El callejón de las botxerías

Caer en brazos de las provocaciones

09.02.2020 | 03:24
Asier Loroño, Amagoia Loroño y Joseba Solozabal, el ‘trío calavera’ que marcaron el son del concierto ‘Fuelles picantes. Spicy bellows’. Fotos: Pablo Viñas

NO hubo un solo viejo verde en la sala porque no hay edad para la esperanza, que también viste de ese mismo color. Cuando la Orquesta Sinfónica de Acordeones de Bilbao invitó, días atrás, a la larga corte de seguidores que le acompañan con admiración lanzó un mensaje: el protagonista eres tú. ¿Cómo lograrlo? El tarjetón llevaba una explicación que decía algo así como "formando parte del colorido de este concierto. Acude con una prenda verde y formarás parte del mosaico que, bajo la batuta de Amagoia Loroño, dibujará un espectáculo apasionado y vibrante". Con ambos adjetivos, "apasionado" y "vibrante", picaruelos y ese color que gasta fama de vida alegre es lógico que el recital se bautizase con el nombre tan poco cristiano de Fuelles picantes. Spicy bellows.

De la esperanza les hablaba, porque cada vez que toca la Orquesta se genera una expectación de que va a presenciarse algo prodigioso. El verde, en verdad, coloreó la llegada de la primavera en mayo. A esa estación estaba dedicado un concierto que lleva camino de convertirse en tradición. Es todo un provocador espectáculo musical y, como bien se sabe, lo mejor que puede hacerse con las provocaciones es caer en ellas. En sus brazos. Tienen el don de conseguirlo Amagoia y los suyos, con Asier Loroño como hilo conductor entre la orquesta y el público. Por si fuera poco todo lo que les he contado, el espectáculo fue presentado por Joseba Solozabal, un agitador de la palabra que alborota el gallinero. ¡El acabose!

La Sala BBK de la Gran Vía fue el escenario escogido para la llamada a la primavera, que ayer mostró su expresión más líquida, La lluvia tampoco frenó a los seguidores de la Orquesta. Sabían que a cubierto les aguardaba un concierto calentito, calentito (¡ay por Dios, me voy contagiando de la verdulería!), un recital cargado de alegrías.

verde que te quiero verde Verde que te quiero verde, habían recitado desde la organización, dicho sea con permiso de Federico. Los no iniciados han de saber que el verso pertenece a Federico García Lorca, otro alborotador con la palabra. Entre los presentes se encontraban, además de los ya citados, Marian López, presidenta de honor de Lions Club en Bilbao; María Ángeles Balboa, el poeta José Ramón López, Misere Josephe, María Pilar Castro; la pintora Nistal Mayorga, Mariví Gallastegi, Olaia Azaceta, Celia Gezuraga, Mertxe Azurmendi, Edurne Álvarez, Maider Astigarraga, Alfredo Gomenzana, Maite Urkidi, Egoitz Astigarraga, tocado con un sombrero borsalino; la presidenta de Mujer Siglo XXI, Carmen Miral, Carlos Fernández de Avilés, Arantza Camarero, Naroa Ormaetxe, Iluna Uriarte, Ainhoa Ormaetxe, Ekaitz Folledo, Aimar Pagonabarraga, Alberto Uriarte, Matxalen Madariaga, Edurne Urrutia, Izaskun Mendizabal, José Luis García, José María Zarate, Peio Alonso y otros hombres y mujeres en flor, reverdecidos.

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