Motorland (Alcañiz). Un día, el de Valdezcaray, Chris Froome llega a meta ahogado en sudor y lo primero que dice es que ha sido como correr en África, por el calor. Algo sabe. Nació en Kenia y se hizo ciclista en Sudáfrica antes de volar a Europa y crecer hasta ser segundo en la Vuelta de 2011, tras Cobo, y segundo también en el pasado Tour, donde fue el mejor escalador y estuvo supeditado a Bradley Wiggins, el líder inglés del Sky. Hay quien dice que él fue el más fuerte de la carrera francesa. Sobre eso no opina ahora que está en la Vuelta liderando por primera vez el equipo, algo que ve como una oportunidad para demostrar que puede hacer lo mismo en el Tour. ¿El próximo? "Veremos", dice. Mientras, disputa la Vuelta con la idea de ganarla. Apunta tres o cuatro rivales. Purito, Valverde y, como no podría ser de otra manera, Contador. Del madrileño dice que se ha preparado bien y que su forma irá creciendo porque el madrileño ha corrido poco. Y él, mucho. Más de sesenta días acumula en las piernas, pero, sobre todo, lleva dos meses, entre Tour y Juegos, a tope. Todo el mundo se cuestiona si resistirá. Hasta su compañero Urán, que dice que no tiene respuesta para ello. Ayer, un día achicharrante por el desierto de los Monegros hasta Motorland, a Contador le preguntaron por su rival inglés. "De momento", dijo el madrileño, "sigue ahí. Lleva un último año y medio muy bueno. Y ahora está muy metido en carrera. Será difícil ganarle, pero habrá que probarle". Hoy, por ejemplo, en la Collada de la Gallina, exigente puerto que debuta en la Vuelta, situado en Andorra, el primer puerto serio de la Vuelta. Tiene siete kilómetros, porcentaje medio del 8%, tres rampas del 15% y varios tramos al 12 al 11%. Lo afronta de líder Purito, que lo conoce bien y tiene diez segundos de ventaja con Froome, 35 con Contador y 54 con Gesink y Valverde.
¿Le preocupa Contador o él debería estar preocupado con usted?
No hay motivos para estar preocupado. No hay razones para que él deba preocuparse por mí. Ni al revés. Tenemos que correr cada uno nuestra carrera sin mirar a los demás. Además, hay otros tres o cuatro rivales (Purito, Valverde…).
¿Cuántas lecciones ha aprendido en el Tour que está poniendo en práctica en la Vuelta?
El Tour es una carrera diferente. La Vuelta es más montañosa, con más llegadas en alto y más explosivas. De momento, eso me ha ido bien. Me va ese tipo de ciclismo. Se ajusta a mi manera de correr, pero hay que ir viendo cómo respondo.
No le preocupa Contador. ¿Y su resistencia, su propio límite físico?
No me siento cansado. Mentalmente sí que llegué al inicio de la Vuelta algo agotado por el Tour y, sobre todo, tener que mantener luego la forma y la concentración para los Juegos. Después, volví a casa, hice buenos entrenamientos y desconecté. Cuando regresé en la Vuelta y me subí a la bicicleta las sensaciones eran buenas. No tengo miedo de que la carrera se me haga demasiado larga. No me preocupa eso. En mi cabeza está ir pasando los días y las montañas y no pienso en la tercera semana.
Todo el mundo se pregunta si aguantará.
Cuando llegue a la tercera semana responderé a todos los que me preguntáis si llegaré.
La Vuelta está siendo y será un asunto de escaladores.
Pero cualquier gran vuelta lo es. No se puede ganar una grande sin subir bien. Es cierto que esta es especialmente dura, con muchas subidas y llegadas en alto. Es más para escaladores que para contrarrelojistas, claro.
¿Se esperaba este Contador?
Me esperaba a un Contador en perfectas condiciones. La Vuelta es su gran objetivo del año, la ha preparado bien y no tengo dudas de que será un gran rival.
¿Dónde puede ganar usted la Vuelta?
No sé. En la montaña, claro. Pero depende más de la condición de los rivales. Si aguantan o no. O si aguanto yo. Esta Vuelta requiere una exigencia mental importante. No te puedes relajar ni un día. Si te apagas o te distraes, lo pagas.
Dicen que no ha reconocido ni una etapa de la Vuelta.
Es cierto, pero tengo gente a mi lado, en el equipo, que conoce bien todas las llegada. Me van avisando de lo que me voy a encontrar.
En 2010 Nibali tampoco conocía el recorrido y acabó ganando.
¿De verdad? Ojalá se repita la historia.
En el pasado Tour usted fue el mejor escalador y, dicen también, que el más fuerte de la carrera, más incluso que Wiggins. ¿Siente que ha perdido una oportunidad de ganar el Tour? ¿Le ha dado vueltas a ese asunto?
No se puede volver al pasado con preguntas de ese tipo. ¿Qué habría pasado si…? No me gusta plantearme esas cosas. Corrí el Tour de la mejor manera que pude. Di lo mejor de mí mismo e hice mi trabajo. Si al principio del Tour alguien viene y me hubiese dicho que iba a estar en el podio de París no le habría creído. Ser segundo en el Tour me ha dado confianza para el futuro. Quizás el próximo año pueda volver a Francia a por el maillot amarillo.
Ahora sabe que pueda ganar el Tour, que tiene piernas para ello.
Ser segundo en las dos últimas grandes que he corrido (la Vuelta de 2011 tras Cobo y el pasado Tour tras Wiggins) me ha dado esa confianza. Estoy seguro de que puedo tener una oportunidad para ser líder en el Tour.
¿Eso es posible? ¿Puede ser usted el líder del Sky en el próximo Tour?
Quién sabe. Cuando descubran el recorrido del próximo Tour no sentaremos a hablar de cuál es la mejor manera de que un corredor del Sky vuelva a llegar de amarillo a París. Yo, Bradley, Rigoberto, Porte… Veremos.
¿Siente que tiene que demostrar en esta Vuelta que es capaz de ser un líder?
Es la primera vez que vengo a una grande de líder. Y es agradable hacerlo en la Vuelta, donde la presión es menor. De todas formas, mi gran objetivo este año era el Tour. La Vuelta era un plus en mi calendario. Yo mismo decidí correrla. Quizás porque sabía que era una buena oportunidad para demostrar que puedo liderar un equipo. Es una ocasión para ver cómo puedo cumplir ese papel, corriendo a mi propio ritmo y no al que me marca otra persona (Wiggins en el Tour) por primera vez.
¿Tiene algo que demostrar?
No lo creo. Siento que ya he cumplido. Pero siempre quise este papel, el de líder, y ahora solo espero aprovechar la oportunidad.
Dicen que no es lo mismo ser líder que gregario, que la presión es mayor y que eso deja huella.
Definitivamente, es una nueva experiencia para mí. Pero no me asusta. Las dos últimas grandes que he corrido me han enseñado mucho. He aprendido a moverme en una carrera de tres semanas. Cómo debo correr. Cómo debo regular. Personalmente no sabía cómo iba a responder. Cabía la posibilidad de que el tercer día dijera que esto era demasiado para mí. Pero de momento va bien. Las piernas están bien.
Tras la Vuelta, ¿le quedará cuerda para el Mundial?
Ahora estoy centrado en la carrera, pero no lo descarto. Cuando acabe la Vuelta veré cómo estoy y decidiré.