¿Qué leen los escritores vascos en pandemia?

Con el Día Internacional del Libro como telón de fondo, destacados autores vascos como Unai Elorriaga, Karmele Jaio, Harkaitz Cano, Itxaro Borda, Hedoi Etxarte o Eva García Sáenz de Urturi, proponen sus recomendaciones literarias

23.04.2021 | 04:00
Las sugerencias son tan variadas como los propios autores que las nombran

Con la sorna que la caracteriza, la polifacética directora y actriz Lena Dunham reclamaba hace unos años que fuéramos razonables: "Añadamos un octavo día de la semana exclusivamente a leer". Esta moción, que sin duda apoyarían todos aquellos que hallan placer en el vicio solitario de perderse en un mar de letras, se ha concretado este último año a través de las horas de aislamiento forzoso a los que la pandemia nos ha abocado.

La lectura, más que nunca, se ha convertido en un bálsamo para combatir el tedio, la incertidumbre y el desasosiego de la población. También para los escritores, porque detrás de un gran autor siempre se esconde un gran lector. Por ello, hoy, Día Internacional del Libro, solicitamos a algunas de las plumas más destacadas del panorama actual que nos propongan una recomendación. Las sugerencias son tan variadas como la idiosincrasia de los autores que las nombran: desde Kirmen Uribe a Lucía Baskaran, pasando por Bernardo Atxaga o Irati Elorrieta. Pocos han resistido la tentación de no mencionar más de un título.

KARMELE JAIO


Una de ellas ha sido Karmele Jaio. "Creo que en tiempos difíciles como los que estamos viviendo la literatura, la ficción en general, es una gran aliada. Porque nos permite entrar en otro mundo, en otras vidas, y tras la lectura, cuando volvemos a la realidad, creo que conocemos mejor nuestra propia vida", asegura la autora ganadora de la última edición del Premio Euskadi de Literatura. Su propuesta es Cuentos completos de Lorrie Moore, publicado por Seix Barral. "Este volumen reúne los cuentos de Moore de los libros Autoayuda (1985), Como la vida misma (1990), Pájaros de América (1998) y Gracias por la compañía (2004). Moore nos muestra nuestras miserias y nuestras desgracias con un sentido del humor que hace que leamos con media sonrisa a pesar de que lo que estamos leyendo nos pueda doler", expone Jaio sobre la que considera "una gran cuentista".

HEDOI ETXARTE


Dos sugerencias de lo más dispares son las que propone Hedoi Etxarte. Por una parte, menciona Dendaostekoak, de Uxue Alberdi. "Entre la crónica y la narración, es una sucesión de acuarelas preciosas sobre una tienda de Elgoibar que abrió sus puertas en 1978". Como peculiaridad indica que "quienes la crearon han tenido dos capacidades singulares: han estado del lado de quienes quieren hacer que el mundo cambie de base, y saben contar su vida". Etxarte considera que "los pliegues que aquí se nos presentan sirven para contar nuestra historia cercana, aunque en vez de en Elgoibar hayamos crecido en Burlada, en Barakaldo o en Errenteria".

Su otra propuesta, Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz, es "un libro divertido apto para todos los públicos". El autor y editor navarro cita la nueva edición de esta obra de 1578 publicada por Lumen a cargo de Lola Josa. "Es una especialista en la materia y, gracias a eso, nos iluminará sobre las guerras fratricidas entre órdenes religiosas en el siglo XVI, nos contará los castigos a los que sometieron a San Juan de la Cruz, nos mostrará las conexiones con el judaísmo de un gran autor cristiano".

KIRMEN URIBE


Desde Nueva York, Kirmen Uribe reconoce su inclinación por varios de los europeos más clásicos: "Para estos tiempos me quedo con escritores humanos, como Chejov cuando visitó la isla presidio de Sajalin, o el Stefan Zweig exiliado de El mundo de ayer, mi querida Natalia Ginzburg en Las pequeñas virtudes, cualquier cosa de Stevenson...". También recomienda a la filósofa alemana Hannah Arendt para "saber a lo que nos llevará la crispación política y el discurso del odio". A su juicio, todos los citados, "son escritores a los que se les ve el alma cuando escriben, no son ni salvadores, ni héroes, ni vanos provocadores, ni buscan el éxito fácil, ni son ególatras, son seres humanos".

IRATI ELORRIETA


Aprovechando la traducción al euskera realizada recientemente por Txalaparta, Irati Elorrieta también reconoce que Arendt la ha acompañado en las últimas semanas. Esta escritora vizcaina expone que en Alemania, país donde reside, llevan meses "sin encuentros reales en lugares públicos y la lectura es un aliciente, una manera de activar la mente en forma de conversación". Es más, considera que "hay lecturas que dan impulsos para conectar ideas y tejer un entramado que nos refuerza y activa la capacidad de análisis", facultades que estima "totalmente necesarias para hacer frente a esta situación de incertidumbre". Es ahí donde enmarca la tetralogía de Ali Smith a la que accedió gracias a su librera. Tras leer Invierno, donde "cuatro personas retoman el diálogo después de la distancia", está paladeando Primavera. "Ali Smith cuenta cómo lo que nos contamos nos conecta", afirma.

