"Hinault me decía que estaba loco"
Enrique Cima rememora su victoria en El Vivero en 1978, la última vez que la Vuelta llegó a Bilbao
La Vuelta a España amaneció tarde y en el norte -su impulsor fue el cántabro Clemente López Dóriga, valedor de Vicente Trueba-, y arrancó temprano, de madrugada, un 29 de abril y en Madrid. Era 1935, cuando se bailaba la Carioca bajo bandera republicana y el ideal de Casaritos, Santiago Casares Quiroga, que era el político itinerante que viajaba por la España de los pueblos junto a Manuel Azaña cantando al viento su canción burguesa, librepensadora, culta y laica. A los dos, a todos, también a la Vuelta, los barrió el fascismo en el 36.
La Vuelta tardía duró solo dos años y las ganó ambas Gustaaf Deloor, belga y bruto, que relegó a Mariano Cañardo, el primer segundo, el primer héroe del pueblo, por tenaz y desgraciado. La primera Vuelta tardó tres días en llegar a Bilbao. Pudo ganar en el circuito final Cañardo, pero se equivocó al contar las vueltas que quedaban y le superó Deloor, el primero en vencer en la capital vizcaina.
La Vuelta salió de las trincheras en 1941. Se corrió entre escombros, miseria de cascotes y miseria de vida. Lo recordaba Berrendero: "Teníamos que mojar los filetes, duros como una suela de zapato, para poder comerlos". En el 43 no arrancó. No había gasolina en España. En esos años y en los siguientes Euskadi fue el faro de la Vuelta. Bilbao, la luz. Langarica, en el 46, fue el primer vasco en ganar esa etapa. Luego le emularon Txomin Perurena en 1966 y Miguel Mari Lasa en 1972.
Cuarenta veces ha llegado la Vuelta a Bilbao, la última en 1978. Ganó Enrique Cima, asturiano, periodista ahora de La Nueva España.
Los 70 eran los años de la rumba y Peret, el pasodoble, Los Brincos y Los Diablos. El Seat 124 era un deportivo. En el 78 nacieron Marijaia y Aste Nagusia. Había algo que celebrar. En esa década el ciclismo era una fiesta diaria. Estaban el KAS y el Teka. Y, claro, Eddy Merckx. En el 78, retirado el belga, llegó Hinault, que era joven pero determinado. El bretón debutó en una grande en aquella Vuelta. Y la ganó. Tras derribar el cinturón de hierro del KAS. "A mí me eliminó el viento en Valladolid", rescata Cima. Antes, había triunfado en Cangas, donde se quedó a 6 segundos del liderato.
Eran los años del ciclismo agónico, de la batalla cruda. Camina o revienta. "Era por la rivalidad entre el KAS y el Teka. Cada etapa era la guerra". La de Bilbao, a tres días del final de la Vuelta, con Hinault líder, acababa en El Vivero, junto al viejo parque de atracciones. "Subimos por El Gallo. Sabía que podía ganar porque Gabino Ereñozaga me había contado que tras coronar había una pequeña bajada y luego una curva cerrada a 100 metros de meta". Atacó primero Heredia. Hinault, insaciable, se fue detrás. "Yo quería ganar. Así que me lancé, arriesgué en la curva, me metí por el interior y remonté". En meta, el bretón estaba furioso. "Vino hacia mí diciéndome que estaba loco. Lo repetía una y otra vez. ¿Estás loco? Yo le respondí: ¿Loco? Tú ganas fácil, pero para mí, después de venir todo el día sufriendo, arriesgar así no es una locura, sino una necesidad". Hinault se dio la vuelta y se fue.
Al día siguiente sentenció la carrera tras una exhibición que concluyó en Amurrio. Luego la Vuelta se enmarañó.
"El primer sector de la última etapa acababa en Donostia, pero a la salida de Durango tiraron unos troncos a la carretera y la etapa acabó suspendiéndose", rescata Cima. "Txomín -Perurena- y otros ciclistas vascos nos habían advertido de que fuésemos todos juntos y alerta. Luego, pasó lo de los troncos que alguien tiró desde una ladera y los extranjeros, sobre todo el Renault de Hinault presionaron para que no se corriera porque estaban muertos de miedo". Fueron en coche hasta Zarautz y desde allí hicieron la etapa. Ganó Perurena al sprint. Por la tarde se corrió la crono final. "Yo hice cuarto e Hinault, primero. Pero Bernardo Ruiz y Andrés Gandarias tuvieron problemas y aquello acabó anulándose".
Al finalizar aquella edición José María Bergareche, director de la Vuelta y patrón de El Correo Español anunció que dejaba de organizar la Vuelta. Luis Puig tomó el relevo de la carrera que hasta 1994 solo visitó Nafarroa.