BILBAO. Cada gira del asturiano Nacho Vegas a Euskadi es un acontecimiento, ya que es uno de los músicos más admirados del siglo XXI en el espectro alternativo o independiente. Y la visita de hoy al Kafe Antzokia ha aumentado incluso la expectación ante la controversia levantada con su último disco, Resituación (Marxophone, Gran Sol), en el que introduce un marcado carácter sociopolítico a un cancionero que cruza el pop con el folk.
Vegas, que se dio a conocer en Manta Ray y se ha construido una sólida carrera en solitario en la última década, siempre ha sido un músico tan controvertido como valiente. El asturiano, que se dio a conocer al centrar sus descarnadas letras en el yo -con confesiones a corazón abierto sobre sus dolores, amores y dependencias, como confirman En la sed mortal o En el jardín de la duermevela-, ahora ha levantado su mirada y la ha ampliado, para centrarse en el nosotros.
Se veía venir, pero el cambio se asentó después de que Vegas se implicara en el colectivo Fundación Robo y editara el EP Cómo hacer crac. Lo que resulta inesperado es que ahora, con su octavo disco, Resituación, hasta algunos de sus máximos defensores -con la revista Rockdeluxe a la cabeza- le nieguen el pan y la sal, y le tilden de panfletario por las letras de un trabajo sin la tensión ni el dramatismo instrumental de discos previos, donde la voz de Nacho y sus historias copan el primer plano y la desnudez de los arreglos no evita que suene melódico y accesible.
Resituación, que se abre con el instrumental Indefensos, con un aire fronterizo a lo Calexico, es un disco de folk de querencia pop, aunque destaquen por exóticos el guiño stoniano de Adolfo suicide y el aire tropical de Libertaria song. Su mejor baza es que alterna con maestría la crítica política -desahucios, policías torturadores, "ruidos de cadenas" en la UE, suicidios, ganas de "salir a la calle y destrozar", ciudades tristes como Gijón?- con el sentido del humor y la ironía, con recuerdos a Bosé, Lola Flores, David Civera e, incluso, a sí mismo, ese "medio maricón" que vive "su ratito de gloria". Javier Mas y Mursego colaboran en el disco.
marc ford El antiguo guitarrista de The Black Crowes, en compañía de su hijo Elijah, actuará también en el Kafe Antzokia el próximo viernes, día 16. El guitarrista que prestó su guitarra a algunos de los mejores discos de los cuervos negros, caso de Amorica, Three snakes and one charm y The southern harmony and musical Companion, regresa a Bizkaia para presentar su último trabajo, Holy ghost, fiel a la música de raíces -blues, folk, rock, country?- que le caracteriza en temas como Sometimes, I'm free o Call me faithful.