Las rotondas son un gran invento para ordenar el tráfico en cruces sin necesidad de semáforos o de señales de stop, pero también causan muchos problemas debido a que hay muchos conductores que no saben cómo hay que tomarlas, a los que entran en ellas a alta velocidad, a los que no señalizan cuando van a salir, a los que no respetan a las motos o bicis (y viceversa), etcétera. Pueden suceder muchas cosas en las glorietas, y algunas de ellas acaban en accidente, pero también es posible ver imágenes absolutamente insólitas, como la que se pudo ver hace unos pocos en días en la localidad madrileña de Fuenlabrada.
Silla de ruedas turbo
Porque lo que apareció en una de sus rotondas, no era un coche, una moto, una bici o un patinete, sino un hombre en silla de ruedas circulando por la rotonda como si fuera un vehículo más, incorporándose al tráfico con tanta naturalidad que dejó al resto de conductores atónitos y probablemente con el pie preparado sobre el freno.
El vídeo, grabado por otro conductor, que tampoco estaba cumpliendo las normas al usar su teléfono móvil, muestra al señor circulando por la carretera con su vehículo para personas con movilidad reducida y entrando en la glorieta a toda velocidad como si se tratara de un coche más. Lo sorprendente, dentro de lo sorprendente, es que no hubo accidente, porque la maniobra no era sólo llamativa, sino extremadamente peligrosa, tanto para él como para el resto de conductores.
Entre el humor y lo ilegal
Como suele ocurrir en estos casos, el vídeo no tardó en hacerse viral. Y ahí llegó el segundo espectáculo: el de los comentarios en redes sociales, con algunos usuarios tirando de humor e ironía. “Es la mejor trazada de rotonda que he visto en mucho tiempo”, decía uno. “¿Qué es lo peor que le puede pasar? ¿Quedarse paralítico?”, se preguntaba otro. “Fuenla’n Furius”, rotulaba el vídeo quien lo subió a las redes.
Más allá de las risas, el asunto tiene poco de gracioso. Desde el punto de vista legal, una persona en silla de ruedas es considerada peatón, por lo que no puede circular por la calzada. Es decir, que la escena no sólo era peligrosa, sino también sancionable. Y por si faltaba algo, el conductor que grabó el vídeo tampoco se libra: usar el móvil al volante es una infracción grave que puede costar una multa y la pérdida de puntos del carné.