bilbao. El nacimiento de su hijo Leo hace cuatro años cambió las prioridades de Cayetana Guillén Cuervo. Dejó de lado el cine y el teatro, centrándose en proyectos que le permitieran estar más tiempo con él. Ahora regresa a los escenarios con el mismo papel que interpretó en televisión, Estela del Val, pero con matices diferentes que permiten ver su "evolución" y entender "cómo es y quién es": una mujer "sin marido, ni familia y dueña de una compañía de teatro". Compagina su familia con el teatro y la conducción del programa sobre cine Versión Española.
Pertenece a una familia de actores de larga tradición. ¿"Amar en tiempos revueltos" es un pequeño homenaje a ellos?
Interpretando la obra sí que siento que es un pequeño homenaje. Es una generación de actores que tuvo que sobrevivir a la dictadura, a la censura y a unas condiciones difíciles. Esta obra cuenta todo eso de una manera muy atrevida, desde un punto de vista progresista. Creo que es una función muy valiente. Habla de la censura y del daño que hizo la censura al mundo del arte. No se había tocado este tema de una manera tan frontal. Habla de los escritores represaliados durante el régimen.
En la obra también se refleja el papel de la mujer en los años 50.
La mujer no podía hacer nada sin el permiso de su marido, sin la firma de su marido. Se deja constancia en la función y se ve cómo una generación de mujeres se va rebelando contra esta situación y va conquistando un hueco del que nosotras ahora podemos disfrutar.
Interpreta el papel de Estela del Val, una diva con un carácter fuerte.
A veces tiene que ser dura porque tiene que sobrevivir, comportarse como un hombre porque una mujer en los años 50 que tuviera su propia compañía, que no formara una familia, que no se casara, que no tuviera hijos, era un bicho raro y, encima, en el mundo del arte. Es una mujer hecha a sí misma, que venía de una familia muy humilde que pasa por muchas circunstancias. Lo que más me gusta de la función es toda esa evolución del personaje y que entiendes perfectamente cómo es y quién es.
Cuando surgió esta oportunidad, ¿se lo pensó mucho?
Me lo pensé un poco porque tengo un niño de cuatro años. Desde que nació le he dado prioridad y no he hecho ni cine ni teatro para no estar lejos de él. Me he dedicado más a hacer televisión para poder estar con él. Me costaba emprender una gira y separarme de él pero he entendido que tenía que hacerlo ya.
Lleva casi 20 años de profesión, ¿qué balance hace?
No he parado de trabajar. Eso, en una profesión como ésta, es muy buena noticia y lo he conseguido diversificando mi actividad, haciendo varias cosas. Si me hubiera dedicado sólo a interpretar habría tenido más parones pero, precisamente, al pertenecer a una familia de actores y ver la inseguridad e inestabilidad de este trabajo, tuve muy claro que quería estudiar una carrera, además de Arte Dramático. Por eso estudié Periodismo y he podido compaginar mi trabajo con otras cosas.
Ha estado alejada del cine, ¿la crisis es sólo económica o también de ideas?
Es una crisis de medios porque hay un talento brutal. Y lo digo con criterio porque veo pasar por Versión Española tanto a las nuevas generaciones como a los más veteranos y a todos los cortometrajistas que empiezan sus carreras. El talento es brutal pero faltan los medios.
¿Volvería a hacer una serie de televisión?
Haría una serie semanal más que una diaria porque ésta es muy dura. Ha estado bien porque el equipo de Amar en tiempos revueltos es maravilloso y hay muy buena gente alrededor como para que eso salga para adelante. La serie semanal está planteada de otra manera. Mi prioridad es mi familia y, lógicamente, cuando eres madre, los proyectos van un poco supeditados a eso.