Mientras el Bilbao Basket hacía historia en Miribilla , tres grandes instituciones bilbainas, pioneras en sus áreas, celebraban sus historias propias con un concierto en el Teatro Arriaga. La Cámara de Comercio de Bilbao, la Sociedad Coral y la Universidad de Deusto nacieron en 1886. Teresa Querejazu, cuya actividad profesional ha estado vinculada a las tres entidades, comentó, cuando aún habían llegado pocas personalidades a los pies de la magnífica escalinata del liceo ribereño, que una es la primera universidad privada fundada en el estado;  la otra, la primera cámara de comerció; y la coral también abrió caminos.

La Philips Symfonie Orkest de Eindhoven fue la otra protagonista de la velada. La formación cuenta con más de 90 músicos que suenan de maravilla siguiendo la batuta del bergararra Txemi Etxebarria. Instrumentistas que, con la excepción de un joven violista, son, además, profesionales de la ingeniería o la maestría industrial, originalmente en la empresa Philips, de ahí su nombre. La orquesta, que goza de un gran reconocimiento en los Países Bajos, toca durante este fin de semana en Donostia y Bergara. 

El programa musical, en el que también tomó parte la soprano Estíbaliz Sánchez,  incluyó dos obras maestras del siglo XX como Gloria, de Francis Poulenc, y la Sinfonía nº10 de Dmitri Shostakóvich. 

La Philips Symfonie Orkest de Eindhoven interpretó a Poulenc y Shostakóvich ante una gran representación de la sociedad bilbaina.

Fueron anfitriones los máximos representantes de las tres entidades: José Ignacio Zudaire, presidente de la Cámara, José Miguel Lanzagorta, vicepresidente de la Coral; y Juan José Etxeberria, rector de Deusto.   Les acompañaron, Carmen Martínez Guerra, gerente Sociedad Coral, y Mikel Arieta.araunabeña, director gerente de la Cámara de Comercio, así como Ignacio Malaina, director gerente del Teatro Arriaga, y Nahikari Arrtexederra, directora de programación.

El evento reunió a buena parte de la sociedad bilbaina. Acudieron el concejal de Cultura Gonzalo Olabarria con Cristina Bañales; y la concejala de Euskera, Atención y Participación Ciudadana, Eider Inuntziaga, así como Eider Bilbao y Kepa Odriozola; o el Diputado Foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga

Estuvieron Antón Arriola, presidente de Kutxabank; Eduardo Ruiz de Gordejuela, consejero delegado de la misma entidad financiera;  Guillermo Buces, presidente de Cebek;  Xabier Basañez; director general del BEC; Iñaki Subijana, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco; el director general de Euskalduna Bilbao, Iñigo Iturrate; Kepa Badiola, director territorial de Caixabank; Leire Bilbao, directora general de Innobasque o Julia Diéguez, presidenta de Deusto Bizirik.

No faltaron Iñigo Alberdi,  director general de Bilbao Orkestra Sinfonikoa; Juan Carlos Matellanes, presidente de la ABAO-OLBE , con Maria Luisa MolinaJon Ruigómez, director general en Itsasmuseum Bilbao; o Silvia Asenjo, cónsul honoraria de los Países Bajos. 

Mucha presencia de la comunidad universitaria, caso de Gotzone Barandika, vicerrectora de Transferencia e Internacionalización de la EHU;  Aitziber Aranzazu Idigoras Alberdi, vicerrectora de Comunidad Universitaria de Deusto; el decano de Deusto Business School, Alvaro de la Rica, con parte del profesorado, como Jon García, Leyre Goitia, Alberto de la Calle, Unai Hernández, Isabel Muñoz, Verónica Canivell, Nekane Sáinz o la doctora ingeniera industrial Aránzazu Múgica,así como el doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, Jon Paul Laka. Sin olvidar, por supuesto, a las doctoras e historiadoras María Jesús Cava y Begoña Cava.

Acudió Joseba Inchaurraga, primer presidente del consejo de administración del Arriaga. Se dejó ver el cantautor y escritor Gontzal Mendibil. Se pusieron en el photocall los vieneses Mark y Karin Schuler, que parecían recién llegados de una fiesta de la marbellí Gunilla. 

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Disfrutaron del evento Idoia Lavín, GuillermoMiró, Ramón Lizarraga, Susana Rodríguez, Txaro Tribis-Arrospe, Javier Camarasa Goyeneche, José Antonio Isusi, Alejandro Aznar o Patxi Garaigordobil. Entraron a última hora un grupo de jóvenes de aire nórdico con nombres como Ilse, Anne, Sophie, Noor o Constanze, hijas e hijos de los músicos.

Cuando sonó la Gloria de Poulenc hubo quien pensó en el Bilbao Basket. Y acertó.