En la caprichosa y cambiante primavera, ingobernable y arbitraria, la Itzulia se ha tumbado al sol, implacable y duro desde que la carrera asomara la cabeza en Bilbao en una crono y alcanzara Eibar.

En todos esos días, Paul Seixas se ha iluminado más que nadie. En uno de los centros emocionales y epidérmicos del ciclismo, el francés agarró por la pechera otra etapa, la tercera de su cuenta, en una Itzulia que zarandea.

“Ha sido una etapa muy dura. Esta mañana dije que quería ganarla, y el equipo ha hecho un gran trabajo controlando la carrera durante todo el día. A veces otros equipos querían atacar, pero los contrarrestamos y siempre estuvimos ahí. Es increíble, y al final me pusieron en buena disposición para el ataque definitivo”, describió Seixas, que admitió que no tuvo las mejores sensaciones cuando atacó en Krabelin, –todavía a 70 kilómetros la llegada– pero en el descenso recuperó fuerzas. 

“Intenté darlo todo en la subida, pero me costó un poco, tenía la sensación de que no podía ir la máximo. Quizás fue por el calor hizo un día soleado y la etapa era dura. Tras el descenso sentí que las piernas volvían a la normalidad”, explicó.

Sexta y última etapa: Bergara-Bergara (135,4 kilómetros) Itzulia

El riesgo de la lluvia

Destacó Seixas el pulso final en el esprint con el alemán Florian Lipowitz, a quien batió por velocidad. “Junto a Lipowitz rodamos bien hasta el final. Él estuvo muy fuerte, pero también los demás. Fue una batalla muy reñida. ¡Enhorabuena a todos! Fue un día muy duro, y estoy feliz de ganar para el equipo”, cerró el francés, al que solo una jornada le separa de su primera Itzulia tras un dominio abrumador.

La jornada de cierre de este sábado en Bergara, con seis altos, no parece que pueda atemorizar al galo. Solo le preocupa la presencia de la lluvia que se anuncia. “Trataré de no caerme en los descensos”, analizó el líder, que en lo que va de Itzulia ha descendido con aplomo, seguridad y enorme ambición. 

Diez segundos

La lluvia podría alterar una carrera que en su planta noble debe definir el podio. Lipowitz tomó una buena renta y su puesto parece también asegurado. Es el tercer cajón del podio el puesto que baila. Roglic es, de momento, su dueño.

Aventaja en una decena de segundos a Izagirre, que peleará por él. El de Ormaiztegi desea pisar el podio en el cierre de su periplo por la Itzulia.

“Todavía quedan esperanzas, la Itzulia aún no ha terminado. Por mí no quedará y lo daré todo por conseguir subir al podio. Será difícil pero lo voy a intentar”, señaló Izagirre.

“Ha sido una etapa muy dura, se han movido los hombres de la general, también Seixas, que está muy fuerte. El Bahrain ha forzado mucho para romper la carrera. A ver mañana (por este sábado) cómo se presenta la etapa”, expuso Izagirre, que aguarda la lluviosa esperanza.