El nuevo Bilbao que se quedó en el cajón

El Bilbao del siglo XXI no está culminado pero casi. Aún sigue creciendo en diseño y urbanismo pero pudo haber sido de otra manera. Muchos proyectos de edificios, puentes y trazados se quedaron solo en el papel y en el cajón

05.09.2021 | 10:05

No hay como buscar en los archivos para demostrar que la metrópoli podía mostrar hoy otro rostro nada identificable. El desarrollo urbanístico en las últimas tres décadas ha dejado por el camino proyectos espectaculares, algunas aberraciones e ideas coquetas que, de materializarse, habrían añadido un plus a la urbe.

En esta selección, sin duda, el proyecto que más destaca por su megalomanía es el del rascacielos diseñado para Abandoibarra. Su autor fue el ya fallecido arquitecto Ieoh Ming Pei, que ha quedado para la posteridad como el autor del rejuvenecimiento del Museo Louvre con la pirámide acristalada de su entrada como seña identificativa.

Ming fue llamado en los años 90 a presentar su solución urbanística de Abandoibarra junto a otras estrellas como César Pelli, Ricardo Bofill o el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez. Al final, el arquitecto chino, alegó que no le gustaba competir con otros por un proyecto. Eso sí, dejó un diseño de su hito para la zona ribereña, un rascacielos que en realidad eran dos, unidos en su zona superior formando una especie de letra 'M'. Iba a alcanzar 210 metros de altura, 45 más que la torre actual de César Pelli.

Diseño puro también el presentado motu proprio en 2017 por la firma vasca de arquitectura naval Oliver Design. El Sea Park iba a ser un barco muy especial, un parque de ocio flotante para permanecer atracado en los muelles del Museo Marítimo, con el fin de ser un foco de atracción para locales y foráneos. Una idea que lanzó la firma para albergar un hotel, restaurantes, discoteca, parque acuático, aquarium, spa y actividades deportivas. Nadie ha recogido el guante lanzado. De momento.

Lo que es imposible retomar es el diseño de la entrada a Bilbao en el que trabajó Zaha Hadid como versión previa del informe que elaboró para el Ayuntamiento del proyecto urbanístico de Olabeaga a principios de siglo. Todo un nuevo acceso desde la A-8 hacia el Sagrado Corazón que incluía una gran rotonda, cuatro túneles bajo de ella, conexión rápida en paralelo a la ría y dos pasos elevados, uno para conectar la Gran Vía con Zorrotzaurre y un viaducto gigante que, sobrevolando la isla, entraba en Deusto. Muy estético en dibujo pero difícil de ejecutar sobretodo por el impacto brutal en Olabeaga y el entorno de la ría.

El cauce del Nervión es el gran escenario de actuaciones hipotecadas. Ahí están los dos puentes diseñados entre Barakaldo y Erandio y entre Sestao y Leioa, ambos del estudio Arenas y Asociados. El primero, de gran belleza iba a ser giratorio y era una alternativa a Rontegi. Sin embargo, la complejidad para dotar el viaducto de accesos en condiciones frustró su desarrollo. En cierta manera ahora la Diputación ha retomado la idea pero, con una fórmula mucho más modesta, para uso peatonal y de bicicletas.

El segundo puente elevaría su tablero central para el paso de buques y tendría como protagonista el tranvía al ser la conexión entre Urbinaga y el recorrido circular urbano del que se iba a dotar a Barakaldo con el trazado previsto de Leioa hasta la Universidad. Todos estos planes para el tranvía han quedado en el cajón.

Parecido a la idea del urbanista Emilio Puertas presentada en 2002 por el Ayuntamiento de convertir el alto de Miraflores en el mayor parque urbano de Bilbao. En su extensa superficie se centrarían áreas verdes junto a un auditorium con capacidad para 14.000 espectadores, algo de lo que, por cierto aún carece Bilbao.

Como de estación intermodal. La gran asignatura pendiente urbanística ha conocido hasta cinco proyectos arquitectónicos al cual más faraónico. Ninguno ha cuajado a la espera interminable del TAV. Al final, la nueva estación en superficie se reducirá a un nuevo edificio funcional de acceso dando prioridad a los espacios abiertos para uso ciudadano y manteniendo la centenaria bóveda. O al menos eso dicen las últimas previsiones mostradas, pero quizás el diseño definitivo cambie.

La eterna intermodal de Abando. Hasta cinco proyectos diferentes se han presentado a lo largo de las tres últimas décadas de la futura estación ferroviaria. Es la gran infraestructura del transporte pendiente en Bilbao y todavía está sin concretar. Algunas de las maquetas presentadas contaban con firmas de arquitectos de postín, como Rogers & Sterling, pero la evolución del proyecto ha hipotecado todo lo planteado.

La reconversión del alto de Miraflores en el mayor parque de Bilbao. Iba a tener 270.000 metros cuadrados de superficie, el doble que Doña Casilda, albergando un gran auditorium para conciertos multitudinarios y servicios varios para todos los barrios cercanos. El diseño del urbanista Emilio Puertas nunca vio la luz.

El elegante paso del tranvía de Barakaldo a Leioa. Es otra de las conexiones perennes en el desarrollo urbanístico de la metrópoli. La unión de dos de los trazados del tranvía que se ha vendido por las autoridades desde inicios de siglo. Por un lado, el recorrido hasta el campus universitario y por otro el itinerario circular por Barakaldo. Todo en el cajón.

El nuevo acceso a Bilbao que arrasaba con casi todo. La imagen se incluye como versión previa de actuación urbanística en el plan de desarrollo del barrio de Olabeaga que firmó la fallecida arquitecta anglo iraní Zaha Hadid. Una aberración con un gran rotonda desde la autopista que con un viaducto gigante entra en Deusto y otro ramal llega al edificio de Tráfico.

Un barco de recreo varado en los astilleros de Euskalduna. Los viejos diques son un punto de atracción ineludible. Tanto que hasta la firma de arquitectura naval Oliver Design presentó en 2017 un proyecto para construir una embarcación llamada a ser un gran parque temático flotante que podría acoger hotel, restaurantes, parque acuático, aquarium y spa.

Las otras torres diseñadas para Abandoibarra. Fueron pensadas por el famoso arquitecto ya fallecido Ieoh Ming Pei, conocido por diseñar la pirámide de cristal del Museo de Louvre. En Bilbao, ideó dos rascacielos gemelos para albergar el World Trade Center vasco en terrenos del Palacio Euskalduna. Estaban llamadas a ser un hito en el horizonte con su 210 metros de altura, casi tanto como la elevación de Artxanda.

Los proyectos urbanísticos y arquitectónicos marcan el desarrollo de una metrópoli y la elección de unos u otros depende de muchas causas


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