Bilbao vuelve a convertirse en capital de la palabra con una nueva edición de BilbaoPoesía, el festival literario organizado por el Ayuntamiento que hasta el 22 de marzo reunirá en la ciudad a algunos de los nombres más destacados de la poesía vasca, estatal e internacional. Será este domingo, 15 de marzo, en la Biblioteca de Bidebarrieta cuando el festival rinda homenaje a uno de los grandes nombres de la poesía bilbainos. La actriz Charo López será la encargada de poner voz a los versos de Pido la paz y la palabra, en un recital cargado de emoción que contará además con el acompañamiento musical del barítono Luis Santana y del pianista Víctor Carbajo. 

Sesenta películas, decenas de obras teatrales y más de 40 apariciones en series y obras para la televisión. Charo López (Salamanca, 1943) debutó en el cine con Ditirambo de la mano de Gonzalo Suárez en 1968. Desde entonces, mantiene el idilio con la interpretación. Venerada por su papel en Fortunata y Jacinta y en Los gozos y las sombras, ganó el Goya por Secretos del corazón (1997). Hace unos años se ha embarcado en un nuevo proyecto: recitar poesía.

¿Es Blas de Otero un poeta difícil? 

Es como todo, hay que estudiarlo. Y una vez que de verdad estudias lo que quiere decir, que te informas, leerle es un placer. Es tan grande, es un poeta tan extraordinario... Así que estoy loca de contenta por recitar sus poemas en Bilbao. Ahora acabo de estar con un amigo hablando de un poema de Blas de Otero, en el que había partes que se me escapaban y me estaba explicando. Lorca también tiene poemas difíciles que, como todo en la vida, hay que desentrañar. Hay poetas que de entrada los lees y no tienen ninguna complejidad, pero Blas de Otero, sí.

“Toda mi vida me ha vuelto loca el teatro, pero me han etiquetado como actriz de cine

Ha confesado que durante sus recitales a veces le cuesta contener la emoción sobre el escenario...

Es inevitable, pero tengo que tratar de contenerme. Me pasa con Blas de Otero y no solo con Pido la palabra; hay uno de sus poemas, Canto primero, que me vuelve loca, que me hace llorar. Además, hay una frase de Penúltima palabra que dice Dentro de poco moriré. Es de una belleza increíble; con Blas de Otero ahí ando, que si lloro, que si me contengo, que si no me voy a contener, que si me dejo ir... Es un poeta que está en carne viva. 

Mucha gente la conoce por su trabajo como actriz, pero su conexión con la palabra poética la ha acompañado toda la vida.

A mí me ha gustado mucho la poesía desde que iba a la Facultad de Filosofía de Salamanca con Lázaro Carreter. Con él, estudiábamos mucha poesía, leíamos, recitábamos y hacíamos análisis de texto. Después he leído poesía por mi cuenta, la que me ha gustado, pero profesionalmente es ahora con el recital que estoy haciendo con Luis Santana cuando he empezado a leer poesía con el público. 

Una experiencia totalmente diferente.

Totalmente diferente porque cuando tú lees sola en voz baja, en voz alta o grabas, es tu relación personal con el poema, pero cuando estás con el público hay que tener en cuenta muchos factores. Tiene que llegarles y eso, a veces, va en detrimento de tu concentración porque es más difícil. Hay una cosa importantísima: en algunas ocasiones el público tiene que conocer de qué va lo que le vas a leer. Otras, no, con Blas de Otero no hace falta, pero, por ejemplo, con otros poetas sí. Hay un poema de San Juan de la Cruz que siempre hago con el público una pequeña introducción, así lo recibe de otra manera.

Confiesa que hay poetas con los que le cuesta mucho retener las lágrimas, entre ellos Blas de Otero. ¿Cuáles más?

Me hacen llorar pero también me hacen reír. Por ejemplo, Lorca, en La casada Infiel, de su Romancero gitano cuando dice: “Y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. Eso a la gente le emociona mucho también. O en Elegía cuando Miguel Hernández dice:tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Es que son poemas de grandes poetas, una vez que los has hecho tuyos los vives, son trocitos de vida.

En estos tiempos de prisas, de falta de tiempo, de conflictos bélicos, ¿qué papel puede jugar la poesía?

Si coges un periódico y lees las noticias de lo que está ocurriendo ahora, te vienes abajo. Si ves la tele, lo mismo. El lugar para la poesía es mínimo, además vamos todos con mucha prisa, nos ocupan muchas cosas. Solamente leen poesía los que disponen de tiempo, de la sensibilidad y las ganas de meterse en estos territorios, que no son fáciles. Es una pena porque leer a un buen poeta, sentirlo, vivirlo y recordarlo es lo más grande. También pasa con una buena novela, te puede llevar donde tú quieras. El problema es la poca disponibilidad que tenemos porque sabemos que el tiempo nos va a atropellar, nos va a interrumpir, nos va a quitar el libro de las manos. El tiempo es nuestro enemigo ahora.

Recita, interpreta ¿y escribe poesía?

No, pero me gustaría. Lo que sí hago es escribir mucho para mí en diarios. Y cuando escribo cartas también lo paso fenomenal.

Cuando una actriz se hace mayor, apenas cuentan con ella, pero yo sigo en activo con recitales y proyectos de teatro”

¿Y el cine? ¿Lo echa en falta?

Cuando una actriz se hace mayor, ya apenas cuentan con ella .El edadismo ha existido toda la vida y, en algunos casos, no me parece mal, la gente joven es la que tiene que ir por delante abriendo camino. Cuando una mujer se hace mayor, pues la verdad que tiene unas series de historias que contar muy limitadas y muy relacionadas con el final de la vida, lo cual no suele gustar. Pero yo sigo en activo, hago los recitales y tengo un proyecto para el teatro, estas actividades me hacen mucha ilusión. 

¿Cine o teatro?

A mí me vuelve loca el teatro, pero como yo empecé en el cine tenía la etiqueta de actriz de cine. Y en teatro me costó mucho entrar. También te digo que cuando decidí producir una función que me volvía loca de entusiasmo, que fue Tengamos el sexo en paz, fue la época más feliz de mi vida. La única con la que he ganado un poquito de dinero, porque los actores no ganamos mucho. Pero en aquella época no solo me pagaban mi sueldo de actriz, sino que yo era la empresa. Fue maravilloso , me fui a Italia a conocer a Dario Fo, premio Nobel, y a Franca Rame, su mujer. Vi la función que hacían y les pedí que por Dios me dieran los derechos. Y en España José Carlos Plaza hizo una adaptación maravillosa. Fue todo un éxito.

Toda una vida dedicada a la interpretación. 

En el cine han sido muchos años, desde que empecé a trabajar con Gonzalo Suárez, con la película Ditirambo (1969). También en la televisión, con series como Los gozos y las sombras. Y ahora tengo la edad que tengo y sigo recitando y trabajando encantada.