Desaparece la pequeña cruz de la cima de Mugarriluze

La destrucción o robo de este elemento es un nuevo caso de acto vandálico contra estos símbolos

30.06.2020 | 00:31
La cima con la cruz.

140 montes de Euskadi cuentan en sus cimas con cruces de mayor o menor tamaño. Unos símbolos, en su mayoría de hierro, colocados con fe, ahínco y devoción por antepasados montañeros tras alcanzar esas cumbres. Respetadas durante décadas, lo cierto es que en los últimos tiempos se están sucediendo los casos de vandalismo sobre ellos. El último ha tenido lugar recientemente en Mugarriluze, una pequeña cima vizcaina de 735 metros de altitud, situada entre el Goikogane y el Kamaraka.

La desaparición de la pequeña cruz que corona la cima fue detectada una vez levantado el estado de alarma, porque "sabemos que estaba en su sitio antes del confinamiento por el covid-19", asegura el montañero e historiador Iñaki García Uribe, que se ha hecho eco de la pérdida de este sencillo símbolo tras recibir constatación de ello a través de unas imágenes enviadas por un amigo. "Era una preciosa y pequeñita cruz de forja. Normalmente eran construidas por nuestros antepasados montañeros en los talleres donde trabajaban, fuera del horario laboral", explica.

García Uribe no solo lamenta su desaparición, sino también el hecho de que no se considere noticia "que nos rompen las cruces de las cumbres de las montañas vascas". Por ello, no ha dudado en denunciar públicamente, y a través de sus redes sociales, el último suceso detectado de este tipo. "Alguien la ha roto y la ha robado", afirma con contundencia.

También hace dos años Y no es la primera vez que el investigador, experto en Gorbea y miembro del Departamento de Etnografía de la Sociedad Aranzadi, pone el énfasis y el foco en este inexplicable tipo de vandalismo. En febrero de 2018, aparecieron mutadas las cruces del Karamara y del Elorritxugana, dos cumbres obligadas para los montañeros alaveses y vizcainos y perteneciente, en el primer caso, al término municipal de Laudio, mientras que la segunda raya con los límites de Orozko. "Han vuelto a actuar los malvados, porque hay que serlo para llegar a una cumbre con una sierra eléctrica y segar, cortar y mutar, una cruz", describió en aquella ocasión con dureza.

Lo que tiene claro García Uribe, tal y como declaró entonces, es que quien comete este tipo de actos "es un cobarde, pues el respeto es lo primero que debemos de tener con el legado de nuestros antepasados y que la mayoría de nosotros admiramos y queremos".