JACA. Igor Antón se quedó en la subida a Valdezcaray cuando Contador atizó de lo lindo y lo primero que le dijo a Verdugo, que se quedó para auxiliar a su líder, fue que no le esperara, que tirara para adelante. El navarro se extrañó pero, claro, no le hizo caso. Entre él y Txurruka salvaron al escalador vizcaino, que acabó el día con 30 segundos de pérdida y una profunda brecha por la que se colaron las dudas, el gran lastre de Antón. El detalle de hombre bueno de Valdezcaray simboliza su lucha interna para soportar el liderato de Euskaltel-Euskadi en una cita trascendental para él y el equipo. La presión no deja que su cuerpo fino y en forma se exprese con naturalidad.

"Esa es la verdadera cuestión", reflexiona Gorka Gerrikagoitia; "él está bien, pero toda la tensión que se vive en el pelotón antes de las subidas -le pasó ayer, como en Valdezcaray con los abanicos, pero no en Arrate- es lo que realmente le hace daño. Cuando el pelotón se enfila y va a toda velocidad gasta más de la cuenta y eso lo paga luego cuando llega su momento".

Antón se dejó ayer otro minuto más con Purito, está a 2:06 del líder catalán, pero en Euskaltel no arrojan la toalla con él. En el equipo naranja mantienen intacto el espíritu con el que desembarcaron en la Vuelta y piensan aún que el vizcaino tiene margen y terreno para demostrar su verdadero estado de forma y escalar en la clasificación. Ni se ha planteado la posibilidad de que el chico levante el pie y busque un triunfo de etapa. Principalmente, porque no se lo permite la necesidad de acumular puntos para seguir en el World Tour. "Y esos puntos los podemos conseguir con un buen puesto en la general. Veníamos a eso, no a ganar la Vuelta. Y, de momento, aunque las cosas no van como queríamos, no cambiamos el planteamiento", explica el director vizcaino. "No vamos a decirle que levante el pie. Estamos pensando en lo que puede venir. El puerto de La Gallina, por ejemplo, es un buen sitio para que Igor compruebe que está bien, algo de lo que no tenemos duda. Allí se verá su verdadero nivel, pero no tendría que tener problemas para estar con los mejores y empezar a subir en la general", abunda.

Verdugo, aita feliz El resultado de la etapa, el tiempo perdido por Antón, no se sumó a la euforia de Gorka Verdugo por el nacimiento de su hijo, Aimar, el mismo miércoles. El navarro recibió el permiso de su equipo para, por la tarde al acabar la etapa de Logroño, coger el coche y acercarse a ver a Aimar y su ama y comprobar que ambos están perfectamente. Luego, feliz, se volvió a subir a la Vuelta para seguir al lado de Antón.