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Patricia López Arnaiz: "Veo mi nombre entre las nominadas a mejor actriz en los Goya y pienso: ¡Pero si soy una intrusa!"

El 6 de marzo puede ser la primera actriz alavesa en ganar un Goya a la mejor interpretación por su papel en 'Ane'. De hecho, el nombre de Patricia López Arnaiz está en el primer puesto de salida para hacerse con el premio desde el mismo día en el que el filme se estrenó en el Zinemaldia

09.02.2021 | 00:58
Patricia López Arnaiz

Ganó el Forqué y puede hacerse con el Feroz. Patricia López Arnaiz no para. Su personaje de Lide en el primer largometraje de David Pérez Sañudo, Ane, no hace más que darle buenas noticias. Y el 6 de marzo puede llegar la más importante. Todo ello mientras rueda la película La cima y la serie Feria. Pero más allá de los premios y nominaciones, la intérprete vitoriana sigue consolidando una trayectoria que parece imparable, un camino que comenzó en el teatro y que ahora le ha convertido en la reina de la pantalla, sea grande o pequeña.

En realidad, toda esta época de premios por 'Ane' llega cuando Patricia López Arnaiz está con otros proyectos que ocupan su tiempo, como el rodaje de 'La cima'. ¿No es un poco extraña la situación?

—Pero te voy a decir que tiene sus ventajas también. Está genial porque ahora no tengo tiempo en absoluto para fantasear nada, para que me entren miedos o para hacerme ideas. Estoy recibiendo los hechos y sigo con lo mío, no hay margen para más. Y eso es bueno. Vale, tienes tu momento de celebrar el Forqué, por ejemplo, o la nominación a los Goya pero pronto la agenda te exige estar con lo tuyo de nuevo. Así que iremos a los Goya y es estupendo, pero eso ya llegará.

Cuando recogió el Ondas estaba muy emocionada. En los Forqué parecía que incluso no iba a poder acabar. Miedo me da pensar en lo que puede suceder en los Feroz y no digamos en los Goya.

—(Risas). Es que no sé si una se termina acostumbrando a esto. También te digo que hay algo de miedo escénico dentro de mí en estas ocasiones. Subirte al escenario a hablar es más complicado de lo que crees. Mira que en los Ondas yo ya sabía que había ganado y aún así me puse muy nerviosa. Pero en los Forqué, por ejemplo, es que ese momento, no sé cómo describirlo, es ese instante en el que pasa algo químico dentro de tu cuerpo, algo explota y es como: ¡me voy a romper!

Anda que no han sucedido cosas desde el rodaje en otoño de 2019...

—Ni que lo digas.

¿Le queda aquello muy lejos?

—Mira, te va a parecer curioso, pero sentía el rodaje más lejano cuando estrenamos la película en el Zinemaldia. Cuando fuimos a Donostia, yo ni siquiera había visto la película. Aquello fue raro porque, en realidad, había hecho el rodaje pero luego no sabía cómo era de verdad la película, cuál era el resultado. Ahora, sin embargo, no tengo esa sensación. También porque hemos recuperado mucho del contacto con el equipo y porque todas las entrevistas a cuenta de los premios hacen que lo tengas todo más presente.

La suya era una nominación a los Goya que todo el mundo esperaba desde el estreno en el Zinemaldia. Y había buenas sensaciones también con las de actriz revelación, dirección novel y guión adaptado. Pero lo de optar al premio a mejor película es algo que el propio David Pérez Sañudo reconocía el mismo lunes que se conoció el listado final que no esperaba para nada.

—Yo tampoco pensaba que iba a pasar, no porque no lo merezca, sino porque es algo muy complicado de conseguir con una ópera prima. Además, es que viví la nominación con David al otro lado del teléfono. Me quedé sin Internet de repente y le llamé porque había visto un titular sobre la nominación a guión adaptado. "David, ¿pero nos han dado guion?". Y él gritando: "Sí, sí; estoy infartando" (risas). Fue cuando dijeron la categoría de mejor actriz y lo vivimos juntos. Luego llegó la de dirección novel y de repente desde el teléfono escuché gritar a toda su familia. Ahí pensábamos que ya estaba. Pero de repente David me dijo "mejor película" y ese momento fue increíble. Es una pasada. Debemos estar orgullosísimos. Me parece un logro increíble. Es algo muy bestia estar nominados a mejor película con Ane. Es un orgullo total.

Va a pasar en todas las entregas de premios, gane o no, y es que en la situación actual, las celebraciones son imposibles. Pero ¿cómo vivió la primera experiencia en este contexto que fueron los Forqué, no hubo ni una copilla en el hotel?

