que jugar.

Te puede interesar:

“La música tiene un poder tan mágico y es tan poderosa que es un recurso que hay que utilizar con mucho cuidado”

¿Y qué emoción resulta más complicada transmitir? ¿Tristeza, alegría, terror...?

No hago distinciones entre géneros como tales, no hay un género que me guste más que otro, es más el proyecto. Pero sí, hablando de géneros, para mí lo más difícil de abordar es la comedia porque provocar miedo o hacer llorar me parece bastante más fácil que hacer reír. No sé si la música es una herramienta que sirva para hacer reír como tal. Por ejemplo, en las que he hecho con Borja Cobeaga no nos gusta nada subrayar la comedia con la música. 

En 2021 ganó el Goya a la mejor banda sonora con ‘Akelarre’. 

Fue una película difícil en realidad, pero para mí el mayor regalo, más allá del Goya, fue el equipo que formamos Maite Arroitajauregi y yo. Ella entró desde el inicio del proyecto, hizo una amplia labor de documentación previa, escribió las canciones para las brujas... Fue un trabajo inmersivo, muy intenso para ella, y cuando se acabó el rodaje y llegó la fase de la música incidental, me llamó y me ofreció colaborar con ella en esa segunda parte. Fue difícil porque no estaba muy claro lo que la película necesitaba desde ahí. Y bueno, jugamos un poco con elementos que podían remitir un poco a esa época, porque es una película de época.

¿El trabajo de la composición está suficientemente valorado en la industria del cine?

Creo que ahora más que antes, pero todavía pienso que no del todo. Se usa de manera un poco industrial, sobre todo con la llegada de las plataformas y del consumo masivo. Y por eso disfruto más en películas más autorales, con menos influencia de la industria, para poder cuidarla y hacer algo que verdaderamente la peli necesite. Pero desde el ámbito de lo industrial, creo que no se cuida mucho la música. Y luego a nivel personal a las compositoras y compositores tampoco se nos da mucha visibilidad, por eso este premio me parece un regalo muy importante. 

Es un sector tradicionalmente masculino. Pocas mujeres compositoras han ganado un Goya o un Oscar.

Somos muchas, pero tenemos que abrirnos camino con un poco más de esfuerzo. Mis bandas sonoras favoritas de los últimos años las han hecho mujeres, por ejemplo Hildur Guðnadóttir, que ha compuesto la de Joker, o Mica Levi. Son dos mujeres muy vanguardistas que buscan un lenguaje muy alejado del estándar, muy valientes con su manera de hacer. Somos unas cuantas mujeres, pero es difícil a veces lidiar con una industria que todavía la dirigen los hombres. Ahí vamos.

¿Siente que la IA es una amenaza para la composición musical?

Soy optimista con respecto a esto, he escuchado cosas hechas por la IA y creo que es alucinante, pero me parece que hay lugares donde no va a poder llegar nunca por muy sofisticado que sea el sistema. En grandes proyectos de plataformas y en el cine industrial ganará mucho terreno porque va a resultar más barato. Para lo que estas películas aspiran va a cumplir muy bien, pero va a poner en evidencia que falta ese cuidado y ese plus de imperfección que aportamos las personas, porque a mí lo que más me gusta del arte es lo imperfecto.