HARKAITZ CANO


Otro par de libros sin aparente conexión propone Harkaitz Cano. El autor cita, por una parte, El vino del estío, de Ray Bradbury. "Quizás no es tan conocido como otros de sus libros, pero es una bella novela de iniciación, muy luminosa, que transforma los recuerdos de la infancia del autor. Una oda a la imaginación. Es un libro de esos que renuevan las ganas de vivir", afirma Cano, que comenzó leyendo Crónicas marcianas, novela de Bradbury que también recomienda. El otro título que propone es Bidasoan gora, de Eneko Aizpuru. "Es un viaje exquisito siguiendo en el tiempo y en espacio al río Bidasoa, recoge historias conocidas y desconocidas que se dan en las hendiduras de las fronteras". Se trata de una novela que se lee especialmente a gusto "en un momento en el que nuestros movimientos están limitados".

DANELE SARRIUGARTE


La escritora y traductora Danele Sarriugarte se decanta por Niña, mujer, otras, de Bernardine Evaristo. "Recomiendo esta novela, traducida maravillosamente por Julia Osuna Aguilar, porque rebosa vida, y disfruté muchísimo leyéndola. Fluye como un río, y reúne un amplio abanico de experiencias humanas  –malas y buenas y regulares–, manteniendo siempre la vitalidad", afirma. A esta misma novela alude también otra escritora gipuzcoana de su quinta, Lucía Baskaran. "Evaristo recibió el premio Man Booker en 2019 con este libro en el que cuenta las experiencias de diferentes mujeres africanas. Aunque la mayoría nacieron en Estados Unidos, y provienen de diferentes contextos, todas padecen el racismo. Son personajes complejos, es realmente una novela excelente y diferente".

LUCÍA BASKARAN


Con todo, Baskaran confiesa su dificultad para concentrarse durante el inicio de la pandemia. "Con intención de olvidar la situación, leí Señoras que se empotraron hace mucho, una antología compuesta por capítulos cortos. Tratándose de historias cortas escritas con humor, se me hizo fácil conectar", expone sobre el libro en el que Cristina Domenech se adentra "de forma fácil y divertida en la vida de mujeres que la historia ha querido eliminar". Pero la novela que destaca con más ahínco es Amek ez dute, de Katixa Agirre, leída posteriormente, cuando recuperó la capacidad de profundizar en obras con más poso. "Pone en duda el imaginario colectivo en torno a las madres (y en consecuencia, en torno a las mujeres). Me alegra mucho el alcance que ha conseguido tras su traducción al castellano, es uno de los libros más redondos y valientes que se han escrito últimamente en euskera", afirma la autora.

ITXARO BORDA


Al largo confinamiento que empezó el 17 de abril de 2020 en el país vecino, cuenta Itxaro Borda que llegó sin libros. "Curiosamente, me sentí frágil y desnuda", revela la autora de Iparralde. La recomendación de un amigo le llevó a leer L'arte della gioia de Goliarda Sapienza, un tomo de 800 páginas que le sirvieron para "recuperar la paz" en las siguientes semanas. "Sapinza relata el destino de medio siglo de una mujer siciliana llamada Modesta, que conversa a través de los tsunamis de la historia y del corazón. Amor, coraje, paciencia o el deseo de persistir, el libro contiene todo esto; muchos sentimientos que en esta inestable época, a menudo, nos han faltado", indica la escritora que en los siguientes meses continuó con leyendo libros voluminosos: "Doctor Zhivago, las memorias de Nadejda Madelstamen o Archipiélago Gulag, por ejemplo. Con tanta literatura rusa, ¡estoy preparada para recibir la vacuna Sputnik!", bromea.

BERNARDO ATXAGA


De forma telegrafica y sin aportar pistas sobre su elección, Bernardo Atxaga sugiera la lectura de cuatro novelas: Funanbulistaren beldurra, de Karlos Gorrindo; ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch; Ningú no ens espera, de Manuel Baixauli; e Iturria, de Unai Elorriaga.

UNAI ELORRIAGA


Este último también se suma al ejercicio de recomendar un libro que le ha proporcionado "un placer inesperado": La tumba del tejedor, del irlandés Seumas O'Kelly. "Tal y como se sugiere en el título, la muerte es uno de los temas principales, y cualquiera diría que no parece demasiado apropiado para levantar el ánimo en momentos tan oscuros como los que estamos viviendo. Precisamente ese es uno de los aciertos de esta pequeña novela: trata la muerte con un humor fuera de lo común, con una habilidad irónica como pocas...", afirma Unai Elorriaga. "Es agradable comprobar que sigue habiendo gente que, en momentos tan duros, mantiene el humor y tiende a reírse de todo lo que le rodea, sea lo que sea", añade.

EVA GARCÍA SÁENZ DE URTURI


También propone una novela procedente de Eva García Sáenz de Urturi; concretamente, Gente normal, de Sally Rooney, que considera que tiene vocación de clásico. "Trata de la historia de amor entre Marianne y Connell, de cómo evolucionan desde el instituto pasando a los años de universidad, donde los roles se invierten y vuelven a dañar a dos jóvenes que podríamos ser cualquiera de nosotros. Creo que en esa mirada está la magia de esta novela: en una intimidad sin tapujos ni prejuicios. Una bellísima historia de gente muy normal", expone la autora alavesa.

 
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