Pogacar colecciona otra cimaEfe
Suspiraba el Tour de Romandía, sin patrocinador principal, por la presencia de Tadej Pogacar. Deseosa la organización del estímulo y el imán que provoca el esloveno en cada competición. La carrera suiza se ganó la atención. Los focos sobre ella.
En ese escenario, Pogacar, Alga y Omega, monopolizó la prueba que le recibió entre besos y abrazos. El campeón del Mundo conquistó el Tour de Romandía desde la política de tierra quemada. Se encumbró el esloveno otra vez.
Una historia cientos de veces contada. Pogacar tachó de su lista de deseos la ronda helvética después de devorarla. Se dio un festín. Tres platos y postre. Un menú degustación para el esloveno.
En Leysin posó con su cuarta postal de ganador en una carrera que zarandeó como quiso, a su antojo. Póker de triunfos en el Tour de Romandía.
Dominante de punta a punta. En la orla definitiva, Florian Lipowitz fue segundo, a 42 segundos del emperador del ciclismo y Lenny Martinez, tercero, a 2:44.
Asumida la inferioridad, el alemán mostró coraje, orgullo, generosidad y determinación hasta los estertores de la carrera. Al menos, con su ambición, molestó al gigante esloveno, el hombre que es un dios en bicicleta.
Tour de Romandía
Quinta y última etapa
1. Tadej Pogacar (UAE) 4h18:52
2. Florian Lipowitz (Red Bull) a 3”
3. Primoz Roglic (Red Bull) a 7’’
General final
1. Tadej Pogacar (UAE) 20h05:42
2. Florian Lipowitz (Red Bull) a 42”
3. Lenny Martinez (Bahrain) a 2:44
Con la victoria en Suiza, un Pogacar más contenido, alcanzó 116 triunfos en su expositor infinito. Un escaparate de oro y diamantes al que no se le intuye final. "Para mí ganar es importante", dijo el campeón.
Audrey Hepburn podría pasarse la vida observando la colección de trofeos, embelesada ante tantas pieza de alta joyería.
El día de cierre, Finn Fisher-Black, nombre de pirata, neozelandés, un tallo, 1,89 metros y 69 kilos, hilado el perfil, se creció en la subida a Leysin (14,3 km, al 5,9%), pináculo del Tour de Romandía. Fisher-Black buscaba la cumbre como representante último de la fuga en una montaña constante, sin fluctuaciones.
Tuvo que renunciar el neozelandés, prensado por la ley de la gravedad, que tanto afecta y al redoble del paso marcial del grupo de los patricios.
Desde el trono dorado, amarillo el maillot, Pogacar, con es aire condescendiente, observaba desde su atalaya de héroe alado el esfuerzo del Bahrain, lanzadera de Lenny Martinez, el colibrí francés, que se quedó sin alas. No tenía vuelo su idea de sobresalir.
La apuesta de Lipowitz
Lipowitz, concentrado a modo de un opositor, clavaba los codos, estudiando. La mirada atravesando a Pogacar, que contaba con el fiel Grossschartner pastoreando el grupo.
La ascensión tenía la tensión de una mecedora tal vez porque al fondo, el póster de la naturaleza trazaba montañas esculpidas en rocas desnudas vestidas con recato con penachos de nieve.
Lipowitz, de naranja ardiente, provocó el deshielo con una aceleración. Una salva de honor. Fue el aviso que precedía al segundo disparo, con más pólvora.
Podio final, con Pogacar, vencedor, Lipowitz, segundo y Lenny Martinez, tercero.
El alemán se quedó a solas con Pogacar, siempre dominante. Jugó a ganar a pesar de lo colosal del reto. Bien pudo camuflarse Lipowitz en el anonimato porque su plata no corría riesgo alguno.
A pesar de ello, perseveró Lipowitz, valiente y generoso, en la idea de sombrear al esloveno, al que no se le alteró el pulso en su duelo. Siempre bajo control.
Sabía que era más rápido que Lipowitz, que no posee la explosividad de Pogacar, que maneja todos los registros con descaro, hasta el del velocista.
Descorazonador para el resto que acude un día sí y otro también a la ceremonia de coronación del emperador de este tiempo sin capacidad de arañarle la coraza dorada.
Frente a ese muro de realidad no sirven ni las acciones poéticas de las pintadas y tampoco un dibujo reflexivo y punzante de Bansky.
Sebastian Berwick triunfa en Turquía
El neozelandés del Caja Rural Sebastian Berwick se coronó en el Tour de Turquía. El podio lo completaron Iván Ramiro Sosa (Kern Pharma) y Kammiel Bonneau. Mikel Bizkarra (Euskaltel-Euskadi) fue el mejor vasco, séptimo. Ibon Ruiz (Kern Pharma) fue noveno. La última etapa la venció Crabbe.
En la Famenne Ardenne Classic belga, la victoria se la quedó Arnaud de Lie. En Portugal, en el Grande Prémio Anicolor, Xabier Berasategi (Euskaltel-Euskadi) firmó la cuarta plaza en la última etapa, que ganó Alexis Guerin, victoria que le sirvió para conquistar la general.
Pogacar todo lo aplasta. Con más músculo que el pasado curso para explayarse en las clásicas, ese lastre de más no le interpela en las subidas. Se emparejó a Lipowitz y con él caminó hasta el final, donde ambos se vigilaron.
Ese entretiempo aceleró la llegada de Roglic y otros por detrás. Fue el instante en el que se activó el reprís del esloveno para someter a Lipowitz y su compatriota.
Fue su cuarta victoria en una carrera de seis días. Solo concedió un trozo de alegría a Godon, vencedor en el prólogo y en un esprint. El resto le perteneció. Derecho de pernada en el Tour de Romandía. Otra cima para Pogacar.