El Guggenheim presume del ingenio y el humor de sus artistas

Una exposición pone en diálogo obras de su colección, que fueron concebidas desafiando las convenciones

10.06.2021 | 16:07

Todas los artistas y las obras que se exponen en la colección La línea del ingenio que acaba de presentarse en el Guggenheim Bilbao cuentan historias distintas, pero hay algo que tienen en común: emplean materiales y técnicas inusuales, desafiando las convecciones estéticas como manifestación de ingenio y humor.

El Museo expone una selección de las 140 obras que configuran su colección propia, así como otras que están en préstamo a largo plazo en una interesante muestra, que ha sido presentada hoy por el director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, y por Lekha Hileman Waitoller. Para ella, ésta es la primera exposición como comisaria desde que se incorporó al museo bilbaino en octubre de 2019 procedente del Art Institute of Chicago.

La muestra ocupa la tercera planta del edificio de Gehry, pero sirve de avanzada a la gran exposición que el museo está preparando para celebrar su 25 aniversario, en la que se desplegará todas las obras que ha ido adquiriendo desde que abrió en 1997 y que han configurado una colección con identidad y relevancia internacional a nivel artístico.

"La línea del ingenio supone un paso para dar mayor visibilidad a nuestra colección. Esta exposición reúne obras de artistas muy diversos, tanto desde el punto de vista generacional, como desde los medios con los que trabajan. Algunas de ellas son más conocidas por el público, porque se han expuesto más veces, otras, menos conocidas, pero el nexo común que las une es la preocupación de todos estos artistas por desafiar las convecciones estéticas y artísticas tradicionales. Y lo han hecho cada uno desde su perspectiva, en su momento en el tiempo, utilizando la experimentación, el ingenio y el humor", explicó Juan Ignacio Vidarte.

"Lo que me llamó la atención de estas creaciones es cómo salen de lo tradicional, cada una demuestra una experimentación muy interesante en su uso de materiales o en el marco en el que están creando. Como la obra de Yoko Ono, Hichiko Happo, que fue realizada durante una performance en el auditorio del propio Guggenheim en 2014", aseguró la comisaria.

Organizada temáticamente, La línea del ingenio dedica la primera sala a obras que fueron creadas fuera del contexto tradicional del artista y a procesos pocos habituales. Además, de la monumental obra de Yoko Ono, realizada en tinta sobre nueve lienzos, en una esquina de la galería se ha instalado Sin título, de Cristina Iglesias. Las planchas de alabastro translúcido de la obra flotan inclinándose suavemente en ambos extremos, al tiempo que alteran la luz. Destaca también Objeto para la reflexión de Alyson Shotz, que consta de innumerables piezas de aluminio perforadas unidas por anillas de acero. Según destaca la comisaria parece una escultura pesada y voluminosa, pero a medida que se va acercando el espectador descubre la fragilidad del material.


OBRAS FIGURATIVAS


En la segunda sala se incluye una selección de obras figurativas "ejemplos de maneras muy distintas en los que los artistas tratan el tema de la forma humana", describe la comisaria.

El espectador tiene la oportunidad de volver a encontrarse con una selección procedente de la serie de dieciséis lienzos de Georg Baselitz, La señora Lenin y el Ruiseñor, que supone una vuelta de tuerca en el género del retrato tradicional. En cada lienzo se repite el mismo elemento compositivo: dos hombres, con sus figuras invertidas, sentados el uno junto al otro, con sus penes expuestos y las manos descansando, de forma solemne, sobre las piernas. Baselitz utiliza una gran dosis de ingenio y de humor, según comenta Lekha Hileman. La señora Lenin es, en realidad, el dictador Vladimir Illich Lenin, conocido por sus muchos disfraces, mientras que "el ruiseñor" hace referencia a José Stalin

Los lienzos dialogan con las pinturas de mujeres sonrientes procedente de la serie de lienzos de Alex Katz, Sonrisas.

Y en la tercera sala, se han reunido obras abstractas que son inventivas en sus métodos y materiales, llevando los diferentes medios artísticos más allá de sus límites. Así, se puede ver España, una característica pintura de Julian Schnabel, realizada en 1979, en la que incluyó fragmentos de tazas y platos rotos, que se proyectan como dentadas y escultóricas pinceladas, alterando el plano pictórico sobre los cuales pintaba posteriormente al óleo imágenes en bruto. La serie, notable por sus grandes dimensiones, su vibrante textura y sus temas distorsionados, fue concebida tras un viaje que Schnabel realizó en 1978 a Barcelona, donde vio los mosaicos del arquitecto catalán Antonio Gaudi.

También se encuentran obras de artistas vascos, como Grafía vasca: tipografía y ornamentación, de Elena Maneros Zabala y Sin título 767 de Prudencio Irazabal.

La comisaria confiesa que le ha resultado complicado realizar esta selección para esta exposición, y que "incluso podría haber realizado una cuarta sala. Una vez que entras en el tema del ingenio y lo experimental, puedes ir añadiendo obras de formas más concretas o generales. El video El curso de las cosas de Peter Fischli y David Weiss fue el que me introduzco en el tema porque enseña cómo estaban experimentando con materiales que se pueden encontrar en la vida ordinaria, en el almacén, en un garaje, en una casa... Fue el que me hizo pensar que teníamos muchas obras que están experimentando, jugando, haciendo pequeñas bromas en las obras... Si entras en la historia que una obra te está contando, es muy interesante ver todas esas conexiones; quizás en otros contextos no podrían estar en una sala juntas".

La exposición se podrá ver en el Museo Guggenheim Bilbao hasta el 6 de febrero de 2022.

 
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