Las aristas de Les Praeres y la contundencia del Angliru son las gárgolas del catedralicio final de la Vuelta femenina, que se elevará a las alturas, buscando el cielo a través del padecimiento. La crueldad y la belleza de montañas ásperas, duras y que retan a los límites, establecen el argumento de la carrera.
Las dos moles asturianas rematarán la Vuelta femenina que comienza este domingo en Galicia y en la que caerá el sol el 9 de mayo, sobre la cumbre del pantagruélico Angliru, una cima de culto desde que se descerrajó y que conocerá por vez primera la Vuelta femenina.
Ante la ausencia de Demi Vollering, reina de la Vuelta femenina en las dos última ediciones, Kasia Niewiadoma, campeona del Tour en 2024, Pauline Ferrand-Prévot, coronada en el Tour del pasado curso, y Anna van der Breggen aparecen como las principales candidatas a la victoria. También se espera un gran rendimiento de Paula Blasi, fulgurante en el Muro de Huy y en la Lieja-Bastoña-Lieja.
La prueba establecerá su campo base en Galicia, donde se disputarán cuatro de las siete etapas de la competición, que sumará 815 kilómetros y 8.000 metros de desnivel positivo hasta enlazar con los grandes puertos que determinarán el quién es quién. Será una carrera para escaladoras. La vencedora se coronará en las temidas rampas del alto del Angliru.
La apuesta de Usoa Ostolaza
El perfil de la competición, tan definido, ajeno a las dudas, ideal para escaladores, ha fijado el casting del Laboral Kutxa-Euskadi, que contará con Usoa Ostolaza como la apuesta más firme para la general.
La zarauztarra, que luce su mejor versión subiendo, liderará la formación vasca, en la que también tendrá sitio Idoia Eraso. El resto del plantel estará formado por Alice Arzuffi, Yuliia Biriukova, Paula Patiño, Cata Soto y Tiril Jorgensen.
Las etapas de la Vuelta femenina
· Domingo 3 de mayo, 1ª etapa: Marín > Salvaterra de Miño (113 km)
· Lunes 4 de mayo, 2ª etapa: Lobios > San Cibrao das Viñas (109 km)
· Martes 5 de mayo, 3ª etapa: Padrón > A Coruña (121 km)
· Miércoles 6 de mayo, 4ª etapa: Monforte de Lemos > Antas de Ulla (115 km)
· Jueves 7 de mayo, 5ª etapa: León > Astorga (119 km)
· Viernes 8 de mayo, 6ª etapa: Gijón/Xixón > Les Praeres. Nava (106 km)
· Sábado 9 de mayo, 7ª etapa: La Pola Llaviana/Pola de Laviana > L'Angliru (132 km)
Los dos puertos asturianos serán la clave de bóveda de una carrera que comenzará a rodar con una jornada de 113 km entre Marín y Salvaterra de Miño. Le seguirá la etapa que unirá Lobios y San Cibrao das Viñas de 109 kilómetros. El tercer día esperan 121 km entre Padrón y A Coruña.
El periplo gallego finalizará con la etapa que une Monforte de Lemos con Antas de Ulla de 115 kilómetros. La carrera se trasladará a León, con una etapa entre León y Astorga de 119 kilómetros. Será el puente hacia las dos últimas jornadas que recorrerán los paisajes de Asturias.
Traca final en Asturias
El pelotón deberá acometer la ascensión a Les Praeres, un puerto duro, bronco y exigente antes de enfrentarse al Angliru como traca final. El coloso asturiano, con rampas por encima del 20% de desnivel, será el juez definitivo de la prueba.
Con una longitud de algo más de 13 kilómetros y una pendiente media del 9,8%, la zona más dura de la ascensión es la Cueña les Cabres. Se trata aproximadamente de 1 km vertical, con un desnivel promedio del 23,5%
Frente a una cita tan marcada por el puntiagudo desenlace, sumamente mediatizada por el encuentro con las montañas, Ion Lazkano, director del Laboral Kutxa-Euskadi, sostiene que “lo primero que destacaría es que 'el siete' está adaptado al recorrido. Hemos decidido llevar un equipo escalador, e intentaremos aprovechar la velocidad de Cata Soto en llegadas de grupos reducidos. Usoa será nuestra principal líder, y día a día analizaremos nuestras posibilidades. En resumen, es un equipo para ser combativas. La Vuelta es una gran oportunidad para mostrar nuestra personalidad y carácter, tanto en escapadas como en esprints reducidos, y veremos hasta dónde nos llevan la piernas en esas dos últimas jornadas”.
“Empezaremos en Galicia, con un recorrido sinuoso, como para romper el pelotón en las cuatro primeras etapas. En la quinta, el viento puede ser protagonista. Para terminar, tenemos dos últimas etapas que cambiarán totalmente la clasificación general, el final en Les Praeres, el viernes, y el Angliru, el sábado, sin duda una ascensión icónica”, describe Lazkano sobre una Vuelta que mira sin disimulo a las alturas. Frente a esa realidad, el Laboral Kutxa-Euskadi coserá una cordada de escaladoras y sherpas para la expedición a los tejados de la carrera. Usoa Ostolaza quiere bailar sobre ellos.