andorra. Álex Sans es joven, 36 años, pero en su palmarés figuran un Tour de Francia, además de varias etapas y el maillot verde, y algunas victorias más en la Vuelta y otras carreras de prestigio. El Tour lo ganó como masajista de Carlos Sastre en 2008. El verde, las etapas y todo lo demás, como director del Cervelo poco después. Estaba en la cima, el boato del Pro Tour. Hasta que hace dos años desapareció. Se lo tragó la tierra. ¿Qué le ocurrió?

"Nada", responde el catalán, "solo que necesitaba algo de tranquilidad en mi vida. Tuve ofertas para seguir en el World Tour, pero el cuerpo me pedía volver a sentir el ciclismo como algo divertido y no solo como un trabajo, que es lo que me estaba ocurriendo". Por eso, eligió un equipo pequeño y romántico. El Endura británico. Allí se fue.

El Endura era un equipo continental modesto y Sans, acostumbrado al lujo del Pro Tour, los autobuses con wifi, máquina de café y todo lo demás, sintió que faltaban cosas. "El tema de infraestructura fue lo que más me costó asimilar". No tenían coches para doblar calendario, así que cuando el equipo se dividía para correr dos carreras simultáneas, tenían que alquilar vehículos sin baca. Cada corredor tenía una bicicleta, la de correr. Y solo sobraban dos para llevar de repuesto en las carreras. Es lo que se encontró Sans cuando llegó al equipo que un año antes había nacido desde la humildad de un club ciclista.

En este tiempo el Endura, impulsado por el interés de la marca de ropa ciclista y deportiva, ha crecido exponencialmente. Solo hay que contar los vehículos: dos furgonetas grandes, una pequeña y un camión. Y las bicicletas: cada corredor tiene una para entrenar, una para correr y una de contrarreloj. Los resultados se acompasan a ese crecimiento estructural y el Endura es, por prestigio y palmarés, el segundo equipo británico. Por encima, claro, solo está el Sky, inalcanzable imperio ciclista.

Aún así, el Endura quería seguir creciendo. ¿Cómo? ¿Hacia dónde? Limitado el presupuesto y descartada la incorporación de un nuevo patrocinador por el efecto devastador de la crisis que asola Europa y hace precavidas y rácanas a las empresas, que, temerosas, no sueltan un duro, la compañía británica encontró una salida interesante: una fusión con el NetApp que dará como resultado un conjunto continental profesional con un potencial importante, serias intenciones de correr el Tour a medio plazo y muchas más de estar en el Giro inmediatamente. El nuevo proyecto será el único equipo ciclista alemán en el pelotón y Michele Acquarone, patrón de la carrera rosa, ya ha expresado su interés por promocionar la carrera italiana en el mercado germano. O sea que… La Vuelta también está entre sus deseos.

El binomio Sans-Camaño Al nuevo proyecto le faltan algunos flecos por cerrar. Entre otros, el número de ciclistas del actual Endura que tendrán billete para viajar a Alemania. De momento, son siete y entre ellos no está Jonathan Tiernan-Locke, la gran sensación de la primera parte de la temporada tras su victoria, entre otras, en el Tour del Mediterráneo, que correrá en uno de los grandes. Sans sí desea llevarse consigo en este viaje a Iker Camaño, el santurtziarra que hace tres años temblaba en el filo de la retirada, acabó emigrando a Inglaterra, donde se ha revalorizado y reencontrado con la felicidad ciclista, y ahora está a punto de partir hacia Alemania. Para Sans, Camaño es insustituible.

Se conocieron no hace mucho. En 2010 el vizcaino llamó por teléfono a Sans cuando este era director del Cervelo para preguntarle si tendría un hueco para él. El catalán lo lamentó, pero le dijo que la cosa estaba complicada. El destino les reunió un año después en Inglaterra. Desde entonces, la admiración de uno por el otro es mutua. Camaño dice de Sans que es un director brillante, que ve carrera con facilidad, conoce, sabe, tiene contactos y el temperamento de los equilibrados que se hacen respetar sin necesidad de sacar el látigo ni la furia. De Camaño, Sans habla maravillas. Asegura que podría estar en cualquier equipo World Tour y que ellos, que no le quieren o, al menos, no le reclaman, se lo pierden. "Es un tipo sincero, una gran virtud en el deporte. Y es el pegamento del equipo. Une a la gente, crea buen ambiente y aporta mucho, muchísimo, a la buena gestión del grupo", le alaba el catalán. "Como ciclista es un gran profesional que está bien todo el año. No es un corredor de un mes. Tiene picos, claro, pero cuando no está a tope es muy útil y aprovechable por su visión de carrera. Camaño es un ejemplo para los jóvenes, un buen maestro". En 2013, el vizcaino dará clases en Alemania.