El dulce despertar de Cata Soto
La ciclista chilena anota la primera victoria del Laboral Kutxa-Euskadi en el prólogo del Tour de El Salvador
Auguraba Ion Lazkano, director del Laboral Kutxa-Euskadi, sin la necesidad de presenciar, calcular e interpretar el vuelo de los pájaros, que la de su equipo sería una buena temporada. La pasada campaña, el equipo vasco anotó 13 victorias en el cuaderno de bitácora.
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No le tentaba demasiado la opción de fijar el trabajo en cifras a Lazkano, que prefería dar valor al trabajo como sistema para lograr frutos. Es peligroso atarse solo a los resultados porque se corre el riesgo de ser solo un número. En realidad esa forma de ver el mundo, volcarlo todo a una tabla de excel, es reduccionista y resulta impúdico. Cómo hablar de dinero en público.
La vida no son solo cifras, por fortuna, Probablemente sea todo lo demás. Tal vez para los asientos contables en los que se ha convertido el ciclismo, demasiado pendiente del resultado, lo sean.
La fiebre por el resultaditis, debido a los puntos UCI que todo lo ordenan y jerarquizan, aqueja y pervierte al ciclismo, que pierde la identidad en ese mundo encriptado por las cifras y que desecha el método, el viaje, el cómo.
Nació el ciclismo como una manera de aventura, de pedalear entre la incertidumbre e ir desabrochando el futuro. Contaba el camino, el relato, lo que acontece.
Material extraviado
Bien lo saben en el equipo vasco. Para llegar a la victoria de Cata Soto, de estreno el Laboral Kutxa en la primera carrera del curso en el Tour de El Salvador, la formación vasca tiene una historia que contar, que entronca con el espíritu primigenio de las carreras que alumbraron el ciclismo: el viaje a ninguna parte.
La compañía aérea que tenía que trasladar las bicicletas al país sudamericano extravió un buen puñado de material con el que la escuadra vasca tenía que competir. El Laboral Kutxa-Euskadi pedaleaba en el aire.
Las gestiones veloces, la solidaridad de otras formaciones y la recuperación de las bicis (al menos la mitad del material extraviado) a tiempo lograron que la Catalina Soto festejara el inicio de la campaña con un triunfo en el prólogo de 2,7 kilómetros. Apenas un fogonazo.
En ese circuito urbano, Soto aventajó en 4 segundos a Ainara Albert (Roland) y en 8 segundos a Lina Hernández.
“Veníamos a ganar, daba igual con quién. Yo ya conocía la carrera, tenía más confianza, ese punto extra. Ganar la primera etapa como campeona de Chile es un orgullo”, expuso la vencedora.
Para Peio Goikoetxea, que dirige a la formación en El Salvador, “este triunfo nos da luz ante los problemas que estamos teniendo con el material”. Respira mejor y se aclara la vista en el Laboral Kutxa-Euskadi tras los jadeos de la preocupación.
En la victoria de Cata Soto en el prólogo del Tour de El Salvador confluyeron los dos mundos en un ciclismo global. De Euskal Herria a Sudamérica. La idea del Laboral Kutxa es glocal, la vinculación de lo próximo, de lo cercano, del kilómetro cero, con una visión amplia del mundo y del ciclismo moderno.
El triunfo de Cata Soto, el primero del Laboral Kutxa-Euskadi, que tuvo que adaptarse a las circunstancias, mostró el carácter del equipo en el estreno de la campaña.
La ciclista chilena resolvió más rápida que ninguna otra el prólogo y lidera la prueba, en la que el Laboral Kutxa-Euskadi descorchó el curso con una sonrisa después del insomnio y la pesadilla. El dulce despertar de Cata Soto.
