Marielle Labèque, pianista

"El piano es como una orquesta: podemos hacer de todo con él"

07.03.2020 | 08:48
Marielle Labèque.

Las hermanas Labèque, uno de los dúos de piano más prestigiosos del mundo, estarán hoy y mañana en el festival Musika Música que se lleva a cabo en el Euskalduna

Bilbao – Marielle Labèque actuará hoy a las 18.30 horas junto a su hermana Katia y repetirán en el Palacio Euskalduna mañana por la tarde. Consideradas como uno de los mejores dúos de piano del mundo, asegura que son como el ying y el yang, diferentes pero con una compenetración muy grande; algo que se puede ver reflejado sobre el escenario.

Hoy se estrenan en el festival Musika Música. ¿Qué puede adelantar acerca del concierto que ofrecerá junto a su hermana Katia?

—Me encantan los festivales como Musika-Música donde hay un montón de eventos musicales. Además, he visto que va a estar Carlos Mena, que nos encanta, hemos trabajado con él y es fantástico al igual que su hermano Juanjo. Hoy tocaremos el concierto de Poulenc, que es una auténtica joya. Soy muy feliz de tocar este concierto. El estilo de este compositor es magnífico. Su música se hizo tan bien... empieza muy dramático, fuerte y después pasa a ser mucho más dulce. La verdad es que nunca me canso de interpretarlo, los dos primeros acordes son magníficos. Tocamos un montón de cosas, pero volver a Poulenc siempre es muy muy especial. Y mañana tocaremos La Consagración de la Primavera, una maravillosa pieza de Stravinsky.

En esta edición el piano será protagonista. ¿Qué lo hace especial?

—El piano es como una orquesta, podemos hacer de todo con él. Cuando toco con Katia no pienso en primer piano o segundo piano, pienso en él como si fuera una orquesta, porque tiene infinidad de posibilidades.

Siempre interpretáis las piezas a dúo. ¿Qué ventajas tiene?

—Es nuestra vida. Por eso lo llevamos haciendo tanto tiempo, porque es una pasión. No hay ni palabras para describirlo. Llevamos muchos años juntas, y hemos compartido mucho. Al principio todo es fácil y bonito; éramos jóvenes, pero continuar así y encontrar ideas y repertorio nuevo es lo más importante; evolucionar juntas. Es muy bonito haber estado tanto tiempo sin pelear.

¿Lo difícil es mantenerse?

—Es como ocurre en las parejas. Cuando encuentras el hombre de tu vida al comienzo todo está bien, pero luego hay veces que no es tan fácil. Pero hemos pasado mucho, y aunque no sabemos cuanto tiempo más continuaremos así, espero que sea mucho. También es cierto que actualmente, teniendo en cuenta la situación del mundo, un día más con mi hermana es un regalo. La música nos ha unido muchísimo.

¿Por qué se decidieron Katia y usted por el piano?

—Mi madre era profesora de piano; era imposible no tocarlo. Tenía tanto amor por la música, el piano y la enseñanza, que empezar a tocarlo fue algo natural. Además, tuvimos que tomar una decisión difícil, porque vivíamos en Hendaia, pero mi familia sabía que para estudiar música teníamos que ir a París. Fue difícil que estuviéramos solas tan jóvenes, pero era el momento de hacerlo. Y es que para tocar un instrumento no puedes empezar a los 18, sino que tienes que crecer con él.

La familia tuvo entonces una fuerte influencia...

—Sí, eso es. Además, empezamos individualmente, y luego nos juntamos las dos. Para aprender creo que es mejor, porque da más técnica, fuerza€ es importante desarrollarse y después ya juntarse. Para nosotras era la mejor idea desde luego; por eso empezamos a interpretar a "a cuatro manos" tras salir del conservatorio de París.

¿Y está satisfecha con la decisión que tomaron?

—Sí. Es increíble cuando veo todo lo que hemos hecho y la gente que hemos conocido veo que ha sido una historia muy bonita. La verdad es que cuando empezamos a tocar juntas era porque no queríamos separarnos; no era una opción. Y esta fue una manera de quedarnos juntas.

La parte personal unió la profesional.

—Totalmente.

Actualmente están consideradas como el mejor dúo de pianistas. ¿Qué opina?

—Estoy muy contenta. Hemos hecho muchas cosas, y hemos abierto las puertas de los dúos de piano. Cuando empezamos no había apenas, y ahora hay por todo el mundo. Siempre trabajamos muchísimo. Somos muy críticas con nosotras mismas, y trabajamos mucho. Nos apoyamos mucho en los momentos difíciles, multiplicamos nuestras fuerzas. Siempre le pido consejo tanto para música como para todo. Somos como el ying y el yang. Somos diferentes, cosa que ayuda, pero a la vez estamos muy unidas; nos complementamos.

¿Y se ve reflejado en el escenario?

—Eso creo, sí. Para mí sería inviable hacer música con una persona que no me guste. Lo hacemos todo juntas. No hay una receta para que todo vaya bien, pero funciona.

¿Cree que el de la música clásica sigue siendo un mundo machista?

—Igual soy la única, pero yo lo veo bien. No veo problemas, hay muchas mujeres que tocan, y nosotras al menos nunca hemos tenido problemas con el Me too. Igual hemos tenido suerte de no haber tenido esos problemas pero...

¿Prefieren los conciertos más íntimos o los grandes como los que ofrecerán en el Euskalduna?

—Me gusta hacer cosas diferentes. Es increíble estar en un pequeña sala, pero también tocar fuera. En Viena por ejemplo había 100.000 personas. esa sala es la más bonita del mundo, y la acústica también es perfecta. Pero es cierto que cambiar de sala implica cambiar de público, y es fundamental. Y tocar para niños también, hemos hecho muchos programas de educación porque si no la música se muere. Y lo mismo pasa con la música clásica y la contemporánea. Me gusta hacer de todo.

Hicieron un disco que recorría cinco siglos de música vasca. ¿Qué opina sobre ella?

—Sí, hicimos el disco Amoria, que está en todas las plataformas digitales. La música vasca me gusta muchísimo, si no no hubiera hecho este proyecto. Ha sido un proyecto muy laborioso pero muy bonito. Además adoro este lugar, por lo que espero quedarme aquí dentro de unos años, es el lugar donde me siento bien, con montaña, mar... ahora tengo falta de verde.

¿Qué proyectos preparan para el futuro?

—En junio estaremos en Nueva York con el estreno mundial de un nuevo concierto escrito por Nico Muhly en el Lincoln Center con la New York Philharmonic, y cuando volvamos estaremos con la Filármonica de Paris.

"A lo largo de todos estos años hemos hecho muchas cosas y hemos abierto las puertas de los dúos de piano"

"Katia y yo somos como el ying y el yang: muy diferentes pero a la vez nos complementamos muy bien"