Las rotondas son unos elementos que están por todas partes y que sirven para regular con más o menos eficiencia el tráfico en puntos en los que hay diferentes direcciones sin necesidad de cruces, señales de stop o semáforos. Pero a pesar de que llevamos décadas conviviendo con ellas, muchos conductores siguen sin tener claro cómo deben abordarlas, y a veces lo que empieza como una muestra de cortesía o buena intención con el resto de vehículos puede terminar en multa, pérdida de puntos en el carné o incluso accidente. Según las recientes advertencias de la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Guardia Civil, los errores recurrentes en las glorietas siguen siendo protagonistas en siniestros, sanciones y discusiones entre conductores.
Cortesía sancionable
Entre los errores que más están observando los agentes en las carreteras está, paradójicamente, esa excesiva cortesía al entrar en una rotonda que se plasma en un uso inadecuado de los intermitentes. Hay conductores que incumplen las normas por no utilizarlos, pero también los hay que pecan de un uso excesivo, de ponerlos cuando no toca, y eso también es sancionable.
El caso de cortesía por excelencia es el de poner el intermitente izquierdo cuando se va a seguir girando dentro de la rotonda, algo que muchos hacen creyendo que es lo correcto o por avisar a los demás. Pero en ese caso nunca hay que señalizarlo, porque lo que conseguiremos es confundir a los demás, que podrán creer que vamos a cambiarnos de carril y eso puede provocar un accidente. Así que dentro de la rotonda circularemos sin ningún tipo de indicación luminosa hasta el momento en el que nos vayamos a cambiar de carril o tomar la salida, cuando pondremos el intermitente derecho.
Por tanto, mejor olvidarse de esa cortesía que además, como todo mal uso del intermitente puede ser sancionada con 200 euros. De hecho, es la misma multa que se llevará quien no ponga el intermitente para cambiarse de carril o para tomar la salida de la rotonda. Porque esos son los únicos casos en los que hay que utilizar el intermitente. Hay que pensar que en realidad una glorieta funciona como una carretera que puede contar con más de un carril en el mismo sentido. Si en ese caso sólo utilizaríamos el intermitente para indicar un cambio de carril o de dirección en un cruce, en la rotonda también. Es decir, si estamos en el carril interior (o en uno de ellos si hay más de dos) y queremos tomar una salida, en primer lugar tendremos que señalizarlo con el intermitente y cambiarnos al carril exterior. Y cuando llegue el momento de tomar la salida lo volveremos a poner para avisar al resto de conductores.
Otros errores habituales
Otro acto de cortesía incorrecto e innecesario es ceder al paso a quien no tiene prioridad en una rotonda, ya que la norma básica dice que el vehículo que ya circula por la glorieta tiene paso prioritario, y no quien empieza a incorporarse.
Y no podemos olvidar la infracción que más discusiones y debates genera: salir de la rotonda desde el carril interior (por mucho que pongamos el intermitente derecho), maniobra que muchos conductores han normalizado pensando que así ayudan a la fluidez del tráfico. Nada más lejos de la realidad: este tipo de salida inadecuada, que provoca muchísimos accidentes, puede acarrear multas de hasta 500 euros y la retirada de hasta 6 puntos del carné de conducir.
No es casualidad que en los últimos meses se haya intensificado la vigilancia en las glorietas. La Guardia Civil ha puesto sobre la mesa que muchos accidentes por alcance y lateral entre vehículos se producen precisamente por un mal posicionamiento dentro de las rotondas o por cambios de carril improvisados sin observar ni respetar las prioridades.