El hijo de la cómica: F. Fernán Gómez por José Sacristán
En esta ocasión, me voy a referir sólo a esta obra en el Teatro Arriaga de Bilbao
Hoy vamos a cambiar, de modo integral, la estructura de esta columna teatral. Lo habitual viene siendo que haya referencia a una lista relativamente larga de títulos dramáticos o cómicos que se representan durante el fin de semana en los teatros de Bilbao y de las localidades vizcaínas cercanas. En esta ocasión, me voy a referir sólo a ‘El hijo de la cómica’, que ha sido escrita y es interpretada, además de dirigida, por el actor José Sacristán en el Teatro Arriaga de Bilbao.
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Pero por si alguien se siente defraudado por esa limitación, le indico que, con la precaución de mirar las carteleras teatrales, puede encontrar estos títulos, todos ellos recomendables: ‘La otra bestia’, ‘Kaka’, ‘Arizona’, ‘Una madre de película’, ‘Pero no se lo digas’, ‘Los tres’, ‘El lenguaje de las flores’, ‘Madness’. ‘El peor espectáculo del mundo’ o ‘Desobedientes 18/98’. Repito que todas estas piezas tienen especial interés.
Sobre ‘El hijo de la cómica’, no os voy a exponer datos objetivos, sino que os transcribo las palabras introductorias de José Sacristán, el autor e intérprete de la pieza.
"Si el escritor Delibes me enseñó a mirar, el cómico Fernán-Gómez, a escuchar. Durante unos cuantos años tuve el privilegio de estar cerca de él y escucharle. Escucharle, entre otras, la historia de Fernanda López, “la rubia”, su bisabuela, de la que heredó el color de pelo y que era de Valdelaguna, un pueblo al lado de Chinchón, el mío. Y de Carolina Gómez, costurera, la abuela que cuidó de su infancia como Natividad López, sus labores, cuidó de la mía.
Intercambiamos y compartimos coincidencias en otras tantas historias. Historias de supervivencia, de ausencias, miedos, esperanzas, sueños: de libertad, de “llegar a ser alguien”, de ser ¿por qué no? Jackie Cooper, “el de La isla del tesoro”, y también “escritor de novelas de Salgari”.
Firme, orgullosamente resuelta en su melancolía, sonaba la voz de Fernando al recordar aquellos tiempos, al recordarse. Ecos de Baroja, Galdós, Barea… merodeaban por aquella memoria. También, a través de la de Fernando, se me antojaban las voces de su abuela y de la mía, la lejana de Carola, su madre, la de María, la criada analfabeta aficionada a la poesía, la de Florentina y el “joder que piernas” de su novio. La voz del niño soñador, la del meritorio con su puñadito de castañas pilongas en el bolsillo, la del joven enamorado y con prisa, con mucha prisa… Voces en una sola voz.
Confío en que me escuchéis con la misma o parecida emoción con la que yo le escuchaba a él. El nieto de la costurera. El hijo de la cómica.", José Sacristán.
Creo que, de esta manera, os podéis hacer una idea más exacta que con mis palabras.