Ferrol. Beñat Intxausti, joven aún, 26 años, 14º en la general a más de seis minutos de Purito no está donde debería estar. O eso dice Eusebio Unzue, que recuerda el día trágico de Valdezcaray en el que Valverde perdió el liderato y el vizcaino más de tres minutos inexplicables y se tiene que morder la lengua. "Debería estar arriba, en la pelea", sostiene. Lo dice Unzue, basado en el rendimiento de Beñat tanto en la Collada de la Gallina como en la crono, y lo asume también el chico, que desde que se quedó vacío en las rampas amables de la estación de esquí riojana no ha parado de darle vueltas al asunto. "Aquel día lo terminé muy enfadado conmigo mismo. Ahora solo pienso en sacarme esa espada que me clavé", anuncia.
Llega la montaña, lo duro.
Lo que llega es una montaña diferente. La verdadera montaña. Hasta ahora lo que ha habido son finales en alto pero no la dureza de dos, tres o cuatro puertos largos y seguidos. Empieza otra etapa diferente de la Vuelta en la que pueden pasar muchas cosas.
¿Cosas decisivas?
La general está entre los cuatro. O eso parece porque a partir del quinto hay bastante hueco. Quizás veamos alguna sorpresa. Froome viene del Tour, lleva bastante tiempo en forma y se le puede hacer larga la Vuelta.
Todos están pendientes de Contador.
Es que llega su terreno. Lo que ha habido hasta ahora han sido finales, quitando el de Andorra, cortos y explosivos que les van mejor a otros. A Purito, por ejemplo. A Alberto le viene mejor este tipo de etapas que afrontamos ahora. Ya lo ha dicho él. Que vienen sus días, su terreno. Lo que falta es ver si puede con Purito, que está muy bien, y con nuestro Alejandro.
¿Cómo ha visto a Contador estos días? ¿Es el mismo?
Coincido con Alejandro en que ha estado algo tenso en esta primera parte, pero a partir de ahora se tiene que ver al verdadero Contador. En los puertos largos y duros es donde él siempre ha hecho las diferencias y nadie duda de que va a probar desde el primer día. Entonces veremos si es el Alberto de antes.
Usted estuvo con 'Purito' en el Giro y entonces ya decían que había madurado como escalador, que no solo era un misil en los repechos sino que había aprendido a domesticar también los puertos largos de menos pendiente.
Es así. En el Giro ya comprobamos que aguantaba bien en las subidas largas. Este año estamos viendo a un Purito diferente. Es un corredor más hecho. Y ha enfocado muy bien la temporada. Ha acertado en la forma de llegar a la Vuelta y va a ser difícil desbancarle. Que nadie se piense que caerá solo. Van a tener que echarle de ahí.
Alejandro, como Froome, también llega cargado de competición. ¿Aguantará?
Sí, por supuesto, Alejandro es un fenómeno.
¿Dónde se ve usted tras estos tres días de montaña?
Espero estar donde he estado estos últimos días. El día de la Collada de Gallina (6º) y el de la crono (5º) fueron buenos. Ese es mi sitio.
¿Le sorprendió el resultado de la crono? Estuvo en los tiempos de los favoritos.
Un poco sí, pero me encontré muy bien. Me chocó verme tan cerca de Froome, el mismo Valverde, o a tan pocos segundos de Contador.
Está a poco más de seis minutos de 'Purito', las sensaciones dice que son buenas y parece que le ha cogido el pulso a la Vuelta. ¿Tiene alguna aspiración personal?
Mi idea es estar cerca de Alejandro. Tenemos un objetivo claro, que es ganar la Vuelta, y para eso hay que estar con él hasta el final para lo que necesite. Otra cosa es que estando con él en los momentos clave pueda acabar también adelante y eso me lleve a un buen puesto en la general. Pero ya digo que no me planteo lo que queda a nivel personal. No estoy aquí para eso.
Sin los tres minutos que se dejó en Valdezcaray estaría ahora a rueda de los cuatro magníficos, junto a Gesink y Dani Moreno.
Ya lo sé, ya lo sé.
¿Le ha dado vueltas a ese asunto?
Muchas, no te imaginas cuantas.
¿Qué le ocurrió?
No lo sé. Fue un día tenso por las caídas, por la situación que generó el tema de Valverde… También hacía calor. Fue un poco todo. Me faltaban los compañeros que estaban caídos y había tensión por todos lados. Por la radio, en el mismo pelotón, con otros ciclistas… Eso también me hizo olvidarme de beber en los últimos 30 kilómetros. No sé, pudo ser ese cúmulo de cosas, porque antes, en Arrate, y después he demostrado que tengo piernas. Pero no hay excusas. El día lo terminé muy enfadado conmigo mismo. Incluso me dije que tenía que hacer algo para resarcirme. Algo como ganar una etapa. O, mejor, dos. A partir de ahí, le seguí dando vueltas a la cabeza. Me preguntaba dónde había estado el error. Cuál era el problema. Por qué fallé. Quiero mejorar, quitarme esa espada que me he metido yo mismo.
Si ese día hubiese llegado con Purito, habría sido líder de la Vuelta. ¿Siente que ha perdido una gran oportunidad?
Lo he pensado, sí. Durante la carrera ni me acordé de eso, pero después de la ducha, cuando estábamos ya de viaje al hotel en el bus, me empecé a comer la cabeza.
El tiempo se va, las oportunidades pasan y usted va creciendo. ¿Sabe ya cuál es su lugar en el pelotón? ¿Qué tipo de ciclista es? ¿Qué techo tiene?
Siempre he dicho que me gustan y quiero estar arriba en las vueltas grandes. Este año en el Giro estuve adelante hasta la etapa 19 y aquí en la Vuelta solo he fallado un día. El resto he estado entre los cinco o seis primeros. Sigo pensando que este tipo de carreras son para mí, aunque es cierto que voy muy poco a poco, quizás más lento de lo que algunos esperaban.
¿Le pesa eso? Todo lo que la gente espera de usted, el tema de la perla, la gran promesa.
Sinceramente, no. Me parece bien que la gente diga esas cosas de mí, pero no me afecta. Ni me pesa ni me motiva.
¿Siente que tiene motor para una grande?
Sí. Creo que se ha visto. Este año he hecho dos y en las dos, de momento, he estado bien. En la montaña estoy con los mejores y en las cronos, también.
Pero en el Giro se hundió en la tercera semana. ¿No le hace dudar?
No porque sé la razón de ese hundimiento (le eliminó la fiebre). Ahora intento no volver a tropezar en la misma piedra. Lo del Giro fue un frío que pille bajando, con el sudor o algo así. Eso lo cuido mucho. Y por eso trato de analizar lo que ocurrió en Valdezcaray. No quiero que se repita.