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Cuando los hermanos Cohen revitalizaron el folk y lo llevaron a las listas

Se cumplen 25 años de la banda sonora de ‘O brother, where art thou’, que se reedita en varios formatos conmemorativos

Cuando los hermanos Cohen revitalizaron el folk y lo llevaron a las listas

Los hermanos Cohen ya se habían revelado como uno de los máximos renovadores del cine a finales del siglo XX cuando filmaron la sátira política y racial O Brother, where Art Thou. Con motivo de su vigésimo quinto aniversario, su banda sonora, impulsada por la maestría del productor T Bone Burnetty con colaboradores como Alison Krauss, Emmylou Harris, The Cox Family o el violinista John Hartford, ascendió al número uno de las listas y supuso una revitalización y resurgimiento de la música tradicional de Estados Unidos. Aquella compilación de folk, country, bluegrass y gospel se reedita ahora, un cuarto de siglo después, en varios formatos conmemorativos.

Este fin de semana ha cobrado actualidad de nuevo la banda sonora de la película porque Lost Highway Records celebra su 25 aniversario con el lanzamiento de una edición en vinilo con cubierta desplegable. Certificada 8 veces platino por la RIAA en 2007, con ventas superiores a los ocho millones de copias, la mayor parte de ellas hasta la fecha se han realizado en formato compacto. Ahora, un cuarto de siglo después, se ofrece a los coleccionistas de vinilos dos nuevas variantes entre las que elegir: negro estándar y dorado Sunshine, ambas disponibles exclusivamente en la web del sello Lost Highway Records.

La celebración del aniversario continuará a lo largo del año con una serie de eventos especiales y actividades. Para celebrar este importante aniversario y la nueva edición en vinilo, su productor, T Bone Burnett, y el sello presentarán una velada en homenaje a O Brother, Where Art Thou? en el Grand Ole Opry el próximo 28 de febrero. Como parte de la celebración del centenario del Opry, este espectáculo especial del sábado por la noche contará con la participación de artistas de la banda sonora original y muchos más.

Imágenes y música

Escrita, dirigida y filmada por los hermanos Cohen tras el éxito de Fargo y El gran Lebowski, O Brother, Where Art Thou? fue la octava película de la pareja fraterna, una sátira política y racial cercana al musical protagonizada por tres presidiarios –George Clooney, Tim Blake Nelson y John Turturro–, ambientada en la Mississippi rural durante la Gran Depresión y con referencias evidentes a La odisea de Homero. Sin llegar a ser un musical, sí que la banda sonora articula y da sentido a las imágenes y al guion de la película, y contribuyó al relanzamiento de la música de raíz estadounidense en el siglo XXI con sus ventas millonarias y premios como el Grammy al Mejor Álbum del Año tras imponerse nada menos que al renacido Bob Dylan de Love and Theft, a los ya devaluados U2 y al inolvidable Stankonia del dúo afromericano OutKast.

Aquella compilación de folk, country, bluegrass y gospel se reedita en varios formatos conmemorativos

Con la música convertida en columna vertebral de la película, la elección de su productor y arquitecto del proyecto tuvo una importancia vital para su éxito entre el público mayoritario. El máximo responsable, como productor (Robert Plant, Krauss, Brandi Carlile, Elton John...) y responsable de la elección del repertorio y los intérpretes, fue T Bone Burnett (78 años). Habitualmente en segundo plano, ejerciendo como productor y colaborador de músicos legendarios y con un Grammy y un Oscar en su casa, es ejemplo de un conocimiento riguroso de las músicas de raíz de Estados Unidos.

También responsable de la banda sonora de Walk the Line, la biografía fílmica de Johnny Cash, Burnett, con el apoyo de la cantante Gillian Welch como productora asociada, optó por la veracidad y las raíces en la elección de intérpretes, decisión vital para que la banda sonora no chirriara, sino que complementara las imágenes en el contexto de la Gran Depresión. Tras una profunda investigación en el museo sonoro del folk de su país y el uso de una tecnología vintage, incluidos viejos micrófonos de cinta, optó por entregar un disco totalmente acústico.

El resultado fue una colección de sonidos country, bluegrass, folk y gospel en su mayoría interpretada por músicos provenientes de Nashville y en las antípodas del country comercial que reinaba en las listas de la época, con arietes vaqueros contaminados de pop como Garth Brooks, Tim McGraw, Shania Twain. El repertorio –canciones de redención, muerte, temor divino, salvación, condena y el deseo de regreso a casa– se abre, en una fusión perfecta de imagen y música, con la voz de un preso, James Carter, cantando a capella el clásico Po Lazarus con el contrapunto de los golpes de los martillos de una cadena de trabajos forzados formada por presidiarios.

Aunque la canción más conocida del lote quizás sea You Are My Sunshine, estándar convertido en casi himno oficial del Lusiana tras haber sido grabada por más de 300 artistas, en este caso a cargo del prestigioso guitarrista Norman Blake (Dylan, Cash, Plant, Steve Earle…), el hilo vehicular del álbum es I Am a Man of Constant Sorrow, un folk blues sobre un tipo que ha vivido toda su vida asociada al dolor –“no hay placer en la tierra que haya encontrado, estoy obligado a vagabundear”– y que viaja de Estado en Estado en trenes de mercancías. Y se ofrece, a cargo del gran Dan Tyminski, cantada a ritmo de folk, también rayando el rock, en clave instrumental grupal y hasta interpretada únicamente con el violín de un músico excelso como John Hartford.

La banda sonora ofrece también la maestría vocal de Alison Kraus –en la rampa de salida de futuros Grammy compartidos con Plant– en el himno gospel Down to The River to Pray o junto a Emmylou Harris y Willian Welch en la nana Didn´t Leave Nobody But The Baby; el blues acústico Hard Time Killin Floor Blues, a cargo de Chris Thomas King, que lo interpreta con un fondo ruidoso de grillos; piezas a capella como O Death, con Ralph Stanley cantándole a la muerte, o Lonesome Valley, con el veterano cuarteto de gospel Fairfield Four cantando a cuatro voces; las voces infantiles de Sarah, Hannah and Leah Peasall… Un gozo honesto y real, pegado a lo popular y sin rastro de autotune, claro.