musika

James Taylor, un clásico americano

08.03.2020 | 01:28
James Taylor recupera canciones que marcaron su juventud en 'American standards'. Foto: DEIA

El setpuagenerio cantautor hace suyas las canciones con las que creció en el disco 'American standards' con una producción sencilla y muy emotiva

el ecologista James Taylor, figura del folk melódico de los 70 con apoyo previo interpuesto de The Beatles, acaba de publicar su décimo octavo disco, American standards (Universal), que incluye canciones míticas como Moon river, Ol' man river o God bless the child, popularizadas por el cine, los musicales y autores como Billie Holiday, Frank Sinatra, Elvis Presley o Ella Fitzgerald. Son "canciones con las que crecí", explica el músico de 72 años, que las ha vestido con una producción emotiva pero sencilla.

Taylor es uno de los grandes. A fuerza de ser esquemático, cuenta con la Medalla Nacional de las Artes de su país, entregada por Obama, ha vendido más de cincuenta millones de discos tras llevar el folk melódico a lo alto de las listas en los 70 y escrito o cantado clásicos como You've got a friend, Handy man, Carolina in mymind o Fire and rain. ¿Quién mejor que él, una leyenda, para reimaginar algunas de las gemas pertenecientes al cancionero tradicional de Estados Unidos y regalárnoslas un lustro después de Before this world?

Ese es el germen de American standard, disco que agrupa catorce clásicos imperecederos que Taylor lleva en su corazón, su boca y su guitarra desde su más tierna infancia. Incluso practicaba con ellas en sus inicios. "Siempre ha habido canciones con las que he crecido que recuerdo perfectamente, que eran parte de la colección de discos de la familia. Y sabía cómo hacerlas mías, así que fue un paso natural reunirlas para crear este disco", explica.

¿A qué canciones se refiere? A algunas extraídas de los musicales de Broadway firmadas por Rodgers y Hammerstein, y al cancionero de Henry Mancini, Billie Holiday y Carmichael-Washington, en ocasiones populares décadas después de ser compuestas en las voces de Elvis Presley, Ella Fitzgerald o Dinah Washington. "Conozco la mayoría de estas canciones por el reparto original de musicales como My Fair Lady, Oklahoma, Carousel, Showboat y otros", añade.

Simplicidad Taylor ha hecho suyo un repertorio de lo más querido e interpretado durante el siglo XX. Y lo hace como un tributo a unos tiempos y una época imperecedera, que le lleva a su trabajo juvenil con la guitarra y los fraseos melódicos de su voz. "En referencia a cómo se interpretaba y se grababa entonces, prestamos atención a los acordes y las melodías, pero nos interesaba hacer algo nuevo. Hemos reinterpretado las canciones, lo que hace que merezca la pena", según el cantautor de Carolina del Norte.

Taylor, que aboga por un mundo ligado a la naturaleza y enfrentado a la tecnología, puso el énfasis en el trabajo con las guitarras. La suya y la de John Pizzarelli, que aparece como productor de American standard junto a Dave O'Donnell, "responsable final" del álbum y que combinó las labores de "ingeniero y psicoanalista". Con Pizzarelli, "un genio y una enciclopedia de la mejor música popular", empezó a trabajar, en formato de dúo, en la residencia de Taylor, en Massachusetts, a finales de 2017.

Aunque Taylor suele trasladar ese trabajo previo a un piano antes de mostrárselo a la banda, finalmente "el maravilloso sonido de esas guitarras" iniciales se ha mantenido como la base del álbum, cuyo sonido resalta por su simplicidad aunque músicos como Jerry Douglas, Stuart Duncan o Viktor Krauss, "tres de los mejores de este planeta... y de cualquier otro", añaden su particulares solos virtuosos.

Eternas Zambulléndose en la tradición, Taylor se atreve con un repertorio que incluye My blue heaven, que popularizó Gene Austin en los años 20 del siglo pasado y que él arropa con aires country y violín; un My blue heaven casi vaquero; un desnudo pero escalofriante Moon river, que convirtió en himno Henry Mancini y que ofrece un orgulloso solo de melódica, o Teach me tonight, que exhibe la trompeta de Walt Fowler.

El swing está presente en las cadencias de As easy as rolling off a log, con su puente en manos del clarinete y un elegante silbido final, así como en Sit down, you're rockin' the boat, de Frank Loesser para el musical Guys and dolls. De otro, Brigadoon, rescata Almost like being in love, con el apoyo de un sensual saxofón y coros femeninos, que cede a su esposa en The surrey with the fringe on top. Hay también leves ritmos de bossa en The nearnes of you, que popularizó Glenn Miller, rinde tributo al canto antirracista You've got to be carefully taught, el blues God bless the child y Ol' man river, que desnuda, en clave folk, con una voz impostada y grave para la ocasión.

noticias de deia