El museo diseñado por el arquitecto Frank Gehry e inaugurado en 1997 ha cambiado mucho desde entonces, pero sigue siendo un punto de encuentro para todos aquellos que deseen pasar un día colmados de arte y observar obras de numerosos países de todo el mundo. El Guggenheim es un espacio destinado a públicos de todas las edades y tanto su fachada como obras exteriores son por sí solas un motivo más para visitarlo en cualquier momento, ya sea dentro o fuera de las vacaciones de Semana Santa.
“Estamos aprovechando las vacaciones de Pascua para venir a Bilbao porque no lo conocíamos”, dice Sonia, mientras su marido e hija se toman fotos con el célebre Puppy. “Venimos este fin de semana a conocer al famoso perro de las flores, especialmente por la niña”. La familia vino de Portugal para pasar los días de Semana Santa y buscar actividades en las que pudieran involucrar a la pequeña. “Después los adultos aprovecharemos para hacer la visita al Guggenheim y pasar el día por aquí”, asegura. A pesar de no estar muy informada de las exposiciones más actuales de las que dispone el museo, Sonia tiene previsto acercarse a disfrutar de Joan Miró. La realidad absoluta. París, 1920–1945, la cual se encuentra en la Sala 105 del museo bilbaino.
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A unos cuantos metros de la pareja, también tratando de tomarse una foto con Puppy, estaba el grupo de amigas conformado por Irene, Estela, Elena y Beatriz, quienes venían de Burgos. Ellas prácticamente acababan de “salir del bus” y se encontraban de camino a la oficina de turismo para trazar una ruta por la villa. Sin embargo, una de las paradas obligatorias era, sin duda, frente al guardián del museo. El clima primaveral hizo acto de presencia ayer, sábado, y las flores en el Puppy lo convertían en el lugar idóneo para plasmar recuerdos de una rápida visita por Bilbao.
Otros amigos como Sharon, Paul, Fergus, Annie, Zack y Aminah ya estaban terminando su recorrido por los exteriores del Guggenheim y se habían tomado sus respectivas fotos junto al Puppy. “Queríamos unas amigables vacaciones de Pascua y hemos venido a Bilbao. Es una ciudad maravillosa y la gente es muy amable”, comenta Paul. La primera visita de este grupo de origen irlandés resultó exitosa y, aunque no están seguros de si tendrán la posibilidad de retornar en verano, se mostraron muy felices con la capital vizcaina y sus alrededores.
Numerosos visitantes pasaban calmadamente por la salida del Guggenheim, algunos solos y otros con amigos y familiares, sobre todo con bolsas y recuerdos de su paso por este gigante de la cultura bilbaina. Fue el caso de Robert, Deborah, Hugo y Allegra. Esta pareja, acompañada de sus dos hijos pequeños, se encontraba saliendo a primeras horas de la tarde tras haber disfrutado de una mañana admirando las exposiciones que alberga el museo. Los cuatro pudieron disfrutar de cada una de las plantas del edificio y la de Joan Miró fue “definitivamente” su favorita, en el caso de Deborah. “Eran obras muy interesantes y me encantó que hubiesen varias de artistas negros”, señala y añade que “lo más espectacular del Guggenheim es el edificio por sí solo. Es que se ve magnífico desde cualquier ángulo”. La familia vino desde Londres por unos cuantos días aprovechando las vacaciones y seguirán su visita en Donostia, pero destacaron que deseaban volver muy pronto a tierras vascas.
Cientos de turistas continuaron entrando y saliendo del Guggenheim durante el transcurso del día, además de retratarse con el mítico perro floreado diseñado por Jeff Koons.