Brañillín. Camino de los Lagos, cuando se hace la fuga que coge una minutada y en ella están Antonio Piedra y David de la Fuente, Mikel Azparren, mánager del equipo navarro, agarra el teléfono y llama uno a uno a los jefes de Caja Rural para pedirles que enchufen el televisor y se sienten a ver la etapa, el mítico final en la montaña asturiana. Un mojón del ciclismo. "Vamos a ganar", les promete desde su teléfono móvil a modo de mantra. Lo sabe o lo presiente, y sin embargo, mientras se va acercando el momento, Piedra sube como un misil y tiene el triunfo al alcance, al mánager guipuzcoano no puede dejar de resistirse a las emociones, que le azotan el cuerpo sin clemencia. Se le eriza la piel y rompe a llorar Mikel Azparren. En las lágrimas está condensada la alegría, claro, pero también la liberación tras el empeño mayúsculo de un quijote en tierra de gigantes. "No es fácil llevar un equipo como este", reflexiona el mánager del Caja Rural en esta entrevista con DEIA el día después de su mejor triunfo del curso.
Cuentan que estaba fuera de sí cuando iba subiendo los Lagos en coche siguiendo la etapa que conquistó Piedra.
Lo que iba es con la piel de gallina y llorando como un niño. Es que era un momentazo. Ver al Caja Rural en primera fila y con dos corredores en la escapada en una etapa mítica como la de los Lagos de Covadonga era soñar. Luego ya, que ese sueño se vaya haciendo más grande, tener a Piedra cerca de la victoria y luego que ganara… Fue impresionante.
Usted dice que ya había visto en sueños esa imagen, la de un Caja Rural ganando en los Lagos.
Aunque parezca mentira, prometo que tenía apuntada esa etapa con tres equis. Estaba marcada. Cuando salimos de Iruñea el Caja Rural tenía tres objetivos: estar entre los diez mejores de la clasificación por equipos, buscar la victoria de etapa en Lagos y, luego, en Fuente Dé. Por eso dejamos a Piedra y De la Fuente libres hasta esta última semana. Si te fijas, están a más de una hora del líder. Eso es porque cada vez que llegaba el puerto les obligaba a levantar el pie para guardar fuerzas. Mientras, el resto del equipo tenía que estar combativo durante las dos primeras semanas de la Vuelta. Y mira, Javier (Aramendía) ha estado impresionante y ha cogido cuatro fugas. De momento, está saliendo bordado.
¿Qué presupuesto tiene el Caja Rural?
En torno a los dos millones de euros.
Evidentemente no parece sencillo sacar mucha más rentabilidad a ese dinero.
No lo he hecho nunca, pero cuando cogimos la escapada llamé uno por uno a todos los jefes y les dije que pusieran la tele y vieran la etapa que íbamos a ganar. Cuando acabó la etapa fue al revés, me llamaron ellos uno por uno y a todos les dije que sacar más por menos es muy difícil.
¿Caló el mensaje que lanzó usted entre los responsables del equipo?
Hombre, tenemos dos años más de contrato, 2013 y 2014, y la ilusión es que ahora acaba de entrar Seguros RGA. Tengo la esperanza de que el proyecto vaya cogiendo más fuerza.
¿Eso le transmiten? ¿Que el Caja Rural puede crecer?
A ver, la repercusión en los medios, sobre todo en Navarra, ha sido muy grande. Los jefes estaban contentos. Me llamaron por la noche después de la etapa y al día siguiente por la mañana. Están contentos.
Hacía 23 años que un corredor del Caja Rural no ganaba una etapa de la Vuelta.
Ya lo sé. Me lo recordó Hermans, que me mandó un mensaje diciéndome eso, pero que me faltaban tres para igualar las cuatro que consiguió el Caja Rural en 1989 (tres del esprinter holandés y la crono por equipos de Vigo).
De todas maneras, a Antonio Piedra y su gran triunfo en los Lagos de Covadonga, un momento antológico para su equipo le eclipsó la gran batalla por la general de la Vuelta.
Recuerdo que cuando era aficionado me dio mucha rabia que dijeran que se había acabado el mito de los Lagos cuando ganó Jalabert escapado, creo que en 1994. Ahora la gente puede decir lo que quiera del triunfo de Antonio Piedra, pero a nosotros no nos quita nadie lo que estamos viviendo y en Caja Rural están satisfechos.
¿Y qué sensanción ha percibido de la Vuelta, también lo están?
También. Guillén me llamó ayer personalmente para felicitarme, pero lo había hecho antes un par de veces para decirme que estaba contento con nosotros. El equipo se está dejando ver y está dando un buen rendimiento publicitario y deportivo.
Con todo ello responde usted a los que cuestionaban su invitación a la Vuelta y, además, sienta las bases para el billete del próximo año para la carrera.
Es pronto, pero creo que hemos dado razones suficientes para estar en esta carrera. Pero que nadie piense que es casualidad. La hemos preparado muy bien. Para eso tuvimos que renunciar a algunas carreras de calendario. Hasta la Vuelta a Burgos el equipo estuvo prácticamente parado y concentrado en Navacerrada. Eso es un sacrificio tremendo para todos, pero ahora ven que merece la pena.
¿Usted lo ve como una recompensa?
No sé qué decir, solo que no es fácil llevar un equipo como este, aparentemente pequeño.