"El reto de la Sala BBK es abrirse a la juventud y a nuevas corrientes del arte"

El equipamiento, del que ha disfrutado ya más de medio millón de asistentes, cumple una década

24.09.2020 | 02:35
La directora de Obra Social de BBK, Nora Sarasola.

bilbao – Los números avalan la apuesta de la Fundación BBK cuando optó por abrir la Sala BBK hace una década, ya que en estos años han acudido más de medio millón de personas a los más de 2.000 actos programados. Convertida ya en "referente cultural de Bilbao y Bizkaia", según sus responsables, el reto de futuro pasa por abrirse "a la juventud y a las nuevas corrientes artísticas". Estos días celebra el aniversario con un ciclo de 18 conciertos de músicos consagrados y talentos locales.

Hacía ya tiempo que Bilbao había dejado de ser un desierto cultural cuando la Sala BBK abrió sus puertas, justo hace una década. La decisión surgió impulsada por la Fundación BBK, "en el marco de su estrategia de apoyo a la cultura", explica la directora de Obra Social de BBK, Nora Sarasola. "Se decidió contar con un espacio propio y apostar por actividades culturales y de ocio", explica antes de aclarar que la sala también trabaja en ámbitos como el social, con la facilitación de espacios para entidades como Aspace y la presentación y ámbitos de trabajo ligados al empoderamiento.

Una mirada por el retrovisor ofrece unos números que avalan la decisión de su apertura. En una década se han programado "más de 2.000 actividades culturales" que han acogido a un número superior "al medio millón de personas". Y todo a pesar de ser una sala de dimensiones escasas y aforo limitado. El máximo es de 460 butacas y este año, debido a la pandemia, se ha visto reducido a "un centenar en la zona inferior", según Sarasola.

Por la Sala BBK han pasado grandes nombres de la cultura internacional como los músicos Al di Meola, Brad Mehldau, Chucho Valdés, Ana Moura y los ex The Rolling Stones Mick Taylor y Bill Wyman, de la estatal en el caso de José Sacristán y Nuria Espert, y de la escena local y vasca como Oskorri, Benito Lertxundi o We are Standard. "La calidad y la diversidad de la programación son nuestras señas de identidad, como demuestran los grandes nombres que han actuado aquí. Siempre se ha optado por formatos distintos que garanticen la diversidad, todos los que la sala y su aforo puede ofertar, que, en el caso de la música clásica y ópera no es mucho", lamenta Sarasola, que asegura que "intentamos no replicar los recursos que ofrecen otros equipamientos".

propuestas no comerciales
 

El rigor cualitativo y el alejamiento de propuestas culturales comerciales están también en la base de la Sala BBK, como ofrecer una programación que "Bilbao y Bizkaia no tendría sin nosotros". De ahí la importancia de ciclos como Musiketan, centrado en músicas alejadas del pop y el rock comercial, y propuestas ligadas a las músicas del mundo, con su correspondientes citas con el fado y el flamenco.

Sarasola destaca también el ciclo Emakumeok, con el que se busca apoyar a las mujeres que trabajan en el ámbito musical, convirtiéndolas en protagonistas aunque "en el resto de la programación ya se apueste por la igualdad", y el concurso Soinu Berriak, destinado a servir de altavoz "al talento musical local y emergente". La portavoz de la sala destaca también la importancia de algunas aproximaciones a la música clásica, como en Classic Express, y el formato musical íntimo Kandelen Artean, sin obviar el apoyo al trabajo realizado en euskera. "Es un ámbito a priorizar" confirma la portavoz.

Sala BBK mostró su capacidad de adaptación al ser el primer equipamiento cultural vizcaino en levantar la persiana "en pleno confinamiento" con las actuaciones de Sala BBK Etxean. "En cada ámbito de trabajo tenemos ese riesgo y valentía, esa vocación de reinventarnos y adaptarnos al momento coyuntural. El reconocimiento de los creadores y el público fue claro, como más de un millón de visionados de los conciertos", explica Nora Sarasola. El reto de futuro del equipamiento pasa por consolidar una programación que atraiga al público más joven. "Sí, ahí irá el trabajo en los años próximos. La programación ya muestra un deseo de apertura a nuevas corrientes culturales y artísticas. Y muy pegadas a lo local también, porque queremos ser referente en Euskadi en ese posicionamiento. Y más en este momento, en el que es necesario apoyar a nuestros creadores", indica Sarasola. "Estamos con reuniones y contactos con agentes del sector para, además de los conciertos del aniversario, tratar de ofertar más actividades antes de fin de año. Esperamos poder tener algo de teatro", concluye.

"La calidad y la diversidad de la programación han sido, son y serán nuestras señas de identidad"

Nora Sarasola

Directora de la Obra Social BBK