—Nada (risas). Me dieron el premio y salí para atender a la prensa, con lo que me perdí el final de la gala. Fue salir, coger el abrigo, nos montaron en el coche e ir al hotel. Claro, cuando llegamos ya no había ni cena, ni bebida ni nada. A partir de ahí, fue todo un poco surrealista. Acabamos mi chico y yo en la habitación de Lara Izagirre, que, como buena directora de cine y guionista, había sido previsora. Tenía pan y jamón, y nos hizo un bocadillo. Así que estábamos con todo nuestro glamour, vestidos de gala, y un mini bocata (risas). Pero bueno, lo importante es que pude ir con mi compañero y vivirlo juntos, más allá de que no poderlo compartir con más gente en el momento rebaja un tanto la emoción.

Con Candela Peña, Kiti Manver y Amaia Aberasturi está compartiendo casi al completo este camino, aunque sin querer tentar a la suerte, lo cierto es que son muchas las voces que sitúan a Patricia López Arnaiz como ganadora del Goya. ¿Ha pensado en ese momento?

—No, porque no sirve de nada más que para angustiarte. Estoy muy en los hechos y lo demás se queda ahí. De todas formas, ahora que has mencionado a mis compañeras, la verdad es que veo mi nombre ahí y pienso: ¡Pero si yo soy una intrusa! Aunque supongo que antes de la gala tendré que preparar algo por si acaso, porque si no los nervios te pueden jugar una mala pasada.

Uno de los efectos positivos que debe tener las nominaciones es la promoción para la película.

—Algo que todos queríamos es que Ane volviese a los cines y eso se ha conseguido gracias a las nominaciones. En eso han sido muy importantes porque la película se merece tener más recorrido.

¿Tras el estreno ha visto muchas más veces la película? ¿Cómo se ve en pantalla?

—Solo la he visto dos veces, no creas. En el Zinemaldia, como te decía antes, y en Madrid cuando la presentamos allí. Cuando me veo, sé en qué escena no estoy conectada, no hay una verdad ahí. Pero no me he castigado mucho con esta película en ese sentido. Además, es muy raro verse a una misma. Lo que sí sé y siento es que la experiencia durante el rodaje fue muy buena, muy real. Haciendo Ane me sentí muy a tope, muy de verdad y me pasaron muchas cosas durante el rodaje. El resultado no lo sé medir, me es imposible verme como si fuera alguien externo, así que no estoy muy segura de lo que ve el espectador, pero sí de lo que viví, y lo que viví haciendo a Lide fue algo muy honesto.

Su personaje es una mujer, más allá de sus contradicciones internas, de mucho carácter. Aunque Lide y usted son muy distintas, Patricia López Arnaiz también es una mujer fuerte.

—(Risas). Creo que sí. La diferencia es que a mí me pesa más la mirada del otro que a Lide. Ella está guay, tiene esa libertad por la que no le importa que piensen de ella lo que sea si tiene que montar un pollo. Es una punky en ese sentido. Yo soy más diplomática, aunque también soy de mecha corta (risas).

¿Se acuerda de las primeras conversaciones con Sañudo, sobre qué le pedía él?

—Sabes lo que pasa, que ya por guión es una mujer bastante definida. Te daba unas pistas muy grandes sobre el tipo de mujer que es. Él quería que fuera un personaje nervioso, que hablase rápido, que tuviese algún tic en esa onda. David tiene un humor muy particular. Me gusta mucho su sentido del humor. Eso también fue parte de la construcción del personaje. Le gustaba apretar esto que te puede provocar rechazo del personaje. Muchas veces estábamos pensando en cómo hacerla más quinqui todavía. Es una mujer que está buscando a su hija, que quiere encontrarla pero que da sensación de que tampoco le importa.

Pero la agenda no para y mientras se van sucediendo las galas de entrega de premios, el trabajo reclama su atención. ¿Cómo se presenta 2021?

—En enero empezamos el rodaje de La cima y la verdad es que está siendo toda una experiencia, rodando casi a 3.000 metros, con tormentas de nieve. Además, tengo que retomar el rodaje de la serie Feria. Luego hay bastantes proyectos sobre la mesa pero la vida no me da mucho tiempo y necesito espacio para leer y tomar decisiones. Así que poco a poco. La verdad es que no me puedo quejar porque están llegando muchas cosas. Me siento muy afortunada en este aspecto.

¿En este momento de premios y reconocimientos, el peligro es dejarse llevar por eso?

—Quién sabe. No sé si pasará como en la política, que llega no sé quién y al final también se corrompe (risas). Pero creo que no me pasará. Ahora estamos en este momento de explosión muy mediática pero dentro de unos días, todo esto se bajará y la vida seguirá igual. Lo que espero de esto es que me ayude a tener más proyectos y propuestas interesantes. Ese sería el mejor premio.

"Me parece un logro increíble, algo muy bestia, que 'Ane' esté nominada como mejor película; debemos estar orgullosísimos"

"Lo que espero de todo esto es que me ayude a tener más proyectos y propuestas interesantes. Ese sería el mejor premio"

"No estoy muy segura de lo que ve el espectador, pero sí de lo que viví, y lo que viví haciendo a Lide fue algo muy honesto"

"Estamos en un momento de explosión mediática, pero dentro de unos días esto bajará y la vida seguirá igual"


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