BARCELONA. Benet, socio fundador junto a Jaume Roures de Mediapro, acaba de adquirir para su colección la escultura de una esclava sexual coreana de la II Guerra Mundial cuya exhibición ha sido prohibida por las autoridades japonesas, ha explicado hoy a EFE el empresario y periodista.

Se trata de un bronce pintado de 145 centímetros de altura, "Statue of a girl of peace", de los artistas y activistas coreanos Kim Eun-Sung y Kim Seo-Kyung, que colocan figuras parecidas -unas de pie, otras sentadas- en lugares próximos a sedes diplomáticas japonesas.

El pasado domingo, en la Trienal de Aichi, en Japón, el gobernador de la prefectura de Aichi, Hideaki Omura, decidió cerrar la exposición "After freedom of Expression", compuesta por obras que han causado polémica en Japón y en la que se exhibía la pieza de la niña ante las quejas y protestas de algunos visitantes.

La escultura homenajea a las coreanas que en la II Guerra Mundial eran "ofrecidas" a los soldados japoneses como "confort girl".

La niña, de unos 14 años y con el traje tradicional coreano que simboliza lo rural y doméstico, tiene los puños cerrados, los pies descalzos y levantados y en el hombro un pájaro, intermediario con las jóvenes ya fallecidas.

A su lado, una silla vacía, en la que el público podía sentarse, no solo para las que ya no estaban sino para las "escondidas" que nunca pudieron considerarse públicamente víctimas.

La primera escultura sobre las esclavas sexuales, de 2011, se colocó frente a la embajada de Japón en Seúl. En 2015, Japón se negó a subvencionar la creación de una fundación de ayuda a estas mujeres a menos que se retirase de allí la pieza. No se quitó y en la actualidad hay instaladas en Corea del Sur 104.

"Es un doble contrasentido porque no solo se censura una obra artística sino se clausura una exposición contra la censura. En cuanto me llegó la información nos pusimos en contacto con los artistas coreanos y la adquirimos", explica Benet.

No quiere decir el precio que ha pagado por esa obra ni por ninguna de las que tiene: "Alguna de ellas tiene un valor muy importante pero también es cierto que muchos artistas, cuando les explicamos por qué las queremos comprar y el uso que queremos hacer de ellas, rebajan mucho sus pretensiones económicas", precisa.

Sí trascendió el precio de "Presos políticos de la España contemporánea", 80.000 euros -96.800 con el 21% de IVA-, una obra que en aquel entonces Benet tenía propósito de poner "a disposición de cualquier museo o galería de arte de toda España gratuitamente" porque le parecía "intolerable" que hubiese sido descolgada de ARCO.

Sin embargo, la obra - retirada por la galería a petición de Ifema que consideraba que perjudicaba la "visibilidad" del resto de la feria por la polémica suscitada- fue el inicio de una colección que no para de crecer.

"Después de esa empecé a comprar otras y a interesarme por situaciones que pasaban en otros países y compré obras de todo el mundo en plan amateur, aunque hay gente que sabe lo que estoy haciendo y me pone sobre aviso", precisa.

Espera abrir su colección al público dentro de poco, probablemente el año que viene y para eso, para disponer de un lugar fijo y grande, están sopesando fórmulas distintas.

"Estamos buscando locales pero hay centros de arte que ya se han interesado. Haremos, en Barcelona, 'un museo de la libertad', donde esas piezas tendrán la posibilidad de ser libres".

Tiene varias piezas españolas pero también las hay de Francia, Turquía, China, Inglaterra, Argentina, Estados Unidos y de países árabes y todas han sido censuradas, aunque los motivos varían y los hay políticos, religiosos, sexuales, sociales, morales...

Además de la escultura coreana acaba de adquirir un retrato hecho con figuras de "lego" firmada por Ai Wei Wei, cuya obra está "en su totalidad" censurada por el Gobierno chino.

Destaca también como "una cosa muy divertida" la compra del cartel de la obra teatral de principios de los ochenta "Pens", que se publicitaba con un cartel que era "un primer plano de los genitales del David de Miguel Ángel y por el que el fiscal general de Barcelona les puso una multa".